22|10|2021

Intendentes, garantes del segundo tiempo de Kicillof

10 de septiembre de 2021

10 de septiembre de 2021

Empoderados por la sociedad M&M, pueblan las listas seccionales y juntan en silencio los votos del domingo. El futuro inmediato del gobernador, en sus manos.

Lograron el reconocimiento en su real dimensión de los demás integrantes de la mesa chica del peronismo y terminaron poblando las listas de postulantes a lo largo y ancho del extenso territorio bonaerense; quedaron lejos de las luminarias y afuera de los publicitados debates en los grandes medios, pero se volvieron cruciales. Organizaron las actividades, arengaron a la militancia en sus pagos chicos, atajaron el descontento de vecinos y comerciantes, pusieron a toda marcha el aparato de sus municipios y fueron anfitriones de figuras más visibles y funcionarios provinciales y nacionales. Son los intendentes y las intendentas del Frente de Todos (FdT), quienes en silencio salieron a buscar los votos en una campaña atípica. Un triunfo del oficialismo volverá a poner sobre la mesa su poder fuego y convertirá a esas jefaturas en garantes del segundo tiempo del mandato de Axel Kicillof.

 

Con el retorno del peronismo al gobierno, vieron frustradas muchas de sus aspiraciones. Pretendían que el gobernador les abriera el gabinete, pero eso no sucedió; en casi dos años no les dio el protagonismo que aquellos esperaban. Sin embargo, en el arranque del año electoral la sociedad Máximo KirchnerSergio Massa y el propio mandatario les dieron la pelota para jugar el partido bonaerense.

 

Las nóminas son el mejor ejemplo del lugar que supieron conseguir. Encabezan tres de ellas. Mariano Cascallares (Almirante Brown), en la poderosa Tercera sección; Walter Torchio (Carlos Casares), en la Cuarta, clave en la pelea por el Senado que desvela a AK; y Alejandro Dichiara (Monte Hermoso), en la Sexta. No es todo: otros intendentes forman partes de las listas o ubicaron hombres y mujeres de su confianza en lugares expectantes. Esta vez sí, la cancha se inclinó a su favor.

 

En la nómina de la Segunda sección electoral figuran Carlos Puglielli (San Andrés de Giles), Cecilio Salazar (San Pedro) y Ricardo Alessandro (Salto); y en la de la Quinta, Alberto Gelené (Las Flores). En otras secciones, los intendentes pusieron los primeros postulantes, es el caso de la Primera, donde encabeza Luis Vivona, histórico dirigente que promovió al jefe comunal de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini; y el tercero, Gustavo Soos, que responde al intendente de Merlo, Gustavo Menéndez.

 

La excepción es la Séptima sección electoral, donde los intendentes de la región quedaron afuera y algo enojados. Como sea, el oficialismo eligió a un exintendente, el bolivarense Eduardo “Bali” Bucca, para empujar una campaña que es clave para la guerra por el Senado: las tres bancas que reparte la sección están en manos de la oposición. Referentes de La Cámpora y del Frente Renovador del distrito hacen el resto.

 

Lejos de los grandes medios, las declaraciones grandilocuentes, los debates sobre el cumple-gate, la docente, el goce o las mamás de los candidatos, hicieron el trabajo territorial que caracteriza al peronismo. Se plantaron en sus territorios para ir por el voto barrio por barrio, casa por casa. Con poco para mostrar debido a una gestión tomada por la pandemia, se focalizaron en pequeñas obras pero de importancia para el vecino de a pie como asfalto, agua y cloaca; promocionaron la inversión en seguridad, programas municipales y de beneficios para el sector comercial y productivo.

 

Son quienes pusieron la cara en el día a día de los distritos para defender la gestión nacional y provincial; pero también quienes se hicieron los distraídos y se despegaron cada vez que algún escándalo golpeaba a la cúpula frentetodista.

 

Cada llegada al territorio de los máximos referentes de la coalición y de los funcionarios y funcionarias provinciales y nacionales se apoyó en la organización de cada jefe y jefa comunal.

 

“Los intendentes del Frente de Todos tienen casi todos muy buena imagen, son los que traccionan los votos”, resume un funcionario municipal de la Tercera a Letra P. Respaldan sus dichos los números de elecciones pasadas, que muestran el volumen de votos que cosechan. El resultado que logren en sus distritos el domingo podría posicionarlos como los artífices de un triunfo y poseedores de la llave que le abra la Legislatura a Kicillof.

 

Se juegan, además, la revalidación de los mandatos que en 2019 lograron, en su gran mayoría, de manera holgada. En el caso de los intendentes candidatos, servirá para legitimar su poder de fuego y, en algún caso, poder volver en 2023 tras dos años en la Legislatura; una manera de gambetear la ley que pone tope a las reelecciones indefinidas. La otra pelea, claro, es la legislativa en sus distritos, donde una mayoría en el Concejo Deliberante les allana el camino para el segundo tramo de mandato. Si los números no son los que esperan, serán también quienes más sientan el golpe.