CÍRCULO ROJO

La designación de Domínguez reactivó la pulseada millonaria por el trigo

El lobby por la venta del cereal transgénico encontró la banca del ministro y oposición de molinos y cerealeras. Operación en Brasil. Un negocio en llamas.

 

La autorización para vender la semilla del trigo está condicionada en gran parte al aval de Brasil, el mayor importador del cereal. Sin embargo, el sector molinero y cerealero de aquel país replica el rechazo que volvió a activarse de parte de sus pares argentinos, como la industria harinera, acopiadores, parte del establishment del agro, y algunas exportadoras puntuales que tienen su mayor negocio en el trigo.

 

La nueva reacción llegó luego de un reporte de Bioceres en el que anunciaba un aumento considerable de la superficie de siembra experimental con el transgénico. A esto se le sumó la llegada de Domínguez al ministerio, área que hasta el momento se había mostrado relajada en el tema, sin una actitud expeditiva, y que ahora ve a un ministro a favor del avance biotecnológico en cuestión, el cual tiene aprobación regulatoria del gobierno argentino pero no aún liberación comercial. 

 

Todo ese combo hizo mover al sector opositor al trigo HB4. En ese marco, la Mesa de Enlace encendió la mecha con un comunicado caliente que curiosamente solo firmaron las entidades rurales. Algunos interesados prefieren el perfil mediático bajo, dicen, para que no haya revuelo en los mercados y, por ende, en los precios. Hasta pidieron a las entidades rurales que le entregaran la nota en mano al ministro durante la reunión por el cepo a la carne.

 

Pero lo lanzaron igual. Casi en simultáneo, la Asociación Brasilera de la Industria del Trigo (ABITRIGO) activaba una ofensiva importante, con prensa de ambos países invitada a una conferencia donde amenazó con dejar de comprar trigo argentino en caso de que las autoridades brasileñas aprobaran el ingreso del trigo transgénico. Algunos lo leen como un reflejo al comunicado de la Mesa de Enlace; otros, a un lobby empresarial binacional y subterráneo. 

 

El que no anduvo con vueltas ante esa maniobra, que pudo hasta sentirla como un mensaje teledirigido, fue el recién llegado Domínguez. “Lo que es soberanía tecnológica, lo que es investigación y desarrollo nacional, si no lo defendemos nosotros, ¿quién lo va a defender'”, se preguntó, y disparó: “A ver si los brasileños me van a indicar a mí lo que tengo que hacer con la producción”. Declaración Nac & Pop como hacía mucho no se escuchaba. El embajador en Brasil, Daniel Scioli, deberá hacer más malabares de los que hace en el tema.

 

Esta ofensiva también pone el acento en el tiempo y en sus reacciones: ¿Se está por aprobar en Brasil el trigo HB4? ¿La autorización se estiró más allá de las perspectivas de la propia Bioceres? ¿Cómo operan todos los interesados a medida que pasa el tiempo y no hay definiciones?

 

La resistencia

La resistencia argentina también se mueve por lo bajo. El posicionamiento público es que el sector no está en contra del avance biotecnológico, porque de hecho acaba de impulsar un proyecto para aumentar exportaciones, pero quiere frenarlo. Por momentos, parece un interés por mantener el statu quo del trigo, sin modificaciones ni avances en calidad, que, claro, son más caros.

 

Molineros y cerealeras piden garantías de que no se libere comercialmente hasta tanto no esté autorizado en los mercados compradores. Brasil demanda entre el 50 y 60%, pero se han ampliado los compradores y no todo se reduce al gigante, que antes se llevaba el 80%. Lo que temen es que haya una respuesta y se pierdan mercados. Aseguran que hubo repetidas consultas de la parte compradora sobre el control del transgénico. Lo cierto es que hay diferencias entre una consulta lógica por un tema de repercusión mundial, y un comprador que interroga, al punto de querer frenar la compra. 

 

En este marco, algunas ofensivas arrojadas por determinados sectores son un poco rebuscadas. Por ejemplo, aquellas que agitan el riesgo de que los países podrían prohibir su uso para consumo humano y comprarían trigo solamente para forraje a un precio mucho más bajo. Ni siquiera el sector cerealero llega a hablar de eso, exceptuando algunas partes interesadas. 

 

Las agroexportadoras sí mantienen un monitoreo permanente del asunto, porque se generó cierto revuelo luego de la jugada de la ABITRIGO en Brasil, país donde muchas tienen una pata importante del negocio, como por ejemplo Bunge.

 

El pedido

Por lo pronto, le pidieron a Domínguez que el sistema de segregación y circuito cerrado sea validado, auditado y supervisado por el INASE y SENASA, y que se realice un informe público así se tranquilizan los mercados externos. El ministro dijo que sí. Mientras, otros actores reconocen que ya se controla y que el objetivo, en realidad, es una jugada para demorar el avance. 

 

El presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, sostuvo a Letra P: “Estamos a favor de los avances tecnológicos, pero también al cuidado de los mercados vigentes. Mientras esperamos que la autoridad brasileña dictamine, queremos que esté a la perfección la protección de las hectáreas cultivadas para que no haya contaminación”.

 

Una fuente del sector exportador fue al hueso: “Que hagan los ensayos que quieran, pero no puede haber un solo grano HB4 porque, por el momento, es ilegal. Y si llega a aparecer un solo grano en un barco, pierde todo el país, porque no está aprobado en los mercados y será rechazada toda la mercadería”.

 

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