15|11|2021

24 de febrero de 2021

24 de febrero de 2021

El viaje le sirvió a Fernández como refugio anticrisis interna y trinchera para dispararle a la oposición. El cuidado de los amigos para la región pospandemia.

En uno de los peores momentos políticos de su corto gobierno, el presidente Alberto Fernández encontró en su visita oficial a México un refugio y una trinchera. Su estadía de casi 60 horas con Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le sirvió para profundizar los lazos con su principal aliado regional, para alejarse un poco del escándalo generado por las vacunas VIP y para responderle con dureza a una oposición envalentonada que encontró una nueva bandera de lucha. Con el espaldarazo de Bolivia, a la espera de la definición electoral en Ecuador y ante los nuevos embates del vecino gigante, Jair Bolsonaro, el peronista regresa al país con un intento de lavado de cara.  

 

“Estamos muy satisfechos por cómo se ha desarrollado la agenda. Fue muy fructífera”, afirmó en diálogo con Letra P el diputado nacional por el Frente de Todos e integrante de la comitiva oficial Carlos Selva. El escándalo por los amigos y familiares del poder vacunados estuvo presente desde el primer momento. A pocas horas de que Fernández pisara suelo azteca, AMLO criticó en conferencia de prensa “la vacunación secreta para los de arriba” y aseguró que en su país “no hay preferencia para nadie”. De todas maneras, según pudo saber este medio, los delegados nacionales entendieron sus dichos dentro del marco institucional interno y no intercedió de forma negativa en la agenda bilateral. Por su parte, el argentino intentó cerrar el asunto. Confirmó que le ordenó a la flamante ministra de Salud, Carla Vizzotti, publicar la lista de los 70 vacunados VIP y pidió terminar “con la payasada” de las investigaciones judiciales y el “escarnio público”. Utilizó un país que le queda cómodo y que dijo “amar” para escapar del momento más incómodo de su gestión.

 

Fue la segunda vez que Fernández visitó México. La primera había sido, justamente, su primera parada internacional, en noviembre de 2019, todavía sin oficina en la Casa Rosada. El acercamiento bilateral es desarrollado desde la administración peronista como un punto central de su política regional. “Desde el país más norteño hasta el más austral de América Latina, tenemos que ser capaces de trazar un eje que una a todo el continente”, dijo el mandatario en la conferencia de prensa junto a AMLO. Luego de haber conseguido un aliado en Bolivia tras la vuelta al poder del Movimiento Al Socialismo (MAS) y la espera de la definición electoral de Ecuador, donde el correísmo aliado podría volver al Palacio de Carondelet, Fernández tiene más espacio para jugar en la cancha regional y aguantar los ataques de la inestable e impredecible, pero necesaria, familia Bolsonaro. “La coincidencia es plena en que hay que fortalecer el vínculo. Somos muy optimistas en que esto que ha iniciado el Presidente va a consolidarse en el tiempo”, agregó Selva.

 

Como ya empieza a ser costumbre en las giras del presidente argentino, en México hubo encuentro con intelectuales y artistas locales en la embajada local. En diálogo con Letra P, uno de los organizadores del evento y uno de los pensadores aztecas más destacados, John Ackerman, aseguró que se habló sobre “la urgente necesidad de unir esfuerzos para aprovechar este momento histórico en el que los dos países están gobernados por enfoques similares”. “Así como AMLO es una excepción a la historia de México, Fernández es una excepción en la región”, agregó Ackerman y destacó que ambos mandatarios “tienen visiones muy similares y humanistas”. La presidencia de López Obrador rompió con la hegemonía histórica del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó casi 90 años el país. El progresismo regional sabe que la coyuntura mexicana actual no es habitual y que, por lo tanto, no se debe desaprovechar. La profundización del vínculo demuestra que también lo entienden los mandatarios.

 

Uno de los puntos a profundizar de la relación es el económico. A pesar de que México y Argentina representan la segunda y la tercera economías regionales, respectivamente, el vínculo no es de los más importantes. Según la Secretaría de Economía (SE) de México, en 2018 Buenos Aires fue el 29° socio comercial mundial del país, con una ínfima participación total del 0,2%. Por su parte, México fue el 10° socio de la Argentina, con una cuota del 2,1%. Según el Centro de Economía Internacional (CEI) argentino, el comercio bilateral del año pasado fue de 1.383,4 millones de dólares, con un déficit 507,8 millones de dólares producto de 437,8 millones de exportaciones y 945,6 millones en importaciones.

 

Por esto, Fernández mantuvo encuentros con inversionistas mexicanos, empresarios argentinos y con el magnate Carlos Slim. Según pudo saber Letra P, se busca abrir el mercado a la carne bovina, completar los cupos disponibles en las ventas de porotos, arroz, carne aviar y lecho en polvo y explotar las oportunidades que representan otros productos, como el glicerol, los ácidos grasos y preparaciones de belleza. “La reunión con inversionistas fue muy fluida. El Presidente contestó una a una todas las requisitorias hechas y todas son viables de realizar”, afirmó en diálogo con este medio un participante de la reunión.

 

El viaje también le sirvió para sobrepasar la resaca de la crisis de los vacunados VIP y para profundizar la diplomacia de las vacunas que comandan ambos países. Fernández buscó dar por cerrado la crisis interna, que ya golpea en las encuestas, y centrarse en el futuro. Aseguró que con su par francés, Emmanuel Macron, trabaja para plantear en el G-20 “la necesidad de declarar a la vacuna como un bien global” y frente al Senado local manifestó que “tal vez sea el momento para que, de una vez por todas, reencaucemos a América Latina en una seda de más igualdad”. A la crisis le respondió con muñeca internacional y un “capitalismo humano” a nivel sanitario.

 

En momentos de cambios regionales y huracanes internos, Fernández jugó, con cintura política, en una cancha que le queda cómoda. Desde el ex-Distrito Federal, gritó: ¡Viva México, cabrones!