01|12|2021

Las empresas se aferran a los protocolos para no parar la máquina

30 de marzo de 2021

30 de marzo de 2021

Coinciden con el Gobierno en que los cuidados en fábricas y oficinas funcionan. Apelan a extremar la responsabilidad individual en las actividades sociales.

Una premisa repiten funcionarios y empresarios preocupados por la segunda ola de Covid-19: la economía no se cierra. No solo porque no hay margen presupuestario para contener a una sociedad con más de 40% de pobreza y un nivel de informalidad muy sensible a la falta de actividad, sino también porque las compañías, sobre todo pymes, tienen menos espalda para bancar cualquier cosa parecida al Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio de hace un año.

 

En despachos oficiales compran el argumento que repiten los empresarios: que las fábricas y oficinas, protocolizadas, no fueron focos de transmisión del coronavirus. Y que los contagios se dan en el ámbito social antes que en el productivo. Es lo que afirmó la Unión Industrial Argentina (UIA) en un reporte reciente: "Que se avance a un mayor ritmo en la campaña de vacunación es imprescindible para la continuidad de la producción en las plantas, donde no preocupan los contagios al interior de las mismas, pero sí los contagios sociales que luego repercuten en la producción", se lee en el último informe del Centro de Estudios de la UIA.

 

Por eso, la dirigencia empresaria apela a la responsabilidad individual, en sintonía con el mensaje de los gobiernos, para evitar una escalda de contagios que obligue a nuevas restricciones. En la visión unánime, el combo de protocolos de producción y trabajo a distancia (según datos del Indec, en diciembre el 20,2% de los asalariados hacían homeoffice, contra apenas 5,8% de fines de 2019) debería evitar los cierres. 

 

"La segunda ola es un tema sensible, sobre todo para las actividades productivas que demandan mucha mano de obra y ven reducido su personal y, por ende su actividad", dijo José Urtubey, ejecutivo de Celulosa Argentina y vocal de la UIA. Los protocolos, agregó el dirigente industrial, ya forman parte de la vida cotidiana. "Hay mucha experiencia en las industrias, incluso a nivel logístico".

 

Carolina Castro, secretaria Pyme de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) y prosecretaria de la UIA, también defendió los protocolos. "Mostraron que funcionan; los contagios se dan en reuniones no laborales, con lo cual es poco lo que podemos aportar las empresas más allá de reforzar en capacitaciones y comunicaciones la necesidad de no aflojar con los protocolos, también en nuestra vida social y familiar", dijo.

 

Las restricciones afectarían a un sector que el Gobierno considera estratégico: "En el caso de la industria automotriz que trabaja just in time y cuyos proveedores se encuentran dispersos en muchísimas jurisdicciones, las restricciones incluso si fueran aisladas a pocas localidades, podrían complicar la normal producción y el cumplimiento de ventas de exportación. De cualquier forma, entiendo por el momento esta no es una alternativa y todo dependerá de cuán rápido se logre vacunar a la población de riesgo", dijo Castro.

 

Teddy Karagozian, dueño de TN Platex, también remarcó que los contagios intraempresa no son problemáticos. "El empresario está cuidando a la gente y la gente se cuida. Los contagios se dan en fiestas y reuniones sociales", dijo. "El Gobierno hace bien en no querer cerrar", agregó. "Un buen mensaje sería la importancia de usar barbijos descartables y no tapabocas, que no tienen efectividad verdadera. Argentina tiene sobrante de barbijos; un descartable sale $10 y $7 para las empresas", sostuvo.

 

Martín Cabrales, de Café Cabrales, pidió extremar las precauciones para sostener la actividad. "Hay que tomar todos los cuidados, los protocolos para cuidar la salud en primer lugar de nuestra gente y después asumir la responsabilidad como ciudadanos", dijo. "Un cierre de la economía sería insostenible", afirmó. El empresario abastece a restaurantes, bares y hoteles, los sectores más castigados durante el último año de pandemia. "Espero que los ayuden, que haya un ATP y que no sea un cierre total. Ya han cerrado 20.000 establecimientos en todo el país y el personal también vive de las propinas, no solo del sueldo", dijo.

 

Pedro Cascales, secretario de prensa de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), afirmó que "volver a cerrar la economía sería devastador para las pymes, a menos que haya un ATP más intenso". Sobre el sostenimiento de la actividad, afirmó que "quedó demostrado que los contagios no se dan en el pequeño comercio o en una pequeña pyme, sino en reuniones sociales". El dirigente advirtió sobre la llegada de bajas temperaturas y el impacto en los locales de esparcimiento. "La gastronomía pudo salir adelante por la ventilación y las mesas en las calles, pero la llegada del frío es un signo de interrogación grande", dijo.