FASE M

Las importaciones se convirtieron en el nuevo agujero del Titanic de Massa

La UIA alertó por cierre de fábricas, si se profundizan los parates por la falta de insumos importados. FIAT reactivó su producción, tras el stop del miércoles.

"Yo soy el plomero del Titanic", se definió Sergio Massa en una entrevista radial a mediados de octubre y el nuevo Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) se convirtió en un nuevo agujero que el ministro de Economía deberá reparar. La industria comenzó a mostrar un "estrés superlativo" en el funcionamiento de las fábricas y la terminal cordobesa de FIAT tuvo que parar su producción por un corte en el abastecimiento de sus proveedores debido a la demora para conseguir insumos importados. Si bien el conflicto se solucionó por la intervención de la Secretaría de Comercio, la Unión Industrial Argentina (UIA) advierte sobre un parate profundo que podría derivar en el cierre total de empresas.

 

Fuentes de la entidad fabril, consultadas por Letra P, alertaron por situaciones de "crisis" en distintas fábricas del país por faltantes de insumos importados. Para los bienes de capital, la situación generó "un freno en la renovación de maquinaria", lo que se verá reflejado en una baja de la actividad sectorial, que comenzó a vislumbrarse desde agosto y que promete profundizarse hacia fin de año, según la UIA. "Está todo muy tenso. Hay fábricas que tienen contenedores en tránsito o en puerto y las SIRAs no le salen", se alarmó uno de los responsables de la mesa chica de la entidad que acompaña al presidente Daniel Funes de Rioja. En ese ámbito, las llamadas a los funcionarios de gobierno son "constantes".

 

De hecho, a diario llegan pedidos de intervención para la resolución de conflictos, pero desde que se puso en marcha el nuevo sistema de importaciones, los industriales notaron una "multiplicación de casos al límite de la operatividad", lo que agregó tensión a la relación con el Ministerio de Economía. "Hay fábricas que nos comunicaron el parate de la línea de producción, y si continúan con esos inconvenientes, pararían fábricas", se alarmó uno de los encargados negociar con la Secretaría de Comercio, a cargo de Matías Tombolini. Según le confesó a este portal, la gran cantidad de casos generó un cuello de botella en la dependencia pública, en donde "se están viendo algunos casos, pero no da a abasto a parar los problemas".

 

"Hay un grupo pequeño de empresas que tienen llegada directa a la Secretaría, y pueden resolver los conflictos de manera inmediata. De todas maneras, se abre el grifo del pago de importaciones cuando el problema estalló. Incluso, nos dicen que la aprobación de pedidos es inferior al 10% de todas las SIRAs presentadas", aseguró el dueño de una empresa que utiliza insumos importados para poder fabricar sus productos.

 

El Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), había sido activado durante el gobierno de Mauricio Macri, y endurecido desde la asunción del presidente Alberto Fernández, con un primer objetivo de cuidar a la producción nacional, y luego para preservar las reservas del Banco Central ante la escasez de dólares. Los pedidos que ingresaron a través de SIMIs y que habían sido aprobados, sólo deben esperar la disponibilidad de divisas. Las que no habían sido aprobadas ni tramitadas, quedaron fuera del nuevo radar, pero había una zona gris para los importadores en aquellos casos en donde fueron observados. "Nos enteramos que, para esa situación, se deberá ingresar nuevamente todo el trámite, lo que hace más dificultosa la operación", se quejó un empresario consultado por Letra P.

 

Desde el Grupo Stellantis confirmaron que este jueves retomaron "con normalidad" las actividades en su terminal de Córdoba. La automotriz debió suspender un día su producción ante la interrupción de la entrega de insumos de parte de uno de sus proveedores, condicionado por el nuevo sistema de comercio exterior. Desde otra fábrica de autos, con sede nacional, descartaron parates de actividad por las importaciones, pero admitieron que "la implementación del nuevo sistema SIRA viene con desafíos".

 

Una fuente de una empresa multinacional le confió a este portal que implementó en la Argentina un acuerdo con sus proveedores "totalmente excepcional y sin antecedentes" en sus operaciones en el mundo, en donde la compañía se convirtió en garante de los pagos de importaciones, con el objetivo de evitar un corte en la cadena de producción. "Se les otorga el financiamiento a 180 días que el Banco Central le exige a las empresas que no pueden depender de autorizaciones certeras", confirmó el directivo de esa firma de capitales extranjeros. No obstante, aclaró que "no podrá mantenerse en el tiempo, porque no es un modelo lógico, sino que se aplica en un contexto totalmente excepcional.

 

Para la UIA, los conflictos que generó el SIRA dejarán a muchas empresas "sin poder cumplir con la planificación del resto del año". Asimismo, la entidad se quejó de que una empresa mediana tenga un piso de entre 90 y 120 días para acceder al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Incluso, denunció el retraso en la entrega de los dólares para aquellas empresas que tienen que cumplir con el pago de importaciones pactadas hace seis meses, cuando habían iniciado la prefinanciación a seis meses. "Hay riesgo de default", alertó la UIA.

 

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