25|7|2022

Los números bonaerenses de Batakis

05 de julio de 2022

05 de julio de 2022

Fuerte reducción de la deuda y su volumen en moneda extranjera. Paritarias fluctuantes: de los 17 días de paro a la paz con Suteba. Recaudación y exportaciones.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) El lado bonaerense de Silvina Batakis al timón del barco económico exhibe números diversos, algunos atravesados por la coyuntura y las variables de la macro (lejanas para la lapicera de un ministro provincial) y otras, por definiciones concretas de su cartera. Uno de los aspectos que más resaltan de su gestión al frente del Ministerio de Economía durante la segunda etapa del paso de Daniel Scioli por Buenos Aires (2011-15) fue la reducción de la deuda pública y la gravitación en la misma de monedas extranjeras, dato que se resaltó más aun luego del shock de endeudamiento del vidalismo.

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En 2012, la deuda bonaerense superaba los 14.700 millones de dólares. En 2015, cuando Batakis dejó el ministerio, se redujo a 9.362 millones de dólares. “Más de un tercio de la deuda de la provincia de Buenos Aires tiene como acreedor al Gobierno central, lo cual resulta favorable en términos de tasas y posibilidades de refinanciación”, exaltaba el informe de la deuda pública de 2015, realizado en 2016 por el gobierno de María Eugenia Vidal y su ministro del área, Hernán Lacunza.

 

No era un dato menor. En 2015, el 57,8% de la deuda total de la provincia de Buenos Aires estaba nominada en moneda extranjera. En 2019, Vidal dejó el gobierno con una deuda de 11.283 millones de dólares, de la cual el 85% estaba nominado en moneda extranjera. En solo un año y medio (de marzo de 2016 a julio de 2017) Vidal tomó deuda por alrededor de USD 5.000 millones, cifra similar al desendeudamiento que Batakis había logrado entre 2012 y 2015.

 

“Me pregunto qué hizo Vidal con los USD 5.000 millones que emitió de deuda”, apuntó Batakis en una entrevista con Letra P a finales de 2018. Allí, la flamante ministra que reemplazó a Martín Guzmán enfocaba los dardos hacia la gestión Cambiemos: “En 2015, el país no era Suiza y la provincia no era Disneylandia, había situaciones muy complejas que no pudimos resolver, pero no había hambre”.

 

En efecto, la Provincia del segundo sciolismo lejos estuvo de ser Disney. De acuerdo a un informe del Instituto para el Desarrollo Económico y Social de Buenos Aires (Idesba) de la CTA bonaerense, los salarios reales de la provincia tuvieron una evolución creciente hasta 2011. “A partir de allí se dio una etapa de desaceleración del ritmo de crecimiento que llegó hasta 2013. Y en 2014, en el marco de la devaluación de la moneda de principios de año y sus repercusiones en el nivel de precios, se dio una caída de 4,3%”, describe el documento de la CTA para añadir que los trabajadores del sector público tuvieron durante la etapa sciolista una recuperación más volátil a lo largo del tiempo, combinando períodos de fuertes crecimiento, en 2009 y 2011, con caídas, en 2010, 2012 y 2014.

 

Puntualmente, en ese año se produjo el pico máximo de tensión entre la gestión Scioli y los gremios docentes, un contexto también atravesado por las fricciones intestinas entre el sciolismo y el kirchnerismo. Hubo récord de 17 jornadas de paro. En ese marco, incluso, se registraron episodios de violencia en los que la propia Batakis fue agredida con un piedrazo en su pierna por manifestantes no identificados, antes de arribar a una reunión para destrabar el conflicto. Finalmente, un acuerdo de incremento de casi el 31% destrabó la crisis. Para el arco estatal, el aumento promedio fue de 28%. Pero ese año, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad (Ipcba) marcó una inflación anual cercana al 38%.

 

En 2015, las cosas fueron diferentes. Un acuerdo paritario con el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba) habilitó el inicio normal del ciclo lectivo. Ese año, el aumento promedio en tres tramos rondó el 35%, por encima de la inflación de ese año medida por Ipcba (26,9%).

 

En materia tributaria, la recaudación bonaerense sumó en la era Batakis dos tributos de corte patrimonial: Transmisión Gratuita de Bienes (herencia) y el Inmobiliario Complementario, ambos fuertemente cuestionados por el ruralismo. Promediando el último año de la gestión naranja, los ingresos bonaerenses en materia recaudatoria subieron 38% con relación al año anterior. Las exportaciones bonaerenses, en tanto, registraron caídas sucesivas. En 2012, disminuyeron 2,8% respecto al año anterior. En 2013, la caída fue del 7,3%, en 2014, del 10,1% y en 2015, del 18,9%.