09|8|2022

Aliados sin cartera: hasta nuevo aviso, se cayó el Ministerio del Evita

09 de junio de 2022

09 de junio de 2022

El Presidente decidió no avanzar con el armado de la agencia de la economía popular que pedían las organizaciones alineadas. Ahora, reclaman por la agenda.

Tras varios meses de idas y vueltas, el presidente Alberto Fernández no dio hasta ahora luz verde para avanzar en la creación del ministerio o agencia de la economía popular que les había prometido al Movimiento Evita y a otras organizaciones sociales afines, y que le agregaba tensiones a la ya compleja interna del Frente de Todos (FdT).

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Como publicó Letra P, hacia fines de abril, el jefe de Estado les había confirmado a los movimientos sociales que avalaría el armado de una estructura exclusiva para el manejo de la economía popular. Incluso, se había especulado con que Fernández lo iba anunciar el 1 de mayo, en la multitudinaria marcha que organizaron los movimientos sociales que, en principio, había sido pensada como una muestra de apoyo al Presidente en plena tensión con Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora.

 

Según explicaron en ese entonces los referentes de los movimientos sociales, Fernández se había comprometido a avanzar en la creación de la nueva estructura. La idea era propiciar el armado de “un área o una agencia", que “agilizara” la aplicación de los programas y no generara mayor burocracia, por lo que se descartaba la creación de un nuevo ministerio, confirmaron en la Casa Rosada. Quedaba en pie, sin embargo, el armado probable de una agencia.

 

Sin embargo, la iniciativa se fue desinflando con el paso de los meses, al compás de los vaivenes de la interna y quedó congelada en el tiempo. La creación de un ministerio nunca terminó de cerrar en términos políticos. El Presidente se recostó durante un tiempo sobre las organizaciones sociales - en particular en el Movimiento Evita- en la interna del oficialismo, algo que lo puso en tensión con La Cámpora y también con dirigentes territoriales, gobernadores e intendentes, que piden un recorte al poder de los movimientos. 

 

El avance de la iniciativa implicaba, además, el desprendimiento de un pedazo del Ministerio de Desarrollo Social, que conduce Juan Zabaleta, uno de los funcionarios más valorados por Fernández, y uno de los tres ministros, junto con Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y Jorge Ferraresi (Avellaneda), dueños de votos en la provincia de Buenos Aires, en los distritos de Hurlingham, San Martín y Avellaneda, respectivamente.

 

El movimiento fue desaconsejado incluso por el entorno del Presidente, que sostiene que la alianza con las organizaciones es un arma de doble filo. “Al final del mandato, la gente va a juzgar el Gobierno por la gestión, va a evaluar si le mejoró las condiciones de vida. No si el Movimiento Evita te apoya en la calle”, dice un interlocutor presidencial que hoy ve como "muy poco probable" el armado de la estructura. 

 

En tanto, la creación de una agencia también tenía sus propias complejidades, pero en términos institucionales. Entre las ideas que se barajaron figuraba la posibilidad de que la eventual agencia absorbiera el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), que preside Alexandre Roig, un académico de origen francés que forma parte del Evita. En el nuevo esquema, Roig se perfilaba para presidir la agencia de la economía popular, pero como el INAES es un organismo descentralizado no puede ser parte de una agencia. En la actualidad está en la órbita del Ministerio de Desarrollo Productivo.

 

“Las estructuras no importan. Lo importante es el respaldo a las políticas del sector”, le dijo a Letra P un referente social, quien aún no tiene novedades novedades sobre la creación del área destinada a la economía popular. El diálogo del Presidente con los principales dirigentes de las organizaciones, como Fernando Navarro y Emilio Pérsico es permanente. Navarro es secretario de Relaciones Parlamentarias y tiene oficina en el primer piso de la Casa Rosada. En el fino equilibrio que intenta hacer en la interna del FdT, Fernández participó en los últimos meses de una cantidad siginificativa de actividades del Movimiento Evita. La última fue el 25 de mayo, cuando compartió un locro patrio con referentes de la organización en un club de Florencio Varela.   

 

Sin estructura –hasta nuevo aviso- el pedido de las organizaciones pasa ahora por la activación de las leyes que reclamaron en la misma marcha del 1 de mayo y que, según dijeron, “duermen en el Congreso”. Los proyectos abarcan la generación del monotributo productivo para avanzar en la formalización, el programa nacional de Tierra, Techo y Trabajo; la prórroga de la ley de Barrios Populares, la ley de protección ambiental de los humedales, la ley de promoción y desarrollo de la economía popular; la reglamentación de la ley de reparación histórica de la agricultura familiar; y la ley de envases, entre otras.