El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y el senador Martín Lousteau cocinan un acuerdo para alcanzar la unidad y la paz en la Unión Cívica Radical (UCR), en la antesala del plenario de delegados para elegir a las autoridades del Comité Nacional que se realiza este viernes en la Ciudad de Buenos Aires. El pacto al que al cierre de esta nota se encaminaban contempla que la presidencia quede en manos del mandatario jujeño y que el líder de Evolución forme parte de una mesa de conducción en la que además sentará a cinco dirigentes de su espacio.
A pesar de estar convocado para las 12, se dilataba el arranque del plenario. Temprano, apostados frente a la sede de Alsina 1786, un grupo de militantes de la Juventud Radical (JR) y Franja de Jujuy empezaban a darle color a la jornada con globos rojos y blancos con la leyenda “Morales Presidente”, la misma que se divisaba en algunas banderas desplegadas.
Con aspiraciones manifiestas de conducir el partido, el gobernador de Jujuy es uno de los protagonistas de las discusiones internas que en las últimas semanas se recrudecieron con la movida separatista en el Congreso de Evolución, el espacio de Lousteau, otro actor clave de esta jornada de elección en el Partido.
El plenario se fue dilatando con la inscripción inicial de los delegados y delegadas que fueron llegando a cuentagotas. Entre los primeros en llegar, el senador Luis Naidenoff recalcó a Letra P: “Es necesaria la integración del partido”. En la misma línea fue la intendenta de La Rioja, Olga Inés Brizuela y Doria: “Necesitamos, hoy más que nunca, un radicalismo unido, fuerte”, dijo a este medio.
Los mensajes instando a la unidad empezaron a surgir en boca de quienes iban accediendo al Comité. Eso, en medio de negociaciones que se estiran hasta última hora pero que estarían moldeando una lista de unidad con Morales al frente.
Voces partidarias abordadas por este medio deslizan que, para dejar plasmada en lo concreto esa integración, el propio Lousteau podría integrar una mesa de conducción en la que Evolución tendría seis asientos.
Cerca de las 13.30 llegó Lousteau, quien subió raudamente al primer piso de la sede partidaria y salió cinco minutos después en compañía del expresidente de Boca y dirigente del radicalismo porteño Daniel Angelici.
Detrás de las vallas, con predominio de la militancia jujeña, se escucharon gritos sueltos tildando de “traidor” al senador porteño. De inmediato, comenzó un cántico que hablaba de “empleados de Larreta” pero que, pronto, bajó en su volumen hasta desaparecer. Eso, mientras que, en paralelo, se empezaban a acentuar voces de delegados bregando por la unidad. De todos modos, aún nadie se anima a ponerle el sello a un acuerdo.