21|7|2022

Mundial 2030, el sueño de cuatro que despertó Macri y desvela al Gobierno

30 de junio de 2022

30 de junio de 2022

Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay mantienen la candidatura. Los privados empujan el meganegocio. Tensión Lammens-Tapia. Crisis eterna y competencia ibérica.

En la Argentina del conflicto permanente y el estallido siempre a la vuelta de la esquina, planificar algo para dentro de ocho años parece una ingenuidad. Sobre todo, si la medalla se entregaría sobre el borde del próximo mandato presidencial, quizás con otro residente en la Casa Rosada. La candidatura para coorganizar el Mundial 2030 entra en esa categoría difusa que oscila entre la ilusión y la realidad, o entre el deseo del futuro y las urgencias del presente. Después de años de olvido, hace unos días el ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, viajó a Asunción del Paraguay para relanzar una postulación que aún no logra entusiasmar de manera unificada a un Gobierno agobiado en todos los frentes. Sin embargo, la llama todavía sigue prendida.

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En esa mesa de trabajo que refrendó la candidatura sudamericana, el que ofició de anfitrión fue el vicepresidente paraguayo Hugo Velázquez. Lammens estuvo junto a sus pares de los otros tres países: la ministra del Deporte de Chile, Alexandra Benado Vergara; el secretario nacional del Deporte del Paraguay, Diego Galeano Harrison; y el secretario nacional del Deporte del Uruguay, Sebastián Bauzá. También participaron el presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol, Robert Harrison, y por videoconferencia el titular de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), Alejandro Domínguez, y los titulares de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia; Ignacio Alonso Labat (Asociación Uruguaya de Fútbol) y Pablo Milad (ANFP de Chile).

 

“Todos los Estados manifestaron el interés de continuar con la candidatura, avanzamos bastante en ese aspecto”, le dice Lammens a Letra P. El ministro destaca que, además de funcionarios de los cuatro países, en ese encuentro estuvo la Corporación Andina de Fomento (CAF), que ofreció créditos y financiamiento para realizar las obras de infraestructura que requiere la FIFA para eventos de estas características. El sector privado, por supuesto, también tiene interés en participar del meganegocio que significa un Mundial, pero el Círculo Rojo argentino también se mueve en clave política.

 

En 2017 se había creado una plataforma, Iniciativa 2030, integrada por empresas que, según su sitio web, buscaba “aportar a la organización del evento deportivo contribuyendo a la planificación y desarrollo de todas las actividades”. Su tesorero era el vicepresidente de River, Matías Patanian, ceo de Aeropuertos Argentina 2000; y su presidente Alberto García Carmona, exceo de General Motors. Iniciativa 2030 ya no tiene sitio web y sus redes sociales dejaron de actualizarse en 2018. “Eso lo podemos reflotar muy rápido, pero primero tiene que haber avances”, confía una persona que conoce las conductas y preferencias de ese sector, y que fue parte de la mesa de negociaciones durante la gestión de Mauricio Macri. "Cuando venga el próximo Gobierno se ratificará todo. Con las cosas como están, nadie que estuvo antes se asoma a la ventana", agrega.

 

De un lado y del otro de la grieta, saben que la sola mención de una posible organización del Mundial 2030, lejos de entusiasmar, puede ser perjudicial en un contexto de angustia generalizada e hipersensibilidad social. Los avances son apenas perceptibles. La próxima reunión será en julio en Montevideo, el lugar donde, al menos desde lo simbólico, se logró la imagen más fuerte para promocionar la organización conjunta: cuando Lionel Messi y Luis Suárez posaron con una camiseta combinada, uno con el 20 y el otro con el 30. Después de eso, todo se archivó. Lo que había empezado durante la presidencia de Macri con la gestión de Fernando Marín, encargado de amalgamar en un principio las intenciones de Argentina y Uruguay, empezó a diluirse con la devaluación y el derrape económico de 2018, los cambios de signos políticos que hubo en los diferentes países involucrados y la pandemia de Covid-19 que se inició en 2020. 

 

Sobre ese diseño de candidatura a medio terminar se trabajará en las próximas reuniones, que empezarán a ser mensuales. Uno de los borradores contempla ocho estadios sede: dos por país. “Hay un avance real y una intención fuerte de los cuatro gobiernos, como también del presidente de la Conmebol, para relanzar la candidatura”, le dijo a Letra P el vicepresidente de la AUF, Gastón Tealdi. La candidatura formal debe presentarse antes de mayo del año que viene. La FIFA resolverá a fin de 2023 dónde se jugará el Mundial 2030. Tealdi agregó que “la punta de lanza son los 100 años del primer Mundial en Uruguay. Volver al mismo lugar donde se empezó todo. Es una cuestión histórica muy importante, y creo que le da una fuerza fundamental a la candidatura”, pero todo el entusiasmo que demuestran de un lado del río, no se valida en la otra orilla.

 

El inicio. Macri, Gianni Infantino, Horacio Cartes y Tabaré Vázquez

En el edificio de la AFA relativizan la reunión en Asunción, definen a la postulación como “un cuento” y deslizan que es imposible diseñar algo cuando las políticas e intenciones varían de acuerdo a los cambios en federaciones o gobiernos. “Ya perdimos la cuenta de todos los que pasaron”, sueltan.

 

La mala relación entre Tapia y Lammens asoma siempre en esa lectura. “La debilidad que tenemos es que no es el turno de la región, porque en 2026 el Mundial se hará en América (México, Estados Unidos y Canadá). Sin embargo, tenemos una fortaleza: el siglo del primer Mundial en Montevideo", cuenta uno de los dirigentes cercanos a Macri que motorizó el proyecto. Hay otro obstáculo. Esta semana, los presidentes de las federaciones de fútbol de España y Portugal se reunieron en Lisboa para presentar la candidatura de los dos países. Con la postulación de Inglaterra casi desarticulada, el dúo ibérico, aseguran, representa el principal oponente para la intención sudamericana. Una intención que, en el caso de Argentina, siempre viene acompañada del asterisco que impone su frágil coyuntura económica.