07|9|2021

Por ahora, se imponen los paladares estilizados de Larreta, Vidal, Santilli y Manes, con platos light. Pero deberán ponerle picante para retener al núcleo duro.

Siempre se habló de “la cocina de la política” para aludir a los lugares y momentos que enmarcan la preparación de las recetas del poder. El éxito rotundo de audiencia de los programas que exhiben la trastienda de la gastronomía alienta a los dirigentes partidarios a imitar, una vez más, las estrategias de las celebridades. La realidad persigue a la ficción. Unos apuestan al histrionismo y la sobreactuación para disimular su escasez de habilidades o ingredientes. Otros, sabedores de sus condiciones, prefieren concentrarse en el plato del día para sorprender con alguna oportuna alquimia. Los primeros atraen inicialmente la atención con sus sobreactuaciones, pero cerca de la final se van debilitando. En las galas de eliminación televisivas los expulsa el jurado.

 

En la rosca se imponen los “renunciamientos” (Patricia Bullrich, Elisa Carrió). En el MasterCheff de Juntos por el Cambio parecen perfilarse los que no abusaron de los picantes, los paladares más estilizados de Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Diego Santilli y Facundo Manes que proponen platos veganos. Claro que de aquí al cierre de listas van a tener que improvisar en la comida fusión para no presentarse demasiado desabridos ante los famosos votantes del “núcleo duro”. Estos pueden ser tentados por bodegones más rústicos que prometan una parrillada antiperonista clásica. Y cada cliente cuenta.

 

Mientras tanto, el anterior jefe de cocina salió de viaje a promocionar su libro con las recetas tradicionales. Muchos piensan en un camino sin retorno. Quizás se estén almorzando la cena. Una mala performance en septiembre y noviembre puede representar el regreso de un Mauricio Macri recargado (incluyendo a todos sus ayudantes de cocina, hoy postergados) para reclamar el fondo de comercio.

 

Esta interna tiene además cierta impronta generacional. En el rango etario 45-55 años se encuentran el grueso de los que vienen pidiendo pista. Muchos tuvieron y/o tienen responsabilidades y gestiones importantes, pero nunca fueron “jefes”. Resulta lógico pensar que son conscientes de lo que ponen en juego. Un proyecto de muchos años o uno que se termine junto con el 2021.

 

¿Y para los comensales de la provincia? ¿Plato local o nuevamente el delivery porteño? Para el primer caso la UCR propone a Facundo Manes que es de “adentro” de la provincia (bonaerense, nacido y criado en Salto) y de “afuera” de la política. El PRO, con Santilli, invierte los términos. Hasta el 24 de julio hay tiempo para responder dos preguntas: ¿conviene más competir en las PASO hasta que duela (José Luis Espert incluído) o negociar la unidad reservándose el derecho de admisión?.

 

Mientras todo esto acontece, del otro lado, con más reserva, también pasan cosas. Y si bien Cristina Fernández de Kirchner no es la voluntad omnímoda que muchos creen sin dudas coordinará con protagonismo el armado de los elencos oficiales. También allí hay muchos jugadores pujando (intendentes, movimientos sociales, La Cámpora, massismo, etc.) con sus lógicos apetitos por los espacios. Y el desafío mayor y colectivo de obtener una victoria con una diferencia que permita neutralizar previsibles resultados adversos del centro del país.

 

¿Dará para tanto la realidad económica y social fatigada por la pandemia? ¿Será una elección donde el fetiche del panperonismo unido garantice un piso robusto 40% sostenido en el despliegue de la Primera y la Tercera sección? ¿Tendrán las vacunas la capacidad para inmunizar las peligrosas cepas del desencanto además de la amenaza latente de la Delta? Las respuestas recién se están empezando a cocinar.