21|7|2021

La UIA, de la foto de la ilusión al desencanto y el pedido de cambios

07 de junio de 2021

07 de junio de 2021

El humor de los industriales mutó durante el gobierno de Todos y pasó del acompañamiento a la crítica, pandemia mediante. Tirrias ontológicas y modelo en pugna.

El 11 de septiembre de 2019, en Tucumán, Miguel Acevedo daba un paso inédito. El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) compartió acto y foto con Héctor Daer, secretario general de la CGT, y Alberto Fernández, entonces candidato a presidente. La panorámica también incluía a Sergio Massa, que se candidateaba como primer diputado por Buenos Aires, la casi vicegobernadora de Buenos Aires Verónica Magario y un grupo de autoridades provinciales en funciones, electas y postulantes provinciales, con el local Juan Manzur en el centro. A casi dos años de esa instantánea y de ese gesto, la UIA corona como sucesor de Acevedo a Daniel Funes de Rioja y se prepara para instalar una agenda más crítica hacia el gobierno del Frente de Todos, impulsada por las grandes empresas y no exenta de pases de factura internos. Dos momentos de la relación entre los empresarios y el Gobierno que pintan un trayecto desde la ilusión y el alineamiento a la discusión y el desencanto.

 

La foto de Acevedo con el candidato que se paseaba victorioso después de su triunfo arrollador en la PASO cayo mal en Juntos con el Cambio y causó algunos resquemores en la plana industrial, pero no tantos. La mayoría, incluso aquellas voces críticas hacia la administración peronista, recuerdan al gobierno de Mauricio Macri como una caída libre en los indicadores de producción y empleo. Arcor, multinacional alimenticia que debía ser parte del "supermercado del mundo", presentaba el segundo balance con pérdidas de su historia. Techint, que había invertido fuerte en Vaca Muerta desde 2016 para aprovechar un esquema de subsidios a la producción de gas, preparaba un duelo legal con el mismo gobierno que, FMI y ajuste mediante, quería reconocer pagos menores a los que la empresa reclamaba. Las pymes despedían personal: 170.000 empleos manufactureros formales se destruyeron entre diciembre de 2015 y diciembre de 2019, según la UIA. Las electrónicas dejaban de fabricar computadoras en Tierra del Fuego. Todo eso preparó la foto del ejecutivo de AGD con el dirigente que encarnaba al peronismo unido y prometía un pacto con el mundo del trabajo para relanzar la producción.

 

La pandemia trastocó las expectativas y los planes y es difícil disociar la gestión de la crisis económica y sanitaria de los ánimos del mundo ejecutivo, pero industriales que mostraban ilusión ahora manifiestan desencanto. "El único gobierno con el que la industria creció fue el de Néstor Kirchner. Desde 2011 no se crean puestos de trabajo. Después no saben los distintos gobiernos por qué pierden las elecciones", se lamentó un dirigente industrial con varias batallas sobre el lomo que impulsó la candidatura de Funes de Rioja. "Queremos volver a transmitir lo que pasa en la industria", resumió para adelante. "Hay que llevar adelante reformas de fondo, que necesitan hacerse con un plan integral. Si no vamos a seguir perdiendo exportaciones y empleo y la situación será barranca abajo", agregó.

 

"Diría que pasamos de una ilusión a chocar contra la pared de la pandemia", analizó Martín Cabrales, hombre de Café Cabrales y vocal de la UIA en representación de Copal, la Coordinadora de Industrias Alimenticias. "Los controles de precios, que tendrían que ser momentáneos, se transforman en permanentes, lo cual no es bueno. Uno espera cambios, una reforma tributaria, una modernización de la ley laboral por sectores y regiones, cosas que se postergan por lo urgente y que son importantes para la industria en el largo plazo. Tenemos más controles y menos incentivos para la inversión. La inflación sigue siendo de las más altas del mundo y es imposible crecer con estos índices de inflación", sostuvo. Esa agenda de reformas y la oposición a los controles de precios serán parte nodal del mandato de Funes de Rioja. Para sumar voluntades, las alimenticias advierten que los controles alcanzan a cada vez más ramas productivas. 

 

Este desencanto que prima entre las grandes industrias que ganaron la conducción colegiada de la UIA no es uniforme. Un sector del empresariado apoya decididamente al Gobierno, más allá de la pandemia. Lo encarna, entre otros, el dirigente santafesino Guillermo Moretti: "¿Qué pasó entre 2019 y hoy? Cambió el modelo. Este modelo intenta llevar a la industrialización de Argentina y el anterior era de desindustrialización. Para los convencidos de que la salida es la industrialización, este modelo es espectacular. Juzgar a un gobierno que tuvo tres meses normales y luego llegó la pandemia es muy difícil. Sí estoy seguro de que el presidente y los ministros con los que hablo están convencidos", aseveró. Moretti fue uno de los firmantes de la proclama del 25 de mayo, en la que referentes kirchneristas pidieron priorizar la recuperación antes de pagar las deudas con el FMI y el Club de París. Eso le valió una teatral respuesta de Funes de Rioja: "No ha sido una posición de la UIA y espero que nunca sea una posición de la UIA", dijo el abogado ante el posicionamiento personal de quien será uno de sus vicepresidentes.

 

Tomás Canosa, director del Centro de Estudios Económicos de la Asociación de Industrias Metalúrgicas (Adimra) lo pone así: "Los números duros están mejor hoy que cuando asumió Alberto Fernández, en diciembre de 2019, aunque el sector metalúrgico está debajo de ese nivel. Es difícil sacar la pandemia del medio y hubo cosas buenas en este tiempo, como las líneas de financiamiento que bajaron un montón las tasas. También bajaron parcialmente los derechos de exportación". En el sector esperan la demorada ley pyme y también adscriben la necesidad de acelerar cambios impositivos y laborales.

 

Los contactos entre el Gobierno y la industria son permanentes. El ministro de Desarrollo Productivo y su secretario de Industria, Matías Kulfas y Ariel Schale, recorren plantas y participan de zooms periódicos con la cúpula de la UIA. Los funcionarios destacan que la actividad industrial rebotó y recuperó un volumen que no se registraba desde 2019, y que seguirá en ascenso. La UIA matiza: se trata de una recuperación heterogénea y aun precaria. Toyota, la automotriz que conduce Daniel Herrero, es el modelo de empresa tecnificada y orientada a la exportación que el Ejecutivo quiere replicar. La firma japonesa es de las pocas que no denuncia problemas para importar y aumenta su producción y generación de divisas, pero hay un intangible que cae bien en el Gobierno: trabaja, genera empleo y no se queja.