FASE M

Massa usa los dólares de la importación para negociar precios con las empresas

El Gobierno puso en marcha un sistema que les muestra fortalezas y debilidades de las firmas. El tridente Castagneto-Tombolini-Pesce, en el comité de revisión.

Sergio Massa profundizó su plan de control del comercio exterior para tener herramientas que le permitan negociar con las empresas que forman precios, en medio de la tensión inflacionaria que se acerca al 100% anual. El ministro de Economía concentró la información de los pedidos de dólares para las compras en el exterior a través del panel del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) y armó un tridente integrado por el titular de la AFIP, Carlos Castagneto, el secretario de Comercio, Matías Tombolini, y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, para cercar el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y abrir el grifo de acuerdo a las urgencias y los acuerdos logrados por la gestión económica.

 

Mientras Tombolini ajusta los acuerdos con las alimenticias para congelar precios por 120 días, con la zanahoria de liberarles importaciones al dólar oficial, el jefe de la Aduana y uno de los intocables que tiene Massa para negociar con el Círculo Rojo, Guillermo Michel, afina la mirada sobre las empresas que sobre y subfacturan para stockearse con dólares baratos y, como contragolpe, las pone contra las cuerdas judiciales. Como una suerte de policía bueno y policía malo, el team M tiene en sus manos el mapa de calor que hace saltar las alarmas cada vez que una firma "se pasa de viva".

 

Fuentes gubernamentales señalaron que el sistema SIRA identificó, desde que inició el programa hasta este miércoles, 12.048 empresas que realizaron 78.064 pedidos de importaciones, que corresponden a un valor FOB de 8.265 millones de dólares. Ese nivel de precisión la tienen gracias a un sistema de cruce de datos que genera "previsibilidad" y "eliminación de la discrecionalidad" para el comercio exterior, pero que además le otorga espalda para judicializar situaciones con firmas que entran en la zona roja del mapa de calor del sistema, si es que no logran justificar los pedidos de importación muy por encima de los promedios históricos.

 

Por caso, las fuentes señalaron a una empresa que solía ingresar insumos por 500 mil dólares al año, y que en su primer pedido de SIRA ingresó un pedido por 5 millones de dólares. Otra, tenía compras al exterior por 12 millones de dólares y ahora presentaron necesidades por 208 millones de dólares. Todas deberán pasar por la oficina de Castagneto para dar explicaciones o bajar el reclamo. "O justifican la mayor necesidad, por inversiones o algo extraordinario, o desisten del pedido. Ya saben que si judicializan, no podrán ingresar al sistema. Nosotros haremos todas las presentaciones posibles para que la justicia investigue y pague el costo de sostener algo inviable", advirtió un funcionario que tiene el sistema instalado en su celular.

 

El SIRA puso en marcha una calendarización de los pagos que el BCRA deberá desembolsar desde enero próximo. Así, quedó confirmado que el Central congeló los dólares de las importaciones nuevas que no lograron entrar en el SIMI, el sistema de comercio exterior que funcionaba hasta el 17 de octubre pasado y que había sido puesto en funcionamiento por Mauricio Macri en 2016. Hasta el momento, sólo se están pagando los pedidos aprobados hasta esa fecha, ya que las observadas tampoco pasaron el filtro.

 

El tridente Castagneto-Tombolini-Pesce será el encargado de evaluar en un comité que tendrá dos reuniones semanales. Para Massa, la "tomografía de control" que desarrollaron es clave para administrar la salida de dólares del BCRA, una de las patas que más incertidumbre genera en el equipo económico. De hecho, este miércoles el Central debió desprenderse de 83 millones de dólares para atender la demanda del mercado, y en sólo dos días del mes perdió 110 millones de dólares, que se suman a los 498 millones que debió desprenderse en todo octubre.

 

"El nuevo sistema de importaciones es más ágil, mejora los controles, se canaliza a través de una cuenta única y tiene fecha cierta de pago", afirmó Castagneto, en una rueda de prensa, en donde se mostró "contento con los resultados" obtenidos. "Cuando vemos incongruencias, tales como algunos pedidos de importación con montos muy superiores al promedio de los últimos 24 meses, procedemos a observarlos", aclaró el funcionario, y dijo: "El mensaje de la AFIP es claro y concreto: Es una decisión política que los dólares tienen que estar para el trabajo y la producción, y no para sobrestockearse".

 

Según el jefe de los sabuesos, el SIRA no es una herramienta para reducir el uso de los dólares, sino para controlar. Pero otras fuentes gubernamentales admitieron, consultadas por Letra P, que la administración de los dólares es una necesidad y, a la vez, una forma de negociar. De hecho, ante el malestar creciente de las pymes industriales, que se quejaron por lo bajo por la habilitación de dólares a sectores como la energía para todo tipo de objetivo, como dividendo de utilidades, Massa echó mano a una modificación que le permitió darle anticipos de 50 mil dólares.

 

Los industriales levantaron la voz en contra de las limitaciones para las importaciones ante el un "estrés superlativo" en el funcionamiento de las fábricas, luego de que la terminal cordobesa de FIAT tuviera que parar su producción por un corte en el abastecimiento de sus proveedores debido a la demora para conseguir insumos del exterior.

 

Juan Grabois y Sergio Massa.
Javier Milei en el Congreso del IAEF

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