Axel Kicillof cree que el gobierno de Javier Milei puede conseguir los votos necesarios para borrar las PASO del calendario electoral 2027. Como el resto del peronismo, entiende que el ascenso de Diego Santilli acelerará negociaciones con los gobernadores, que aportarían legisladores en el Congreso a cambio de listas colectoras y que La Libertad Avanza les despeje el camino en sus provincias.
La posibilidad de que se suspendan o eliminen las PASO sacude al peronismo, que tiene en las primarias la única instancia posible de dirimir sus diferencias en una elección sin ruptura. Pero también dispara un efecto dominó y acorta los tiempos sobre una serie de definiciones pendientes, entre ellas el calendario y el sistema electoral para la provincia, que el año que viene debe elegir gobernador.
En la mesa política del axelismo son cada vez más los que creen que, sin PASO nacional, en Buenos Aires todos los caminos conducirían a un desdoblamiento electoral, como el año pasado. Incluso, si adelantar el comicio bonaerense perjudicara las chances de la candidatura presidencial de Kicillof ante el relajamiento de la acción territorial de los intendentes. Un efecto supuesto, al que en la Gobernación no le dan demasiada entidad
El peronismo ante el fin de las PASO
El jueves, Kicillof reunió a intendentes y la tropa legislativa del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y les habló de la necesidad de ir a una primarias para definir candidaturas dentro del peronismo. Fue una señal en medio de la avanzada de Máximo Kirchner, quien intenta instalar la idea de que el kirchnerismo trabajará para que Cristina Fernández de Kirchner pueda ser candidata o que pondrá un candidato propio, no uno "por default", como el líder de La Cámpora considera a Kicillof.
El gobernador sabe que sin PASO el escenario de acuerdo interno va a quedar todavía más condicionado. Por eso se prepara para negociar un esquema de acuerdo con el kirchnerismo en las mejores condiciones posibles para él, o para ir, si eso fracasara, como presidente del PJ bonaerense, con un armado propio y partidos aliados en octubre.
Sin PASO, la primera alternativa sería una interna partidaria, pero en la mesa política del gobernador la descartan antes de que alguien la proponga: los padrones están desactualizados, la estructura para organizarla a escala nacional no existe y el hábito se perdió hace años. Lo que queda, entonces, es la ruptura o un acuerdo. Y ese acuerdo tendrá como variable principal la fecha de las elecciones en la provincia de Buenos Aires para la sucesión de Kicillof, uno de los principales objetivos que le quedaría al kirchnerismo si aceptara ir detrás de una candidatura presidencial de AK.
El desdoblamiento, cada vez más cerca
En el entorno del gobernador hay una certeza que estructura todas las conversaciones sobre el calendario electoral: si caen las PASO nacionales, Buenos Aires va camino a desdoblar. El escenario contrario -ir el mismo día que la elección nacional- plantea problemas logísticos y políticos que el propio Ejecutivo bonaerense considera inmanejables y que ya se pusieron sobre la mesa el año pasado.
En 2025, Kicillof separó la elección bonaerense de la nacional. En la provincia se votó el 7 de septiembre y en la nación, el 26 de octubre, a contramano de lo propuesto por CFK. El argumento oficial fue técnico: la elección nacional era con Boleta Única de Papel (BUP) y la de la provincia, con boleta sábana, dos sistemas incompatibles en la misma jornada. El gobernador firmó el decreto, ganó la provincial por 14 puntos y perdió la nacional. El kirchnerismo todavía le cobra la factura, a pesar de haber sido el sector que armó las listas de la derrota.
Para 2027 el escenario es más complejo porque se vota gobernador. Si las PASO nacionales se mantienen, el problema es de calendario: la ley provincial 14.086 adhiere la fecha de la PASO bonaerense a la nacional. Si el gobierno convoca a primarias para agosto, la provincia queda pegada a esa fecha y entre el escrutinio de la PASO y la organización de la elección general provincial quedaría una ventana de tiempo muy chica para que Buenos Aires haga su elección propia.
Axel Kicillof emite su voto el 7 de septiembre de 2025
El calendario electoral de Buenos Aires 2027
Si las PASO caen, en cambio, el camino al desdoblamiento queda despejado. La provincia puede fijar su propia fecha sin atarse al calendario nacional. Y el argumento de incompatibilidad de sistemas que usó en 2025 para separar las elecciones volvería a estar disponible. Votar el mismo día con dos sistemas es imposible.
El desdoblamiento beneficiaría a los candidatos locales (como ya se vió el año pasado), pero podría perjudicar a Kicillof, que en octubre iría sin el arrastre de esos votos locales. En La Plata minimizan ese efecto: votar el mismo día a gobernador y presidente no garantizó el triunfo del peronismo tampoco. "Como son dos boletas distintas, no corre eso del arrastre por defecto. Igual necesitás que el intendente te milite tu boleta y tu candidatura", explican en el axelismo.
Versiones en la Legislatura bonaerense
Contra lo que dicen en la Casa de Gobierno, el kirchnerismo echó a correr versiones en el Senado bonaerense que hablan de otro escenario. Entre los senadores K duros, hay quienes creen que Kicillof podría negociar con La Libertad Avanza para adoptar la BUP en la provincia y así borrar el argumento que le impedía votar en Buenos Aires el mismo día que la elección nacional.
Cerca de Kicillof lo descartan. LLA no tiene los votos para imponer la Boleta Única de Papel y ningún sector del peronismo se los va a dar. Además, tanto con BUP como sin ella, serían dos urnas distintas, lo que también volvería imposible votar el mismo día.
En la cámara alta bonaerense, el debate sobre la reforma electoral lleva meses sin avanzar. Los proyectos que deberían ingresar por la comisión de Reforma Política y Régimen Electoral -BUP, reelecciones indefinidas, colectoras- terminaron con cabecera en la Comisión de Legislación General, que preside el senador axelista Germán Lago. Ahí, por ahora, no los trata nadie.
El plazo está claro: la reforma electoral tiene que cerrarse antes de que termine el año. En los distintos bloques repiten la misma fórmula: las reglas del juego no se cambian en año electoral. Si no hay acuerdo antes de diciembre, en 2027 cada quien irá con lo que tiene.