30|7|2022

Feletti, el lancero de Cristina en la guerra... con el albertismo

23 de marzo de 2022

23 de marzo de 2022

El secretario de Comercio Interior apuntó sus cañones contra el ministro Domínguez y disparó. Polémica por los "huevos de oro". El equipo económico, dividido.  

En plena guerra contra la inflación, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, disparó contra supermercados e industriales por el ataque especulativo por las remarcaciones, pero también apuntó su artillería a otro campo de batalla: el interno. El funcionario se aseguró dejar expuestas, una vez más, las disidencias dentro de la coalición oficialista, al insistir con la necesidad de elevar retenciones a las exportaciones del campo y cuestionar el "oro guardado en los gallineros". La metáfora fue usada el sábado por el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, al prometer que las esquirlas no alcanzarían a los productores. 

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Feletti brindó una conferencia en el mismo auditorio que el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, había utilizado dos días antes para explicitar las tensiones con las empresas y sectores que habían remarcado por encima de los valores que Comercio Interior convalidó hasta el 10 de marzo. La inédita maratón de exposiciones públicas (hasta el momento nunca se había utilizado el espacio con esos fines) sirvió para mostrar el nivel de la refriega, tanto hacia afuera como hacia adentro.

 

"Yo expuse mi propuesta de suba de retenciones y lo sostengo. No puedo entender que haya sectores de la población que quieran que se les convalide un efecto riqueza del 50% en dólares sólo por acopiar un cereal", disparó Feletti. Allí dejó claro que no quedó saldado el debate sobre la relación con el campo: mientras que los funcionarios que se alinean políticamente con el presidente Alberto Fernández sostienen la idea de defender la gallina de los huevos de oro, los que responden a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner piden recuperar el oro de los gallineros. 

 

"No es cuestión de cuidar a la gallina de los huevos de oro y que el oro quede en el gallinero", graficó un punzante Feletti, que pareció responderle de manera implícita al esfuerzo de Domínguez de dejar claro que ninguna medida antiinflación iba a tocar los intereses de los productores del campo. "Le agradezco al ministro por haber aumentado dos puntos las retenciones a la harina y al aceite de soja", le dedicó el secretario de Estado, aunque dejó un mensaje entrelíneas: "No vaya a ser cosa que la Mesa de Enlace nos diga qué cosa debemos comer los argentinos".

 

Feletti, expositor del pensamiento del kirchnerismo duro en materia de precios, dejó claro que su posición pertenece al ala más dura del Gobierno. De hecho, salió victorioso cuando el presidente Fernández decidió anunciar la "guerra" contra la inflación, un término bélico que el secretario de Comercio Interior se jactó de haber acuñado al ver que las remarcaciones iban a hacer naufragar las expectativas de los optimistas economistas y consultores de medición que esperaban una inflación en febrero en torno al 3%.

 

"Va a dar mal", anticipó el funcionario cuando se le pidió un anticipo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que el INDEC, comandado por Marco Lavagna, deberá informar para marzo. No se trató de una confesión, sino de la necesidad de atajarse: las miradas estarán puestas sobre la efectividad de las medidas de control que pidió Feletti para domar las remarcaciones.

 

Un misil para Guzmán

Las esquirlas de la guerra interna llegaron a distintos ministerios. Para algunos, incluso, hubo un misil directo hacia el despacho del titular del Palacio de Hacienda, Martín Guzmán, justo cuando quedó en el centro de los rumores por presuntos pedidos del kirchnerismo para que abandone la cartera económica.

 

"Es necesaria la estabilidad cambiaria y que el Banco Central aumente reservas y aleje expectativas de devaluación. El Ministerio de Economía tiene que armonizar precios, tasas de interés y tipo de cambio para bajar esas expectativas y los ministerios de la economía real tienen que trabajar para aumentar la oferta de bienes, porque en muchos casos los incentivos a la demanda pueden colisionar con la falta de oferta", alertó.

 

En su afán por dejar claro que la baja de la inflación no iba a tener efecto inmediato, Feletti se mostró al margen de las medidas de Economía, Agricultura e incluso de Desarrollo Productivo, donde se aloja y de quien depende la Secretaría de Comercio Interior.

 

Fuentes del Gobierno consultadas por Letra P admitieron que las declaraciones de Feletti "parecieron buscar que las discusiones internas sobre las herramientas a usar en contra de la inflación se tornen públicas". Así como Kulfas había utilizado 48 horas antes una conferencia de prensa para poner entre los enemigos a supermercadistas y empresarios de la alimentación, el secretario de Estado llevó la arena de la pelea interna a la pantalla de la televisión.

 

No sorprendió. Había un antecedente fresco: con la carne en aumento, en noviembre de 2021, el secretario de Comercio Interior participó de una reunión con los ministros Guzmán, Kulfas y Domínguez para definir estrategias para frenar la escalada. En el menú de opciones había quedado descartado el aumento de retenciones. "Si queremos asegurar carne, pollo, pan y leche, tenemos que desvincular los precios internos de los internacionales”, dijo Feletti, horas después, en una entrevista con el diario Página 12 y puso dos caminos posibles: "El más tradicional de aumentar los derechos de exportación y un alternativo de crear fideicomisos de subsidio cruzado".

 

El funcionario se apoyó en su discurso bélico contra las empresas que remarcan y profundizan los números de la inflación alcista, un sello propio de la confrontación kirchnerista, para poder, al mismo tiempo, exhibir las diferencias dentro del equipo económico que busca domar los precios. Otra diferencia en el frente interno, que promete tener nuevas víctimas ante la sorpresa de varios oficialistas.