29|1|2023

Los próximos pasos de Massa

28 de noviembre de 2022

28 de noviembre de 2022

El “camino” que se trazó el ministro de Economía: ajuste ordenado, baja de inflación y cero candidatura. Alivio en el quinto piso. Abril, clamor y después.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) En el célebre quinto piso del Ministerio de Economía, en los despachos que rodean al del ministro Sergio Massa, se respira cierto aire de alivio. El acuerdo del viernes por la noche con los ruralistas para reeditar el esquema del dólar soja augura un horizonte de liquidaciones en el mes de diciembre por unos 3 mil millones de dólares que van a ayudar para apagar, por ahora, las luces de alarma por la caída en las reservas.

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El anuncio llegó al final de otra semana difícil, con el dólar blue marcando niveles récords de cotización, casi en los valores de la breve gestión de Silvina Batakis, con la brecha otra vez por encima del 100 por ciento. Fue después de lo que en Economía vieron como un movimiento de presión devaluatoria que Massa intentó desactivar en un encuentro con empresarios el jueves en el Hotel Alvear, donde habló de “algunos que piden desesperados una devaluación”.

 

A días de cumplir los cuatro meses en el cargo, Massa pulsea por mantener ordenadas las principales variables del programa económico y por alejar las especulaciones sobre un plan de shock devaluatorio. En su cabeza, el eje que ordena finalmente todas las decisiones que medirá el éxito o el fracaso de su gestión, y el que finalmente le abrirá las puertas a una candidatura presidencial, es la inflación.

 

Por primera vez, Massa hizo público la semana pasada lo que en sus equipos dicen hace algún tiempo: el límite es el mes de abril. Para ese mes, la cifra de inflación del INDEC tiene que “empezar con un 3 adelante”, como reconoció en una entrevista.

 

Si eso ocurriera, si funciona el plan de enfriamiento de precios del verano, si se logra mover “los puntos en la pendiente” de la inflación y bajarla un punto por bimestre, recién entonces se podrá empezar a hablar de política y pensar en una posible campaña.

 

Más allá de los movimientos de Cristina Fernández, de las presiones del kirchnerismo por un aumento de suma fija o de las críticas de Máximo Kirchner al dólar soja, Massa sabe que, si emerge como el hombre que pudo sacar a la economía argentina del infierno que se abrió tras la salida de Martín Guzmán, la política hará lo suyo y se abrirá el camino a la candidatura presidencial con fuerza propia. 

 

Por eso, todos los cañones en Economía están apuntados ahí. Los principales interlocutores de Massa en las últimas semanas fueron los empresarios de alimentos y cadenas, de alimentos, textiles, energía. En el Ministerio no se permiten el pesimismo, a pesar de cerrar el año con un número impactante que superará los tres dígitos. Los equipos técnicos hacen circular un informe de consultoras privadas que adelantan lo que dirá el INDEC la semana que viene: la inflación de alimentos se desaceleró y en noviembre fue la más baja del año.

 

Incluso sin el acuerdo de precios con las alimentarias y las textiles, la inflación núcleo última dio 5,8% y 4,8% la mayorista, que es la que toman los empresarios para medir expectativa, los famosos puntos en la pendiente, como dicen en Economía. El acuerdo de precios de combustibles, que se firmó el fin de semana y se anuncia este lunes, es otro dato que en el ministerio celebran.

 

Para contener la cifra, entiende Massa, es clave lo que pase del lado de los ingresos. Más allá de la presión kirchnerista, está decidido a no avanzar ni con un bono ni con un aumento por suma fija. Son ingresos que -está comprobado, dicen en Economía- se van todos a consumo y pueden perjudicar la desaceleración inflacionaria.

 

Massa cree en las paritarias altas y sin intervención como el camino para la recuperación del ingreso. Con acuerdos salariales del 80 o 90 por ciento y una inflación que pueda ir decreciendo un punto por bimestres, el efecto empezará a sentirse a mediados del año próximo, justo cuando las campañas pongan quinta a fondo.

 

Y se aferra a la decisión de resistir con uñas y dientes al programa de shock devaluatorio, que sugieren cada vez más voces. Massa lo repite ante el que lo quiera escuchar: es una jugada de enorme riesgo, que con escasez de reservas se hace todavía más peligrosa. Sin control, puede derivar en una hiperinflación.

 

El “camino de Massa”, el programa sobre el que espera se ancle la recuperación de la economía, es el del ajuste ordenado, la baja escalonada de la inflación y política para las negociaciones con los distintos sectores. Más: la repetición, constante, de que está excluido de la pelea presidencial, de que su carrera política “está dando sus últimos pasos” y que no piensa en las elecciones del año próximo.

 

En el Ministerio de Economía no se habla de política, pero todos saben, como piensa Massa, que, si el objetivo se cumple, el clamor se va a ir armando solo, en un peronismo sin candidatos competitivos más allá de los movimientos sugerentes de la vicepresidenta.

 

Algunos números de Massa vienen mejorando. Si bien la imagen negativa sigue alta, la positiva aumentó mucho, dicen en el entorno del ministro sobre el resultado de los sondeos que se ocupan las consultoras con las que habitualmente trabajan.

 

En la cabeza de Massa, la lógica sigue siendo la del sello del Frente Renovador en el Frente de Todos. Los sectores medios del centro tienen que ser los principales interlocutores. Si las medidas económicas van en esa dirección, cree, la oposición se quedará progresivamente sin agenda.

 

Por eso, no inquietan los mensajes sobre economía de Cristina y el kirchnerismo. “Está bien que planteen lo de la suma fija. Es un tema que preocupa al electorado de ellos. Nosotros tenemos que seguir hablándole al centro”, repiten en el massismo. Tampoco preocupan las críticas de Máximo Kirchner, sobre las que apuntan un dato: como en el dólar soja, siempre son a posteriori del anuncio de las medidas y no durante las negociaciones.

 

“Están todos apoyándonos, nadie tirotea ni saca los pies del plato”, dicen en Economía. Para el Frente de Todos, coinciden, la última esperanza de mantenerse competitivos es el éxito del plan de Massa, en torno a quien ya están los que piensan en una hipotética campaña y cuáles podrían ser los “significantes” de ese lanzamiento, en abril o mayo del año próximo.