16|10|2021

Toyota, el blend soñado de industria y exportación del modelo AF

16 de marzo de 2021

16 de marzo de 2021

Exporta más del 70% de lo que fabrica en Zárate, integra autopartes locales, no se queja por las trabas a las importaciones y genera empleo. 

La línea de producción de la planta de Toyota, en Zárate, entrega una camioneta Hilux o SW4 cada 96 segundos. Una música estridente y alegre, como salida de un animé japonés, interrumpe a cada rato el sonido metálico del proceso de fabricación, altamente automatizado. Son las señales de alerta que chillan acá, en Tailandia o en Sudáfrica cada vez que algo requiere una rápida reacción para no discontinuar el armado de los vehículos. El 80% de esas chatas relucientes que salen desde esta planta van hacia casi toda Latinoamérica, menos México. "A veces les pido disculpas a nuestros clientes de Argentina porque tengo que cumplir con Uruguay. Priorizamos la exportación", dice Daniel Herrero, el presidente de la automotriz y de la Asociación de Fabricantes (Adefa), luego de mostrarles la fábrica al ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas y al secretario de Industria, Ariel Schale. Schale celebra que esta terminal "compite con Tailandia" para abastecer al mundo y se lamenta porque no hubo tiempo para ver el proceso de estampado.

 

Toyota es la empresa modelo con la que el Gobierno quiere convencer a propios y extraños de su modelo productivo. En la visión oficial, la automotriz japonesa se destaca sobre otras terminales locales por la alta integración de autopartes locales (más del 40%) y la balanza comercial positiva, con foco marcado en la exportación. En 2019, ingresó divisas netas por U$S700 millones; el año pasado, fueron apenas U$S284 de saldo. "Este año trabajaremos fuerte con el Gobierno y el sindicato para superar nuestras capacidades y volver a los números muy fuertes", promete Herrero. 

 

Para Kulfas, "Toyota es un caso paradigmático, una industria que tiene alto contenido nacional, arriba del 40% del valor del vehículo son partes y piezas fabricadas en Argentina". No ahorró elogios: "Y a eso se agrega una fuerte propensión exportadora, de más del 70%. Nuestra idea es que toda la industria pueda, de manera paulatina, avanzar en esa misma dirección". En Desarrollo Productivo contrastan a esta automotriz con una industria, que, en promedio, integraba menos del 20% de autopartes locales en los años de Cambiemos. 

 

Además del desempeño de Toyota, las formas de Herrero permiten la buena sintonía con el oficialismo. El presidente de la compañía japonesa niega inconvenientes que sus pares sufren y cuentan off the record. En una presentación a un grupo de periodistas locales y corresponsales extranjeros, sostuvo que el éxito de la terminal que sumará trabajadores a su plantilla de 6400 empleados "es resultado del trabajo conjunto con el gobierno y el sindicato". Lo escuchan, además del ministro y el secretario, el secretario general de SMATA, Ricardo Pignanelli. Herrero, sobre todo, no se queja.

 

-¿Falta un rumbo económico, como planteó el Foro de Convergencia hace unas semanas?-, le preguntó Letra P.

 

-Tenemos que definir cuál es el rumbo hacia donde vamos a mediano plazo y la industria automotriz quizás sea el ejemplo. Hoy no alcanza con lo que producimos, tenemos que tomar empleo y pelear para bajar Ganancias, para que los empleados quieran trabajar más. Eso necesita Argentina-, responde.

 

-¿Tienen problemas con las importaciones?

 

-No, nunca hemos tenido problemas para importar.

 

Su declaración contrasta con el reclamo generalizado que hizo la Unión Industrial Argentina (UIA) la semana pasada, por trabas para acceder al Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). "El actual esquema no permite que se garantice la producción de bienes en un contexto de recuperación de la actividad", sostuvo la central fabril.

 

Dos automotrices consultadas por Letra P también describieron problemas por el acceso a las piezas y partes, pero sobre todo a autos terminados. Cada automotriz acordó con el Gobierno un cupo de importaciones, tanto de autopartes como de unidades. Los ejecutivos coinciden en que las aprobaciones de los permisos para cumplir con esos cupos están atrasadas, principalmente para la entrega de vehículos. En el Gobierno reconocen algunos problemas menores, pero replican que, la enorme mayoría de los SIMI se aprueban.

 

"El 95% de las importaciones ingresaron sin dificultad", dijo Kulfas. "Ocurrieron problemas muy puntuales, en una economía que tiene dificultades no de ahora, sino de hace al menos cuatro años, pero no hay un problema generalizado", agregó, y defendió la administración del comercio, más allá de la escasez de divisas.

 

"Trabajamos en una administración que permita pensar en el mediano plazo, no solamente para los próximos meses, sino para generar nuevos esquemas productivos. Lo que ocurre en el sector automotriz es clave. Es una industria que ha sido históricamente muy deficitaria; hoy trabajamos con toda la cadena para ir a una industria con una balanza comercial equilibrada", sostuvo. El proyecto de ley que el Gobierno envió al Congreso, acordado con la industria y los sindicatos, busca favorecer inversiones que incentiven el modelo exportador de pick-ups. El DNU de la semana pasada fijó en 0% las retenciones para las exportaciones incrementales con el magro 2020 como base de comparación.

 

Schale también negó dificultades para importar. "No hay problemas para las importaciones, hay una administración de comercio por una restricción, porque el gobierno anterior dejó todos los pagarés pero ni un solo dólar. Llevamos siete meses consecutivos de generación de empleo en la industria", afirmó. Admitió, sin embargo, la restricción que la escasez de divisas le pone al crecimiento. "Argentina podría crecer más si tuviéramos holgura en términos de disponibilidad de divisas. El sesgo de 2021 será de crecimiento, aunque seguramente estará por debajo del potencial que tendríamos si no fuera por la restricción interna".

 

Herrero no piensa en eso. "Hoy la demanda de Latinoamérica está muy por encima de lo que era la prepandemia. Nuestro principal problema es de oferta", dijo. Solo teme por una segunda ola de coronavirus que obligue a parar la planta y que la cortina japonesa de los parlantes deje de sonar.