10|4|2021

Un hit demorado 14 meses, barrido por el huracán Ginés

19 de febrero de 2021

19 de febrero de 2021

El Vacunatorio VIP sepultó la foto que bordó el Gobierno con sudor y lágrimas. Un escándalo insólito en el umbral de las elecciones.

En el ocaso de la semana, cuando el Gobierno le ponía moño a su mejor momento en términos de iniciativa política después del sprint inicial de la pandemia, el huracán Ginés barrió con todo.

 

Con un soplido devastador que dejará un tendal de dimensiones todavía desconocidas al cierre de esta nota, el escándalo del vacunatorio VIP, que podría competir para el libro Guinness de la torpeza política -por no entrar en asuntos éticos que bien abordan otros medios-, arrasó con el esfuerzo descomunal que le permitió al presidente Alberto Fernández presentar finalmente el Consejo Económico y Social, hit de campaña que tardó 14 meses en parir. Fue lindo mientras duró: unas horas.

 

La pandemia, el berrinche del enjabonado Roberto Lavagna y algo de morosidad política obligaron al jefe de Estado a tachar una y otra vez de su agenda el lanzamiento de la mesa de diálogo con la que busca paz económica y social para enfrentar las urnas. (Recordatorio para el vacunador buena onda González García y sus clientes con cargo del vacunatorio VIP: este año hay elecciones. ¡Ups! Tarde.)

 

¡Por la borda!

“Largaron: hiperactivo, el Gobierno madruga y le gana la agenda a la oposición”.

 

Así tituló Letra P una nota publicada el 10 de febrero en la que la periodista Gabriela Pepe describía: “Ávido por empezar a marcar la cancha política y generar un pronto alivio en los bolsillos, de cara a su primera prueba electoral, el gobierno nacional salió a copar la agenda pública con anuncios y una prolífica lista de reuniones, en las que sentó a discutir acuerdos medulares a los actores centrales de la economía argentina. La iniciativa oficial contrasta con una oposición arrinconada en la prédica por el regreso a las aulas, que perdió la bandera contra la vacuna rusa tras el respaldo de la revista The Lancet y que espera que el oficialismo mueva para ver qué ocurrirá con las PASO.”

 

Después de zozobrar sin brújula en el mar picado de sus tensiones internas y de meses de sequía goleadora, el Gobierno parecía haber puesto los patitos en fila. El shock de proactivismo incluyó una ronda frenética y trabajosa de reuniones y conversaciones con el poder económico (pocos titulares, pero dueños al fin), la patria sindical y la espinosa Mesa de Enlace.

 

“La revancha de la política”

 

En el marco de los faustos de bienvenida al Gobierno renacido, así tituló Letra P La quinta pata del 14 de febrero. Decía Marcelo Falak, autor de esa bonita página dominical: "Será que la prédica de que la economía solo admite soluciones técnicas –y únicas– ha sido demasiado intensa durante décadas o que esta maraña llamada Argentina se empecina en vivir al revés del mundo, pero llama la atención que las fotos que mejor resumieron en los últimos días el pulso nacional volvieron a poner en el primer plano a la política. Sí, justo cuando asuntos como reactivación, salario, consumo, dólar y gasto público incuban las claves del futuro, el país, si no pone patas para arriba, al menos relativiza la célebre consigna de 1992 de James Carville, entonces estratega del candidato Bill Clinton, que rezaba ‘es la economía, estúpido’. Acá no.”

 

La buena política, de la que iba emergiendo el mediocampista Martín Guzmán con la 10 en la espalda, le había empezado a crear condiciones al gobierno del Frente de Todos para, al menos, entrar a la cancha barrosa de la contienda electoral con la frente alta. Hombre solemne, medido, estudioso de las palabras y los gestos -pocos-, paciente orfebre de los pactos aunque sea mínimos pero facilitadores, el ministro de Economía debe estar suplicando que no le pregunten "hoy ¿qué onda, Martín?". Capaz que perdería la línea.