30|1|2023

Un Club de París no hace verano: Massa, otra vez a los manotazos por los dólares

31 de octubre de 2022

31 de octubre de 2022

El Banco Central retomó la sangría al vender casi 500 millones de dólares en octubre. Alerta por las exportaciones de trigo: serán las menores en un lustro

Al cierre de la semana pasada, el ministro de Economía, Sergio Massa, había logrado mostrar números positivos para su inicial balance en el Palacio de Hacienda. Con la aprobación del Presupuesto 2023 en la Cámara de Diputados como antesala, una renegociación exitosa de la deuda con el Club de París le permitió pasar un fin de semana sin sobresaltos a la vista. A esa noticia se le incluyeron, además, los rendimientos al alza de los bonos locales, el achique de la brecha financiera, la baja del riesgo país y la renovación de letras del estado que permitieron rollear vencimientos en la última licitación. Lo bueno, se sabe, dura poco.

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El fin de mes reflejó este lunes el regreso de la sangría de dólares del Banco Central, entidad que no pasará sobresaltos en el cortísimo tiempo, pero que puede volver a quedar envuelta en la tensión cambiaria, ante proyecciones de ingreso de dólares genuinos por debajo de las exigencias que tiene por delante. La liberación de importaciones para las empresas que utilicen sus propias divisas convalidó, de manera subterránea, una cotización de 300 pesos por dólar, lo que puede convertirse en un boomerang para el Palacio de Hacienda.

 

La entidad que comanda Miguel Pesce terminó octubre con ventas de casi 500 millones de dólares al mercado, lo que marcó la ruptura de la acumulación positiva de reservas, luego del efecto súpercomprador del dólar soja durante septiembre. Comparado a los agitados tiempos post-renuncia de Martín Guzmán, esta nueva sangría de divisas encontró al gobierno de Alberto Fernández con mejores condiciones para soportar una nueva embestida devaluacionista, que volvió a instalarse luego de la demanda de importaciones, el pasillo verde para compras con dólares propios de las empresas y la alerta de la potencial caída de liquidaciones del campo ante la sequía, entre otros puntos.

 

El BCRA terminó la jornada con asistencias por 125 millones de dólares y concluyó el mes con un saldo vendedor de 498 millones de dólares, según confiaron a Letra P fuentes del mercado. Luego del ingreso de más de 7.600 millones de dólares por el boom de la liquidación de la soja, la entidad monetaria comenzó a sufrir con la caída de ventas del sector agroexportador, que en el último trimestre del año afloja su poder de exportación, por cuestiones estacionales.

 

Las ventas del Central volvieron, casi, al ritmo de agosto pasado cuando, con importación de energía de por medio, sufrió un desangre de 520 millones de dólares. El saldo acumulado del año, igual, se mantiene positivo, con compras de alrededor de los 5.000 millones de dólares, pero con la alerta de la presión de los financieros, que prometen ensanchar la brecha ante la posibilidad "cierta" de que las grandes empresas realicen compras en el exterior con divisas propias, según el esquema el Massa y la AFIP de Carlos Castagneto ponen en marcha para distender la crisis importadora.

 

Según las proyecciones del mercado, las liquidaciones del agro serán históricamente bajas. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la producción de trigo proyectada de 2022/2023 será de 13,7 millones de toneladas, lejos del promedio del 18,2 de los últimos cinco años, y casi 10 millones de toneladas por debajo del récord estimado del año pasado, cuando el techo alcanzado sería de 23 millones de toneladas. Si se confirma este mal augurio, las exportaciones apenas alcanzarían los 8,9 millones de toneladas, muy por debajo de los 15,2 millones del 2021.

 

Otro documento de la BCR, titulado "Desastre productivo en la región núcleo: habrá un 83% menos de trigo que el año pasado", alertó que "el golpe de la helada sigue evaluándose y a cada día se multiplican los daños". "Al trigo lo agarró en el peor momento, atravesando el período crítico con una falta extrema de agua. A dos semanas, las pérdida de área que no será cosechada aumenta en 200.000 ha totalizando 390.000. O sea, se ha perdido el 30% del área total sembrada con trigo. Son pérdidas récord", cerró.