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Con capital renovado por el acuerdo con los bonistas, preparan la alícuota a grandes fortunas. Buscan puentes con la oposición para los cambios en la Justicia.

Por 04/08/2020 19:16

Este lunes, apenas el ministro de Economía, Martín Guzmán, les anticipó en secreto el desenlace del primer tramo de la renegociación de la deuda externa al titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa y al presidente de la bancada oficialista, Máximo Kirchner, los integrantes del bloque del Frente de Todos (FdT) acordaron retomar un tema que había quedado en suspenso: el impuesto extraordinario a las grandes fortunas, cuya presentación acumula cuatro meses de postergaciones y amagues.

El gravamen entrará poco antes de que el Ejecutivo envíe el presupuesto 2021 y será parte de la búsqueda de apoyos que impulsa el oficialismo para sumar acuerdos al proyecto de reforma judicial que este martes fue expuesto por la ministra de Justicia, Marcela Losardo, ante los integrantes de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Justicia del Senado. El texto llevará, cuanto menos, un mes de debates dentro de la Cámara alta, donde el oficialismo cuenta con los votos necesarios para aprobarlo. La cuestión no pasará por los números, sino por la predisposición para negociar en ambos recintos y dotarlo de la mayor legitimidad posible. 

 

 

Para el impuesto extraordinario el camino ya está allanado en Diputados como cámara origen. "Tenemos un dilema secundario, que no genera grandes disensos, pero algunos consideran que tiene que ser un impuesto regular, y otros que no, que debe ser por única vez", confió a Letra P una de las autoridades del bloque para confirmar que el proyecto que diseñó el titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Carlos Heller, ingresará en las próximas dos semanas. Dentro del conglomerado que reúne a 119 voluntades, otro dirigente aseguró a este portal que "despejados los temas de la sesión anterior y ésta, llegó el momento de presentarlo y que entre por la comisión que conduce Heller". 

 

 

No será un camino de rosas para el texto. Así como las empresas multiplicaron sus presiones para cambiar la ley de teletrabajo, en Diputados dan por descontadas las presiones para evitar la sanción del "impuesto a los ricos". Sin embargo, cuentan con un antídoto para mitigar ese lobby. Con la primera etapa de la renegociación de la deuda con tenedores extranjeros de bonos argentinos, en el bloque del FdT sostienen otro argumento para defender la pertinencia de "hacerlo ahora".

 

 

Aseguran que el acuerdo con los bonistas implicará un repunte en la bolsa de las acciones de empresas argentinas y la recuperación del valor de las firmas cuyos poseedores serán directamente alcanzados por el impuesto extraordinario. "Esto que van a pagar es parte de la ganancia suplementaria que esos contribuyentes obtendrán por la renegociacion de la deuda, es decir que sólo deberán aportar una parte de los beneficios adicionales que registrarán de ahora en adelante", explicó a este portal una fuente de la bancada oficialista. 

La presentación del proyecto encierra dos impactos inmediatos dentro de la Cámara baja. En términos políticos, implica el ingreso de una iniciativa que será emblemática para la conducción de Kirchner al frente del bloque. Le permitirá imprimirle un sello propio a su intervención en el recinto en medio de la pandemia. También terminará con cuatro meses de especulaciones sobre la idea, que implicó tres reuniones reservadas de Heller, Kirchner y Guzmán.

 

 

En materia fiscal, termina de combinar una serie de debates irresueltos en las entrañas del FdT. Algunos daban por descontado que el impuesto extraordinario quedaría diluído en una reforma impositiva integral o en los aumentos y reconfiguraciones de distintos gravámenes dentro del presupuesto 2021, que ingresará algunos días después que la propuesta que escribió Heller. 


 

 

Una alta fuente del bloque sostuvo que la reforma impositiva será enviada por el Poder Ejecutivo con el objetivo de simplificar una serie de tributos para que "paguen más los que más tienen, y menos los más golpeados por la crisis". En esa arquitectura no se insertará el "impuesto a los ricos", que deberá ser pagado por unos 11 mil argentinos y argentinas con fortunas personales superiores a los 200 millones de dólares, con alícuotas que irán del 1,5% al 3%. 

El impuesto tendrá afectación específica para afrontar la crisis económica que agigantó la pandemia, financiar "la integración y urbanización de barrios populares, incentivar la búsqueda y producción de gas y créditos blandos para las pymes".