11|10|2021

El líbero del Senado santafesino

28 de marzo de 2021

28 de marzo de 2021

Se posicionó como contracara de los senadores vitalicios y mañosos. Le promociona y defiende la gestión a Perotti, pero toma la pelota y se manda al ataque.

Marcelo Lewandowski tuvo que aprender rápido y a los golpes su trabajo de senador provincial de Santa Fe. La Cámara Alta, de mayoría justicialista, no mantuvo la calma corporativa con la vuelta del peronismo a la gobernación tras doce años, sino todo lo contrario: ardió desde que Omar Perotti asumió como gobernador y se convirtió en el eje de la lucha de poder santafesina. A esa tensión constante, que decantó en la ruptura del bloque justicialista, el senador por Rosario logró convertirla durante el 2020 en combustible para su construcción personal y futuro político.

 

Lewandowski empieza a encontrar su lugar desde donde hacer política a dos años de desembarcar en la Legislatura. Después de décadas dedicado al periodismo deportivo, con varias horas de aire en la televisión rosarina y como comentarista del fútbol argentino a partir de su aterrizaje en el Fútbol para Todos, apostó a que su visibilidad podía ser respaldada en las urnas del departamento Rosario.

 

Con el apoyo de la ex candidata a la gobernación, María Eugenia Bielsa, ganó las internas sin el aparato justicialista y luego dio el golpe en las generales al derrotar por amplio margen a la ex intendenta de Rosario, la socialista Mónica Fein. Ni bien asumió, pecó de inocente: pensó “un Senado que acompañe al peronismo unido y al proyecto del gobernador", pero apenas se sentó en su banca empezaron a volar los platos.

 

Contracara

El sector del senador Armando Traferri tenía otros planes y le hizo saber a Perotti que no jugaba de local con una serie de maniobras legislativas y proyectos en contra. Lewandowski sintió el rigor inicial, pero luego se fue acomodando a partir de usufructuar el contraste con el núcleo cerrado de senadores vitalicios, que reinciden en acuerdos transversales, y que tienen mala percepción por parte del particular electorado rosarino. 

 

Ser la otra cara resultó su negocio. Durante el 2020, aquel grupo se definió opositor a la Casa Gris, mientras que el resto de los senadores justicialistas se identificó con el gobernador. El apoyo al pedido de desafuero por parte de fiscales para imputar a Traferri como presunto organizador del juego ilegal los terminó de separar. Inevitablemente el bloque inicial de doce senadores se rompió por la mitad.

 

Defensa y ataque

El rosarino quedó como uno de los más representativos del bloque oficialista Lealtad. Incluso en los últimos meses oficia de anfitrión en Rosario de la gestión Perotti en actos de gobierno como inauguraciones o lanzamientos de programas como el Boleto de Transporte Gratuito y el programa social Plan Incluir. Juega de líbero suelto: mantiene la defensa del oficialismo, pero puede agarrar la pelota y hacer su jugada en ataque. 

 

Aún está fresca su buena perfomance electoral de 2019. Por eso algunos dirigentes justicialistas con territorio empiezan a mirarlo como una alternativa para cuando se definan los cargos ejecutivos en la ciudad y la provincia. Esa motivación colectiva tiene un condicionante: antes de 2023 está 2021.

 

Es claro que el PJ intentará repetir en 2023 la exitosa unidad que lo devolvió al poder, como también que el ‘todos unidos triunfaremos’ necesita consolidarse en las elecciones intermedias para no llegar con la lengua afuera, apurado y todos sueltos. Hacer la plancha en el mientras tanto y luego apostar sobre la hora a la carta salvadora puede ser riesgoso para el peronismo. Es ahí cuando asoma del fondo el senador líbero para lo que viene.

 

Durante este año no habrá cambios en su plan de trabajo: seguirá alimentando la brecha con el bloque de senadores opositores y defendiendo en el recinto al oficialismo. El agite promete muchos rounds acalorados como los hubo el año pasado. Mientras tanto no descuida y hace uso de los descomunales fondos de los que disponen los senadores departamentales para volcar en asociaciones civiles, clubes, y organizaciones, en lo que que parece ser una campaña electoral constante.