30|1|2023

Efecto Meiszner: por qué Aníbal perdió por goleada en Quilmes

01 de septiembre de 2022

01 de septiembre de 2022

Su antiguo aliado en el club concentró un rechazo generalizado y el pollo del ministro quedó en offside. El ida y vuelta del ganador. La intendenta no jugó.

El resultado y la simplificación invitaban a un título tentador. Después de las elecciones en Quilmes, del triunfo categórico de la lista Negra encabezada por Mateo Magadan y de los festejos, los medios no dudaron en titular: “Perdió la lista de Aníbal Fernández”. ¿Era cierto? Sí. Aunque también es verdad, de acuerdo a lo que cuentan en el espacio que se impuso, que gane o pierda, el ministro de Seguridad nunca se irá del todo; no por decisión propia, sino porque el club lo necesita de manera recurrente para destrabar situaciones que, muchas veces, nadie de la dirigencia puede resolver. 

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Así como ocurrió con los presidentes que lo sucedieron en el cargo –Marcelo Calello y Christian Sterli–, esta vez promete lo mismo; acaso para suavizar la derrota electoral de su agrupación y de quien la encabezaba. Gustavo Frasquet, que cosechó apenas el 27% de los votos (722), es uno de los abogados y personas de confianza de Fernández, al que había elegido, por ejemplo, como responsable legal de la Confederación Argentina de Hockey que preside.

 

Fernández había apoyado a Frasquet, estuvo en la cena de cierre de listas el jueves por la noche en el boliche Santa Cruz y fue a votarlo el domingo. Sin embargo, el que ganó fue Magadan, a quien el funcionario nacional conoce desde que era la mascota del primer equipo a raíz de la relación de amistad con su padre Roberto. Contador público y con apenas 36 años, la lista que encabezaba obtuvo el 72% de los sufragios (1924).

 

En pocos meses, Magadan pasó de no querer presentarse en las elecciones a presidir el club. El ida y vuelta enojó a Fernández, aunque la razón para entender ese vaivén no es el ministro sino su socio quilmeño, José Luis Meiszner, histórico dirigente del club y mano derecha de Julio Humberto Grondona, condenado por la causa del FIFAgate, el escándalo por sobornos que involucró a quienes dirigen el fútbol mundial y a empresarios de TV.

 

El triunfo del oficialismo solo puede entenderse a través del antimeisznerismo que campea en buena parte del club. Madagan y la coalición que conformó la lista Negra decidieron presentarse cuando advirtieron que detrás de la candidatura de Frasquet, además del ministro, estaba Meiszner. “Si no lo acompañé fue porque él había desistido y se había corrido de la competencia. Ahora hay que ayudarlo. No voy a dejar de poner el cuerpo cada vez que uno pueda ayudar”, le dijo Fernández al periodista Alejandro Wall en el programa Pasaron Cosas, de Radio con Vos.

 

Aunque Fernández cuenta que no tiene tiempo ni ganas para estar en el día a día de lo que demanda la institución, también asegura que siempre seguirá estando: “El club necesita un montón de cosas, y hay que involucrarse. Cuando el anterior presidente ganó, lo llamé y le dije: ‘che, acá estoy. Lo que necesites, me avisás’”. Sterli, quien acaba de culminar su mandato, lo llamó en reiteradas oportunidades: por cuestiones de seguridad, logísticas y hasta para que los ayude a cambiar un horario de algún partido.

 

Con 400 millones de pesos registrados en el concurso de acreedores, más $250 millones de deuda post concursal y un déficit operativo mensual de $15 millones, la situación del club es mucho más preocupante de lo que indica la tabla de posiciones del máximo torneo del ascenso, que lo tiene en la mitad de una tabla kilométrica de 37 equipos.

 

Endeudado y condicionado, la importancia de la institución en la diaria de la sociedad quilmeña es indiscutible. Cumple una función deportiva pero también social, con ejemplos que lo demuestran en el último tiempo. Desde instalaciones que utilizan escuelas y colonias públicas, pasando por la Gendarmería haciendo base en la concentración para diseñar los operativos de asistencia en el contexto de pandemia, hasta el estadio Centenario reconvertido en vacunatorio en el pico de la crisis sanitaria.

 

Si bien el municipio no solventa económicamente al club, como sí sucede con otras instituciones de la Primera Nacional que tienen la gobernación de una provincia detrás, hay ayuda y reciprocidad. Los subsidios económicos, mejoras en el predio de juveniles o la aplicación del programa “Clubes en obra” asoman como casos testigos. Esa relación cotidiana la llevan adelante Nicolás Mellino, a cargo de la Secretaría de Deportes de la municipalidad, y Carlos Loallo, director municipal de Deportes y coordinador de fútbol profesional en el club,  bidireccionalidad que pudo tener su homologación en las recientes elecciones. 

 

Hubo algún sector de La Cámpora que, en la previa a la conformación de listas, amagó a participar. Se lo plantearon a la intendenta Mayra Mendoza, pero luego de unos días de consultas, la respuesta fue esperar y enfocarse en la gestión en vistas a 2023. No son tiempos para sumar frentes internos.

 

En la coalición ganadora hay integrantes de los dos lados de la grieta municipal. Como en casi todos los clubes, no hay una linealidad: aparece Guillermo Galetto, concejal de Juntos por el Cambio, de vínculo directo con el exintendente Martiniano Molina; militancia de la jefa comunal en el territorio y peronistas. Lejos de lo que sucede en la visión general de la política nacional, en ese microclima, lo que une o divide es el meiznerismo. Quedó claro el último domingo, aunque a Aníbal Fernández le incomode.