PROYECCIÓN ‘23

Kicillof busca recuperar la bandera educativa que se apropió Larreta

El porteño se quedó el trapo en épocas de escuelas cerradas por la pandemia de Covid-19. Agenda hiperactiva del gobernador y desafíos con expectativa electoral.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) “Si hubiéramos cerrado las escuelas como quería el Gobierno nacional, los resultados serían aún peores”. La crítica con la que Horacio Rodríguez Larreta intentó explicar los malos resultados de la última evaluación de aprendizaje en establecimientos del distrito que gobierna conlleva la bandera de la defensa de la educación con la que se quedó en épocas de escuelas cerradas por la pandemia de Covid-19, cuando el gobernador Axel Kicillof -su archirrival por proximidad- defendió el confinamiento estricto para cuidar la salud de la población. Aquella postura pro apertura fue uno de los caballitos de batalla de Juntos por el Cambio (JxC) en la campaña para la elección de medio término que terminó ganando. Ahora, el oficialismo bonaerense quiere dar vuelta la taba para 2023 a fuerza de una agenda hiperactiva en la materia que incluye obras de infraestructura, programas educativos, encuentros con estudiantes, sintonía con los gremios docentes y, desde el lunes, el ambicioso anuncio de aumentar una hora la jornada escolar, de la mano de un proyecto del ministro de Educación, Jaime Perczyk.

 

“La derecha se quedó con la bandera de la educación; increíble, pero real”, reconoce un dirigente del conurbano bonaerense y encadena la catarata de traspiés de María Eugenia Vidal en la que incluye la explosión en una escuela que provocó la muerte de dos docentes y frases desafortunadas de la exgobernadora como “caer en la educación pública” y “los pobres no llegan a las universidades”. De una rueda de consultas realizada por Letra P surge la explicación que combina fundamentalmente dos factores: JxC se quedó con esa bandera por errores del oficialismo combinados con una cobertura mediática de los medios hegemónicos que “juegan para la oposición”.

 

La raíz, sin embargo, la encuentran en la decisión del Gobierno provincial de mostrarse inflexible a la hora de abrir las escuelas durante la pandemia. “Cerramos muy rápido y abrimos muy tarde”, reconocen actores del Frente de Todos, una crítica que escucharon de sus propios votantes durante la campaña para la elección de 2021. En los barrios destacaban las dificultades de los jóvenes para mantener un vínculo con la escuela y la complejidad para los padres y madres para salir a trabajar con sus hijos e hijas en las casas, además de una virtualidad que funcionó a medias o directamente no funcionó. La exdirectora de Educación y Cultura Agustina Vila salió eyectada del cargo y su lugar fue ocupado por Alberto Sileoni.

 

Ahora, mientras Larreta batalla contra la toma de una docena de colegios en la Ciudad, Kicillof acelera: continúa con la inauguración de obras -lleva 110 nuevos edificios educativos- y más de 5 mil refacciones, con una inversión de más de 50 mil millones de pesos.

 

Esta semana firmó con la administración central el convenio para aumentar una hora diaria la jornada escolar, recibió a cien estudiantes secundarios antes de su participación en el Consejo Consultivo de Estudiantes Secundario bonaerenses e inauguró tres edificios escolares nuevos en San Vicente. La semana anterior, participó del tercer Cabildo Abierto de la Educación en Miramar, compartió la despedida de alumnos y alumnas que viajaron a través del programa Viaje de Fin de Curso en Escobar y ante 3 mil estudiantes anunció la ampliación del boleto universitario para el interior y la creación de foros de debate para redactar una Ley Integral de Promoción y Protección de las y los Jóvenes de la provincia de Buenos Aires. Además, festejó junto a docentes su día.

 

Si alcanza para recuperar votos perdidos nadie lo sabe. “Las obras están y se ven, las comunidades educativas las valoran, pero venimos de menos diez y los reclamos todavía siguen siendo muchos y los grandes medios nos juegan en contra”, dice a este medio un dirigente que pone un objetivo concreto para 2023: llegar al primero de mayo del próximo año con todas las escuelas con gas.

 

Entre los proyectos que encara Kicillof, el de aumentar el tiempo de jornada escolar es el más ambicioso y de mayor impacto, pero también el de más difícil implementación. Según el anuncio, desde el primero de otubre se aplicará en el 25% de las escuelas de la provincia. Sin embargo, tendrá mayor impacto en establecimientos del interior debido a que el conurbano no cuenta con la infraestructura para implementarlo. A modo de ejemplo, un dirigente provincial del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) explicó a Letra P que en uno de los distritos más populosos de la provincia en esta primera etapa sólo cinco escuelas están en condiciones de ampliar la jornada. El desafío es generar las condiciones para el próximo año, lo que a primera vista parece difícil de lograr.

 

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