03|5|2022

“Las iglesias evangélicas están lejos de ser un bastión conservador”

21 de enero de 2022

21 de enero de 2022

El jefe de la mayor alianza cristiana busca desmitificar poder terrenal e influencia política. Bendición partidaria, grieta, deuda, celestes y modelo brasileño.

Poder de Dios. El pastor Christian Hooft, presidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), considera “una fantasía” que se identifique a estas comunidades de fe como un “bastión conservador” o una agrupación partidaria de derecha con ambiciones de poder y presta a dar batalla contra la “agenda progresista” como las describió la serie El Reino.

 

El abogado, predicador y fundador junto con su esposa y también pastora María José Agostinelli de la comunidad de fe “Llegar Alto” fue elegido a fines de diciembre para encabezar esta institución que representa a 15.000 organizaciones e iglesias evangélicas; con la carga del legado de su antecesor, el fallecido Rubén Proietti, quien condujo la entidad por dos décadas poniendo al evangelismo en el lugar de mayor influencia en su historia.

 

En una entrevista con Letra P, Hooft anticipa cómo ACIERA se parará frente al Gobierno, sostiene que la institución tiene una posición equidistante de ambos lados de la grieta, pone en limpio su posición frente a la negociación de la deuda con el FMI y toma distancia de los pastores que incursionan en política o crean agrupaciones partidarias inspiradas en valores cristianos.

 

-¿Cómo se parará ACIERA frente al Gobierno? ¿Bendición o rol opositor? 

 

-Las iglesias evangélicas de ACIERA, por aquel principio rector de separación de Iglesia-Estado que las ha caracterizado, no tienen una posición determinada de acercamiento o distanciamiento. La misión ha consistido en cuidar de la grey y orar por todos los gobernantes que, como dice la Biblia, han sido puestos por Dios. Las iglesias tienen un papel irremplazable en la vida democrática, fortaleciendo el diálogo y brindando aportes desde la dimensión humana y espiritual de los ciudadanos. También es válido que los creyentes se puedan expresar en apoyo o rechazo de políticas o decisiones particulares tomadas por los gobernantes de turno.

 

-Entre otros temas de agenda, ¿tiene posición tomada sobre la negociación de la deuda con el FMI?

 

-Si bien ACIERA no se ha expresado al respecto, como cristianos sabemos que tenemos la responsabilidad de honrar nuestras compromisos y obligaciones. Sin embargo, no podemos dejar de ver con dolor y tristeza las consecuencias nefastas que genera el endeudamiento del país, sobre todo cuando el dinero recibido en préstamo no se utiliza para la generación de fuentes de trabajo, la industrialización, la innovación y el desarrollo humano.

 

-¿ACIERA busca consolidarse como un espacio de poder similar al modelo brasileño?

 

-Es un espacio de unidad y representación exclusivamente de las iglesias evangélicas que la componen. El trabajo contra la violencia familiar, la lucha contra las adicciones, la tarea de restauración en las familias, la inclusión de los más vulnerables y los más postergados, el respeto de los derechos humanos, la asistencia social comunitaria en comedores y hogares, el trabajo en las cárceles, la ayuda en embarazos vulnerables y tantas otras tareas, forman parte de su misión. No hay un modelo de poder o de control político, son fantasías, ideas de ficción que se alimentan desde las ideologías y que no se condicen en general con la realidad de las iglesias en Argentina.

 

-La serie El Reino, sin embargo, las retrató cómo organizaciones partidarias y salieron a criticar a sus autores...

 

-Nunca fue la intención censurar ni perjudicar a nadie. Expresarse en democracia y exponer un punto de vista distinto al que se pretende diseñar desde una mirada sesgada o estereotipada de un colectivo tan amplio y diverso como el que componen las iglesias evangélicas, fue el único motivo de la crítica. Si bien algunos no entendieron o no coincidieron con lo expresado, lo cierto es que las iglesias están muy lejos de ser ese movimiento de derecha con ambiciones de poder que se intentó caracterizar y hasta de algún modo caricaturizar en la ficción de El Reino.

 

-Tras la derrota en la batalla por el aborto, ¿cuáles son los desafíos?

 

-No creo que la misión de las iglesias evangélicas esté caracterizada por una agenda de batallas. Aquellos que pretenden ver a la iglesia como un bastión conservador listo para dar batalla al próximo punto de la agenda progresista, no alcanzan a ver la diversidad, la profundidad social y la amplitud de la misión integral de la iglesia en la sociedad. A veces tratan de resumir en colores una mirada ideológica estereotipada para ponerla de un lado determinado de la grieta.

 

-Fueron parte activa del lobby contra el aborto, ¿seguirán apoyando al movimiento celeste?

 

-La decena de movimientos provida tienen voz propia y nunca fueron representados por ACIERA; sin embargo, hemos compartido la misma posición en los temas referidos a la legalización del aborto.

 

-¿Prefiere que los evangélicos sigan consolidando un partido propio o fomentar la participación política libre de sus miembros?

 

-La posición de ACIERA siempre ha sido la de apoyar la participación de los creyentes que expresan su vocación política. Es importante que gente proba se capacite para servir a la comunidad en la cosa pública. Si hay partidos políticos que sostienen valores cristianos en su propuesta, no está mal que brinden su aporte a la discusión de los grandes temas que le importan a la gente. Eso no significa que representen o sean necesariamente la voz de las iglesias evangélicas.