07|10|2021

Con los peores indicadores en materia de géneros, la provincia casi no tiene listas encabezadas por mujeres.

Corrientes es una de las tres provincias argentinas, junto con Tucumán y Tierra del Fuego, que aún no tienen ley de paridad. Allí rige una ley de cupo femenino que establece que el 30% de los cargos electivos debe ser ocupado por mujeres. Actualmente, la Cámara de Diputados de la provincia está formada por un 63% de varones y un 37% femeninas, mientras que en el Senado la participación de mujeres es del 30%, cupo alcanzado con el ingreso de Patricia Rindel -actual candidata a retener la banca-, quien asumió en diciembre en reemplazo del fallecido Daniel Alterats. Rindel estuvo en el centro de la escena política provincial el año pasado, cuando reclamó el lugar que había dejado vacante Nancy Sand al asumir como diputada nacional, pero que finalmente fue ocupado por Rubén Bassi, quien seguía en la grilla de candidatos.

 

Existen diversos proyectos de paridad presentados en la Legislatura provincial, pero ninguno logró avanzar en su tratamiento. Los feminismos locales impulsan, con esfuerzo, campañas para lograr que la provincia avance en sintonía con la legislación nacional. Una de esas iniciativas fue presentada por el Ejecutivo provincial, pero, a pesar del compromiso asumido por el actual gobernador y candidato a la reelección, Gustavo Valdés, durante la campaña electoral, espera su tratamiento en la Comisión de Legislación hace más de un año. Además, se destacan los proyectos de la diputada Alicia Meixner (PJ) y el senador Ricardo Colombi (UCR), que proponen la paridad en los tres poderes del Estado.

 

Ni en las bancas ni en las listas


“La paridad de género en la representación política es un derecho que la democracia nos otorga y esto debe plasmarse en la ley”, asegura Rindel. Además, analiza la falta de mujeres en las listas correntinas y sostiene: “Si hubiéramos tenido una ley, las fuerzas políticas de la provincia en estas elecciones hubieran tenido que integrar listas respetando la paridad y el criterio varón-mujer; ahora eso solamente es opcional. Nuestro frente, Corrientes de Todos, en la mayoría de las localidades conformó listas legislativas con el principio de paridad, aún sin ley, pero las fórmulas ejecutivas no están conformadas por binomios mujer - hombre. Es una deuda en la provincia”.

 

El territorio gobernado por Valdés elegirá este domingo a cinco integrantes para el Senado provincial y 15 para Diputados. Entre las nueve mujeres que integran la Cámara baja, cuatro terminan su mandato este año y lo mismo ocurre con tres de las cinco que forman parte de la Cámara alta provincial. El panorama no es muy alentador para el avance de la paridad en la provincia. De las dos alianzas electorales que presentaron listas para diputados y diputadas provinciales, la oficialista Ecos + Vamos Corrientes y el Frente Corrientes de Todos, sólo una está encabezada por una mujer (Ana María Pereyra, del Partido Liberal) y no hay ninguna lista de candidaturas para la Cámara alta que lleve primera a una mujer. El Concejo Deliberante de la capital provincial tiene 21 bancas y sólo nueve están ocupadas por mujeres. Este domingo se renuevan diez escaños de ese cuerpo y sólo una lista lleva a una mujer a la cabeza: Magdalena Duartes, del Frente Corrientes de Todos.

 

Cero en perspectiva de género

La falta de paridad en Corrientes resulta un dato más relevante si se tiene en cuenta el contexto general para las mujeres, adolescentes y niñas de esa provincia: es una de las jurisdicciones del país con peores indicadores en materia de géneros. El 2 de diciembre de 2011, el exgobernador Colombi -actual senador provinial- firmó un decreto para establecer que Corrientes es un territorio “Pro-vida” y estableció “la defensa de la vida” como una política de Estado. Este es uno de los motivos por el que la Ley Nacional de Educación Sexual Integral (26.150) no se aplica en la jurisdicción.

 

Corrientes nunca adhirió al protocolo de Interrupción Legal del Embarazo. Sin embargo, tiene una de las tasas de embarazo adolescente más altas del país. Según el informe de Estadísticas Vitales (2019), el 17,7% de los bebés nacidos vivos en la provincia tienen madres adolescentes. En 2019, en Corrientes, nacieron 3.005 bebés de madres de menos de 19 años, de los cuales 104 corresponden a niñas de menos de 15 años. Esto implica que cada día en la provincia nacen diez bebés cuyas madres tienen entre 15 y 19 años. La situación en las niñas es igual de preocupante: cada tres días, una niña de entre diez y 14 años tiene un hijo o una hija producto de abusos.

 

Para la senadora Rindel, la sanción de una ley de paridad en la provincia es fundamental no solo para "avanzar hacia una democracia paritaria", sino para "romper con paradigmas que estigmatizan, discriminan y ejercen violencia sobre las mujeres, niñas y adolescentes". "Estoy convencida de que la paridad, la Educación Sexual Integral y la ley Micaela tienen mucho que ver con ir cambiando hacia un paradigma de igualdad y también las necesitamos para evitar los embarazos adolescentes, en una provincia con índices altísimos con todo lo que eso implica", asegura.

 

En el mismo sentido, la médica Julieta Valmaggia, militante de la UCR e integrante de la colectiva de mujeres Táva, describe Corrientes como “una provincia con una matriz claramente tradicional y con una cultura cristiana muy arraigada”. “Esa es una de las mayores argumentaciones de por qué no se adhirió al protocolo ILE”, sostiene y agrega: “Habla de una sintonía en el modo en el que se maneja el sistema político y social, donde las luchas para garantizar derechos de las mujeres y las disidencias no son las más proliferas”.

Valmaggia recuerda que en Corrientes hay una sola ministra (Susana Benítez, al frente de la cartera educativa), que nunca hubo una vicegobernadora y que solo hubo una intendenta en la ciudad capital (Ana María Pando). Además, señala que la mayor presencia femenina se da en Desarrollo Social, Educación y Salud, áreas históricamente feminizadas. “Es un buen momento para que haya más mujeres y más feministas en lugares de relevancia, pero, también, para empezar a innovar en algunas temáticas y ampliar la agenda. El principal problema que parece que tenemos las mujeres es la violencia física y muy pocas veces hablan de otros tipos de violencia o de la segmentación del trabajo o de romper estereotipos. Por eso, es importante tener mujeres en espacios de poder y también feministas que puedan abordar estos proyectos. Ojalá este cambio de gobierno, gane quien gane, nos permita empezar a tener una discusión con perspectiva de género en todos los ministerios y en cada una de las áreas de gobierno”, concluye.