Elecciones 2023

La Cámpora y el Evita, camino a una interna en Tres de Febrero

Debandi y Díaz son los polos aglutinadores del peronismo. Reacomodamiento de tribus, desafíos para la elección general y tres puntos débiles de Valenzuela.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) Un peronismo atomizado comienza a decantar en dos grandes grupos que podrían disputarse entre sí la candidatura a intendente del Frente de Todos (FdT) en el distrito de Tres de Febrero que comanda el larretista Diego Valenzuela. Al enfrentamiento en Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) podrían enfrentarse el presidente del PJ local, Juan Debandi, y la vicepresidenta del partido, la concejala y dirigente del Movimiento Evita Lis Díaz. El desafío será –afirman en uno y otro campamento- ir unidos a las generales después de la competencia mano a mano, no repetir los errores de 2019 y explotar, juntos, las debilidades de la gestión del jefe comunal.

 

Como sea, el panorama aún no está definido y todavía pululan otras precandidaturas, aunque todo hace prever que si no hay lista de unidad serán dos las postulaciones. En 2019, hubo cinco listas compitiendo en las PASO.

 

Debandi es el hombre fuerte de La Cámpora en el distrito. El concejal y vicepresidente de la Agencia de Administración de Bienes del Estado ya compitió por la intendencia en 2019 y lideró la nómina de concejales en 2021. Tras su figura se encolumna parte del Frente Renovador (FR), aunque tiene un referente, el concejal Diego Achilli, caminando con traje de candidato, y un sector que responde al ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis. En conversaciones también está el dirigente Horacio Alonso, de la Mesa Peronista distrital, quien fue perdiendo peso paulatinamente tras la derrota en la interna del PJ local por la dupla Debandi – Díaz.

 

En la vereda de enfrente se afianza la precandidatura de la concejala y dirigente del Movimiento Evita Díaz. Se encolumnan detrás de ella agrupaciones locales y movimientos sociales. Días atrás recibió a su jefe político, Emilio Pérsico.

 

Hay otra figura fuerte que se muestra como candidato, pero que en el peronismo local –estiman– terminaría confluyendo con el Evita. Se trata del dirigente de Barrios de Pie Daniel Menéndez, quien se lanzó como precandidato y se mostró en los últimos días recorriendo el distrito con la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz.

 

También pisa fuerte el exministro de Salud Alejandro Collia. Afirman en Tres de Febrero que “juega suelto”, pero tiende a inclinarse por la figura de la dirigente del Evita. El exintendente Hugo Curto está fuera de juego.

 

Díaz y Debandi comparten la conducción del PJ local y el bloque de concejales del distrito. Según afirman desde los dos campamentos, el diálogo entre ambos en bueno y fluido, aunque el camporista prefiere una lista de unidad bajo su nombre y la dirigente del Evita, una interna competitiva que le de volumen al espacio.

 

El desafío del peronismo es, en caso de darse finalmente la disputa interna, lograr confluir luego y trabajar todos los sectores juntos bajo la conducción de quien gane y evitar lo ocurrido en 2019, cuando las cinco listas que compitieron en el distrito obtuvieron en total 48 puntos frente de 36 de Juntos por el Cambio, pero que en la elección general perdieron cuatro puntos y cayeron ante Valenzuela 46 a 44.

 

Así y todo, saben que será difícil derrotar al actual intendente, ya que tiene una buena imagen en el distrito y la lista de Juntos obtuvo un triunfo contundente en la pasada elección legislativa: le sacó diez puntos de diferencia (44-34).

 

No obstante, en el peronismo local destacan una serie de debilidades de la gestión que pueden ser explotadas durante la campaña. La más importante es la inseguridad. Según relatan fuentes locales a Letra P, el narcotráfico gana terreno en el distrito y pese a que Valenzuela señala continuamente la responsabilidad de la provincia de Buenos Aires, el descontrol se produce porque el intendente “no controla el territorio”, acusa el peronismo. Otro de los puntos que señalan es la gestión de la higiene urbana, con un “pésimo” servicio de recolección de residuos. El tercero: el estacionamiento medido, que generó malestar entre comerciantes del territorio.

 

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