Axel Kicillof vs. gremios aliados, la grieta menos pensada
Los sindicatos docentes bonaerenses van al paro y fisuran la alianza con el gobernador. La huelga nacional de CTERA contra Milei, por otro carril. Bronca en las bases.
Axel Kicillof junto a Roberto Baradel, de Suteba, uno de los aliados sindicales con quien ahora pulsea por salarios
En seis años de gestión,Axel Kicillof nunca arrancó un ciclo lectivo con un paro docente en Buenos Aires. El próximo 2 de marzo, ese récord podría caerse: los sindicatos que forman parte de su andamiaje político aceleran hacia una huelga que el gobernador bonaerense parece no poder evitar por falta de fondos, aunque todavía quedan nueve días para negociar.
El Frente de Unidad Docente Bonaerense, que contiene a todos los gremios del sector, había convocado a la huelga, disconforme con el ofrecimiento salarial de la Provincia. Varios días después, este viernes, la Confederación de Trabajadores de la República Argentina (CTERA) anunció una medida de fuerza nacional con Javier Milei como destinatario. Esto podría servirle de coartada a la administración bonaerense, pero la explicación de que la culpa es del Presidente no tapará la foto de cinco millones de alumnos bonaerenses sin clases.
La dinámica del conflicto que sacude la gestión Kicillof se veía venir desde principios de año. El gobierno bonaerense llegó a enero con los salarios docentes y estatales un 5,6% por debajo de la inflación de 2025. Desde entonces, todo se complicó. En enero, la provincia cerró con un acuerdo: un 2% de aumento más un 1% retroactivo a diciembre. ATE, UPCN y Fegeppba lo aceptaron a regañadintes, pero la FEB lo rechazó. Cuando llegó el momento de negociar febrero, el gobierno ofreció primero un 2% y después subió a 3%. El Frente de Unidad Docente Bonaerense rechazó ambas propuestas. El acuerdo no apareció y el paro tampoco se levantó.
Gremios aliados en tensión
Lo que hace especialmente incómoda esta pulseada no es su intensidad sino su geometría. Los sindicatos de mayor peso del Frente de Unidad Docente Bonaerense -que integran la Federaciónde Educadores Bonaerenses (FEB), Suteba, Amet, Sadop y Udocba- y los gremios estatales ATE y UPCN forman parte de la construcción política de Kicillof. ATE y Suteba pertenecen a las dos CTA, con las que el gobernador ratificó su alianza para enfrentar a Javier Milei. UPCN está enrolada en la CGT, que le dio un fuerte respaldo político y es una de las piezas claves del proyecto presidencial 2027. El conflicto viene de adentro.
Los gestos de afinidad se acumularon a lo largo de 2025. Kicillof recibió a Hugo Cachorro Godoy y Hugo Yasky, de las dos CTA, y acordaron trabajar en la construcción de una alternativa para enfrentar a Milei en 2027. Roberto Baradel, al frente del Suteba, el gremio docente más numeroso de la provincia con casi 115.000 afiliados, es uno de los dirigentes sindicales más cercanos al gobernador. Ese vínculo hoy cruje.
Presión sobre las conducciones sindicales
El problema de Baradel no es solo político sino también interno. El dirigente enfrenta en poco más de dos meses una elección en el sindicato y los sectores de izquierda le marcan la cancha. Varias seccionales del Suteba están conducidas por agrupaciones que responden al FIT: la filial La Matanza, por ejemplo, la conduce Romina del Pla. "Hay mucha presión de las bases para exigir mejoras", admiten en la propia entidad. Cuando la FEB convocó al paro, Baradel no tuvo margen para no sumarse.
Lo que siguió fue un ejercicio de equilibrismo político. El Frente de Unidad Docente Bonaerense difundió este viernes su convocatoria al paro con seis reclamos. Los cinco primeros apuntan al gobierno nacional: la restitución del Fondo de Incentivo Docente, la convocatoria a la paritaria nacional, el aumento del presupuesto educativo, el rechazo al proyecto de libertad educativa y la devolución de los fondos que Nación le adeuda a la provincia. El reclamo salarial que le corresponde resolver a Kicillof apareció último en la lista de demandas.
Las razones de una alianza
La maniobra tiene una lógica: si el gobierno bonaerense mejora la oferta salarial, el paro se levanta sin que ninguna de las otras demandas se resuelva. María Laura Torre, secretaria general adjunta de Suteba, defendió este viernes ese respaldo político al gobernador aun en medio de la pulseada salarial. "De los laberintos se sale con política. La docencia bonaerense acompañó porque el gobierno de Kicillof tuvo señales muy importantes", dijo. El mensaje parece claro: todavía hay tiempo para negociar, pero el tiempo se acaba.
Lo que cambia esta vez respecto de otros febreros calientes es la situación financiera de la provincia. En años anteriores, conflictos similares se destrabaron porque al final apareció un acuerdo: el gobierno encontró margen para mejorar la oferta y los gremios encontraron razones para aceptarla. Ese mecanismo funcionó en enero, cuando Kicillof duplicó la oferta inicial y cerró un acuerdo con estatales y docentes que frenó el conflicto, aunque ya entonces las bases lo cuestionaron y los trabajadores del Astillero Río Santiago marcharon a la gobernación pocos días después.
Los números en rojo de Buenos Aires
Ahora el panorama fiscal es otro. Buenos Aires acumula una deuda de 13 billones de pesos que le reclama a la Nación por transferencias no automáticas recortadas. La recaudación cayó. El cierre de empresas golpea los ingresos provinciales. El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, ya había advertido que la apertura indiscriminada del gobierno nacional impacta sobre el empleo y la recaudación provincial. En La Plata dicen que quieren cerrar, pero que la caja no da.
El gobierno bonaerense tiene además un argumento político que puede usar, y que ya usó. Si el paro se concreta el 2 de marzo con cinco de sus seis reclamos apuntando a Milei, Kicillof puede presentarlo como una protesta contra el gobierno nacional. Pero esa coartada tiene un límite: cinco millones de alumnos bonaerenses no van a poder ir a la escuela el primer día de clases, y la explicación de que la culpa es del presidente no tapará la foto.
Axel Kicillof Cachorro Godoy
Quedan nueve días. La paritaria sigue técnicamente abierta. La provincia pagó el 1,5% por decreto como anticipo a cuenta de futuros acuerdos, lo que al menos evita que los docentes cobren menos que el mes anterior. Liliana Olivera, presidenta de la FEB, dejó una señal: el congreso extraordinario que votó el paro también facultó al Consejo Directivo para "definir los pasos a seguir ante una nueva oferta". La puerta no está cerrada con llave, pero alguien tiene que aparecer con la plata para abrirla, y por ahora nadie sabe de dónde va a salir.