25|10|2021

¿Qué opciones tiene el Gobierno de cara a noviembre?

El oficialismo deberá establecer objetivos claros si quiere revertir los resultados en noviembre. Disciplina, mensaje claro y campaña ordenada, las claves.

El resultado de las recientes elecciones terminó con un mensaje contundente para el peronismo y el kirchnerismo. La ciudadanía expresó “así no va”. A la hora de votar, son varios los estímulos que impactan en los votantes (la situación económica, la aprobación del gobierno, la imagen presidencial, la imagen de los líderes de la oposición, etc.). En esta elección no pasó desapercibida la grave crisis económica que vive el país con más del 10% de desocupación, 42% de pobreza y con una inflación anual proyectada cerca del 50%. Si bien la macroeconomía muestra números a favor para algunos rubros, esa recuperación aún no llega a los ciudadanos, menos a los ciudadanos con mayor necesidad. Los argentinos no están viendo signos de recuperación económica en sus barrios.

 

La dirigencia política gobernante está alejada de la ciudadanía. El ejemplo más claro de ello fue la foto de la fiesta de cumpleaños en Olivos. Esa foto cristalizó la brecha entre la dirigencia política y los votantes. Sin embargo, no fue sólo la foto: fue el pedido de expropiación de Vicentín, fue la quita de puntos de coparticipación para CABA, fue el entierro de Diego Maradona, fueron las vacunas que tardaron en llegar, fue la cuarentena extensa (evitando que los chicos vayan a la escuela por largos períodos de tiempo), fue el “vacunatorio vip” y también fueron los gaffes del propio Presidente.

 

Por supuesto que esos hechos de forma aislada no producen el resultado electoral del domingo 12 de septiembre. El problema está cuando se suman todos en el contexto de crisis económica y sanitaria (sí, seguimos en alarma sanitaria aunque no lo parezca). Recordemos que al comienzo de la pandemia (en abril de 2020) el Presidente llegó a tener casi 70% de imagen positiva en todo el país. Pero dilapidó esa oportunidad en la que ciudadanos identificados con distintos sectores políticos lo apoyaron. En ese entonces, su discurso era moderado y apelaba al diálogo, muy coherente con la promesa electoral del 2019. En este tramo de campaña, la estrategia del Gobierno fue ir con listas de unidad y apostar por la “marca del Frente de Todos” ya que los candidatos que encabezaban las listas, como por ejemplo Victoria Tolosa Paz en Buenos Aires, comenzaron la campaña con un nivel de desconocimiento de más del 60%. Con el correr de los meses la marca se fue gastando con los traspiés del gobierno.

 

Con los resultados de las PASO, podemos decir que el apoyo al Gobierno a nivel país está en 31%, es decir, perdió 40 puntos de apoyo desde abril del año pasado. ¿Representa este 31% el apoyo sólo del kirchnerismo? Además, esta tendencia negativa en el apoyo presidencial pareciera continuar. Más allá de la campaña, el gobierno necesita con urgencia recuperar la credibilidad y el apoyo.

 

¿Qué puede hacer el Frente de Todos? En primer lugar, debería procesar lo más rápido posible el resultado para trabajar cuanto antes en este último tramo de la campaña. En segundo lugar, deberá establecer objetivos claros para noviembre. Es posible revertir los resultados en la provincia de Buenos Aires (al fin y al cabo se trata de 5 puntos de diferencia entre Juntos y el FdT). A nivel nacional, el escenario parece un poco más complejo ya que hay 9 puntos de diferencia entre ambas fuerzas, sin embargo esa brecha puede reducirse con una campaña ordenada, un mensaje claro y con muchísima disciplina.

 

Dado que la sociedad claramente sigue polarizada -ya que el 70% optó por el Frente de Todos o por Juntos- la opción que tiene el Gobierno es apelar a la ingeniería electoral. Deberá intentar seducir a los votantes de los espacios minoritarios (que no hayan alcanzado el piso electoral del 1,5% o bien hayan logrado porcentajes menores de voto). También están los argentinos que no fueron a votar en las PASO y que sí lo harán en noviembre (en general se estima un 5% más de participación). En cuanto al mensaje, será clave que el oficialismo intente conectar emocionalmente y en forma positiva con esos votantes, desde un mensaje de esperanza, ante tanta apatía.

 

El mensaje no puede ser el elegido previo a las PASO: “No queremos volver a la era de Macri” (aunque las publicidades hasta ahora hablaban de “la vida que queremos” sin alusión clara a cuál es esa vida). En su momento, la vacunación cumplió con el “rol esperanzador”, pero no fue suficiente. El Frente de Todos también debería incorporar mayor “territorialidad”, de modo de conectar cuerpo a cuerpo con los ciudadanos, siempre y cuando la pandemia lo permita. Surgen entonces varias preguntas: ¿A quién debe hablar primero el FdT: al núcleo duro del kirchnerismo o a los votantes independientes? ¿Debe salir Cristina Fernández de Kirchner a hacer campaña o saldrán figuras más moderadas en el espacio, como por ejemplo Sergio Massa? ¿Dos meses de campaña previos a la elección son tiempo suficiente para conectar con el electorado?

 

«"¿A quién debe hablarle el FdT: al núcleo duro del kirchnerismo o a los votantes independientes?"»

Desde el punto de vista de la oposición, el resultado del 12 de septiembre logró consolidar el liderazgo de Horacio Rodríguez Larreta en Juntos. También vuelve a traer a la UCR a la mesa de estrategia del espacio. Manes aportó 15% de votos al 38% obtenido por Juntos en la PBA. La mayoría de sus votos provienen del interior de la provincia. Él será un jugador importante para la campaña de Juntos hacia la recta de la elección general.

 

La oposición, liderada por Larreta, ofrece a los votantes una “nueva” oferta electoral, aunque pareciera que los motivos de apoyo a Juntos se deben más a una expresión de “voto bronca” en un escenario altamente polarizado, más que a una conexión directa con sus votantes. En el mismo sentido puede leerse la candidatura de Javier Milei en la Ciudad de Buenos al obtener más del 13% de los votos. El primer paso para estas fuerzas es lograr atraer la atención de los votantes, el segundo debería ser consolidar mensajes claros para solidificar su vínculo.

 

Además, si bien Juntos sigue siendo la coalición entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, con estos resultados puede presentarse como un espacio “renovado” con un liderazgo distinto al de Mauricio Macri. Con esta elección, Juntos puede dejar atrás el mal trago del 2019 y quizás signifique que la sociedad haya pasado página de “la era Macri”. Esta es una oportunidad importante que quizás explote la oposición, ante un oficialismo desinflado y ante el contundente mensaje que envió. El estreno de Larreta como conductor político resultó muy positivo.

 

Por último, la Argentina nunca deja de sorprender en materia de política (y también de economía). Quedan menos de dos meses para la elección del 14 de noviembre. Si bien los resultados de las PASO tienden a cristalizarse en las elecciones generales, es posible que con mucho esfuerzo, disciplina de campaña y en especial, organización, los resultados se modifiquen. Todo dependerá de la conducción de los líderes en cada espacio.