23|11|2021

El peronismo porteño sella la paz en la ciudad imposible

17 de febrero de 2021

17 de febrero de 2021

Oposición vitalicia en bastión PRO, el PJ capitalino sanó heridas y se une para repetir los números de 2019. Alternancia en la cúpula y la tríada de la paz.

El peronismo porteño sale del letargo autoimpuesto por las internas cotidianas y avanza con la renovación de la conducción partidaria, que quedará en manos de Mariano Recalde y María Rosa Muiños a raíz de un amplio y trabajado acuerdo entre el kirchnerismo, los gremios peronistas y el sector del Partido Justicialista (PJ) que se referencia con el presidente Alberto Fernández.

 

El PJ de la Ciudad de Buenos Aires pasó de estar al borde la intervención en 2017 a presentar en el segundo mes de 2021 una lista de unidad que, en los papeles, expresa una voluntad de comunión de todos los sectores para el armado de listas de las elecciones de medio término. En ese lapso, pasaron cosas. Tras la derrota en 2015, hubo una fragmentación y la convivencia se tornó imposible entre los sindicatos peronistas, La Cámpora y el peronismo porteño. Luego vino la ruptura del bloque en la Legislatura porteña, amenazas de intervención y un acuerdo para renovar autoridades que nunca se concretaba.

 

El PJ capitalino busca dar vuelta esa página y retomar el envión de unidad del PJ nacional, que se traduce en el reparto del consejo directivo y la nómina de congresales nacionales. El acuerdo cerrado entre las distintas tribus podría ser la antesala de la negociación por las listas porteñas para competir con el PRO, que gobierna la Ciudad desde 2007 y, durante los gobiernos de Mauricio Macri como de Horacio Rodríguez Larreta, no perdió ninguna elección en el distrito.

 

La negociación llevó meses pero se concretó entre el domingo y el lunes por la noche con diálogos cruzados entre Víctor Santa María, Juan Manuel Olmos y Recalde. El acuerdo tripartito se dio en espejo del armado nacional del PJ, que consagrará a Fernández como presidente desde marzo de 2021 y que también se tejió bajo una alquimia entre el kirchnerismo, el peronismo y la CGT. A diferencia de lo que ocurre en la orgánica nacional y bonaerense, el peronismo capitalino convive con La Cámpora desde hace años y la asunción de Recalde es la confirmación de la alianza, regada de cortocircuitos pero con un objetivo: transitar una estrategia común para enfrentar al PRO y, en el caso de las próximas elecciones, repetir el resultado de 2019, cuando Matías Lammens como candidato a jefe de Gobierno superó los 30 puntos porcentuales con la boleta presidencial de los Fernández.

 

La paz del PJ porteño se asienta sobre las vigas del acuerdo entre las agrupaciones Nuevo Espacio de Participación (NEP), Peronismo por la Ciudad (PxC) y La Cámpora. Las primeras las lideran Olmos y Santa María, respectivamente, que integran la lista de congresales nacionales. Recalde fue el negociador por la organización que fundó Máximo Kirchner, que suma cada vez más alfiles en la orgánica del PJ porteño y tendrá cuatro consejeros. El cambio de relación de fuerzas dentro del PJ, con una mayor gravitación del camporismo, se modificó a fines de 2014 con el arribo de Recalde a la estructura orgánica del peronismo porteño. Desde la presidencia del Congreso Metropolitano del PJ Capital, el senador aceitó el vínculo con los popes del PJ capitalino y, pese a los ruidos internos durante la gestión macrista, la organización kirchnerista mantuvo la cercanía con el peronismo y el sindicalismo peronista.

 

La fórmula de unidad Recalde-Muiños (NEP) llega con el compromiso de la alternancia: el senador presidirá el primer año y la legisladora peronista completará el mandato. A este acuerdo hay que sumar una cuarta pata: los sindicatos peronistas UPCN, UOM, Obras Sanitarias y Sanidad, que de la mano de Andrés Rodríguez, Antonio Caló, José Luis Lingeri y Héctor Daer, sus secretarios generales respectivamente, asumirán como congresales porteños ante el Congreso Nacional del PJ. Por la CGT, en el Consejo Directivo porteño están Fernando Barrera (UPCN), Roberto Bonetti (UOM) y Jorgelina Carnevale (UPCN). También en ese órgano partidario está Carolina Brandariz, del Movimiento Evita, que también logró una buena negociación en el reparto del PJ capitalino.

 

Entre el lote de congresales, también estarán el secretario General de la Presidencia Julio Vitobello, el ministro Nicolás Trotta (Educación), la subsecretaria Silvia La Ruffa (Programación Federal y Articulación Legislativa del Ministerio de Seguridad) y el secretario de Articulación Federal de la Seguridad, Gabriel Fuks. En el Instituto de Formación Política del PJ CABA asumirá el legislador porteño Juan Manuel Valdés.

 

Por fuera de la aspiración de acercarse al buen resultado de 2019, el Frente de Todos (FdT) debe mirar con detalle en el espejo retrovisor de la elección legislativa 2017, donde cosechó el 21% de los votos en la Ciudad y consiguió tres bancas en la Cámara baja y seis en la Legislatura porteña. Ese es el paquete de escaños que pone en juego en el pago chico amarillo y el escenario comparable en términos de categorías en disputa y porcentaje de votos obtenidos.