INFLACIÓN

Del aplauso a la micro: ceos vs. control de precios, edición 2021

Después de destacar la presentación de Guzmán, se preguntan cómo hará Kulfas para revisar las cadenas de valor y permitir subas acordes a los costos.

La presentación del ministro de Economía, Martín Guzmán, fue reconocida con un aplauso cerrado por los hombres y las mujeres de negocios (34, en total) que asistieron el jueves al Museo del Bicentenario para reunirse con el Gobierno. Fue el primer paso del Poder Ejecutivo en su misión de convencer al Círculo Rojo para que sus expectativas se acomoden alrededor de las variables del Presupuesto 2021: 25% de suba del dólar, 29% de inflación y "tres o cuatro" puntos más de paritarias para que los salarios recuperen algo de poder adquisitivo. Ahora, falta la microeconomía. Distintos empresarios consultados por este portal manifestaron sus dudas sobre cómo se implementarán los controles de precios y las revisiones de las cadenas de valor que el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, les anticipó que se tratarán en nuevas mesas sectoriales de diálogo.

 

"El análisis macro de Guzmán fue muy claro, pero no se sabe si es compatible con la micro de los precios", dijo uno de los ejecutivos que el jueves escuchó a los ministros. Tomó nota de algunos conceptos de Guzmán, que le parecieron destacables. El jefe de Hacienda punteó cuatro condiciones macroeconómicas a buscar: una dinámica sostenible y virtuosa de las exportaciones, sostenibilidad fiscal, sostenibilidad de la deuda e integración al mundo como medio para crecer y no como fin. Luego, habló de tres prioridades: la reactivación económica, la articulación entre los sectores público y privado y la reducción de la inflación "como política macroeconómica".

 

Este es el concepto que más quedó latiendo entre los empresarios. "Guzmán dijo que la baja de la inflación debe articularse desde la política cambiaria, la fiscal y monetaria, las tarifas y, por último, los acuerdos de precios y salarios", relató el hombre de negocios. "Tenemos condiciones macroeconómicas para reducir la inflación", sostuvo el ministro. "Estos números están muy bien pensados y diseñados con un criterio. Esto es factible y sobre esto tenemos que construir expectativas", agregó. "Para poder avanzar, el diálogo sobre el tema precios y salarios es una condición necesaria. Todos vamos a beneficiarnos como sociedad en base a avanzar en una dirección coordInada sobre la base de premisas sensatas y prudentes"; completó.

 

La duda de los empresarios sigue siendo el cómo. Kulfas les adelantó que convocará a nuevas mesas sectoriales, distintas a las de 2020 y que nutrirán el demorado Consejo Económico y Social. Estas nuevas reuniones harán foco en costos y precios. "No buscamos firmar un acuerdo, sino que vayamos trabajando", dijo. Relató que, en las reuniones con empresas y sectores, cada uno atribuye la suba de costos al precio de los insumos o a cuestiones logísticas y que la idea será afinar esas particularidades. No dio más precisiones. ¿Llamará a todo el sector alimenticio en su conjunto, por ejemplo, o habrá desagregados por cadena de valor? "No quedó claro cómo serán las mesas sectoriales... cómo, cuándo, quiénes", replicaron en otra gran compañía.

 

Ejecutivos de la construcción y el consumo masivo lo interpretaron de forma bien lineal: sin aumento de costos debidamente justificado, no se permitirán subas de precios. Y ajustan sus expectativas a eso. "Que permitan acompañar la inflación de costos con precio. Nada loco, aumentos chicos, pero con previsibilidad", dijeron en otra firma de consumo masivo consultada.

 

Controles que no controlan

Sucede que la inflación se escapa de los controles, como mostró el INDEC este jueves. Los alimentos se encarecieron otro 4,8% en enero y los cortes de carne registraron otro mes de subas de dos dígitos. Según Federico Moll, director de Ecolatina, los aumentos en el canal tradicional de ventas (almacenes y autoservicios) duplican o triplican a los incrementos permitidos en supermercados. "Hay 270.000 puntos de venta de alimentos y bebidas. Los supermercados son el 32% de las ventas y el 5% en en caso de frutas y verduras", dijo un ejecutivo de una alimenticia. "Cada punto de venta tiene una distinta estructura de costos. ¿Cómo van a alinear a todos?", se preguntó.

 

En otra gran alimenticia le pusieron números a la presión de los costos del último año. Si la harina (materia prima) aumentó 82% interanual a enero, el incremento permitido del paquete de harina en los supermercados rondó el 4% y el de los fideos promedió 8%. El costo del arroz subió 51%, pero el aumento en las góndolas permitido fue del 28% anual. En el caso del aceite de girasol, el caso de éxito del fideicomiso, la materia prima saltó 132% y el envase, 32%.

 

Es parte de la gran disparidad de precios que deberán ordenar Kulfas y el ministro de Agricultura, Luis Basterra. Productos frescos, insumos para la construcción e indumentaria lideraron los aumentos de 2020, con subas que duplicaron el índice general. ¿Podrá el Gobierno liberar precios rezagados y controlar aquellos que parecen fuera del radar? "Partimos de cero", fue la respuesta de una fuente oficial.

 

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