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El Frente Renovador pondrá en juego dos de las nueve bancas que tiene en Diputados. Las razones del perfil bajo de un espacio que no quiere ser un "sub bloque".

Por 12/08/2020 17:30

Aunque es una de las dos figuras más importantes del Congreso, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, lidera un partido que sólo tiene nueve representantes en el recinto. El conglomerado del Frente Renovador llegó a tener 14 integrantes el año pasado, antes de la partida de "pesos pesado" como Graciela Camaño y Jorge Sarghini, pero en la actualidad concentra un puñado de legisladores y legisladoras que representa menos del 10% de los 119 escaños que tiene el Frente de Todos. 

Dos de esas nueve bancas concluyen su mandato el año que viene y forman parte de "la otra era" del Frente Renovador, antes del proceso de unidad con los demás sectores del peronismo que originaron la candidatura presidencial de Alberto Fernández, en fórmula con Cristina Fernández de Kirchner. Se trata de la docente chubutense Rosa Muñoz y la periodista especializada en temas previsionales Mirta Tundis, que mantiene un riguroso perfil bajo desde que aseguró que su conductor era Massa y no CFK.

Las dos bancas que el massismo pondrá en juego el año que viene muestran el terreno que buscará ganar en las listas. Dicen que la vara no es alta, porque resulta difícil suponer que esa fuerza no logre meter dos diputados propios en 2021. 

 

 

En el espacio toman distancia de cualquier escenario electoral, pero admiten que en la actualidad no funcionan como un "sub bloque" definido dentro del Frente de Todos. Si bien la coalición oficialista alberga a distintas corrientes en su interior, en el Frente Renovador aseguran que no hizo falta constituirse como un espacio definido.

 "No es necesario hacerlo, porque tenemos la vicepresidencia del bloque", atajó una fuente del massismo en referencia al rol de Cecilia Moreau, que secunda a Máximo Kirchner en la conducción del conglomerado. La escudería arrancó este año sin una pieza clave: el empresario textil y dirigente industrial José De Mendiguren, que obtuvo la reelección de su banca en 2017, pero fue designado en enero pasado al frente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE).

 

 

"Hay una coincidencia generacional que permite hablar sin tensión por más diferencias que surjan, y hay gestos de Máximo que ayudan mucho, porque los que pensaban que era un chico caprichoso, cuando lo conocen se dan cuenta que todo eso era un mito", confió a Letra P uno de los diputados que se identifican dentro del espacio que lidera Moreau. 

Casi todos los legisladores que conduce provienen de la provincia de Buenos Aires, salvo la chubutense Muñoz y la abogada santafesina Vanesa Massetani, de larga militancia contra la legalización del aborto, mientras Moreau es una de las principales impulsoras y tuvo un rol determinante durante la votación favorable en Diputados del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), que fue frenado en el Senado. Moreau comenzó en diciembre su segundo mandato y encabeza una lista de dirigentes bonaerenses que incluye a Jimena López, exsecretaria de Desarrollo Humano de Necochea durante la administración de Facundo, su hermano y a Alicia Aparicio, exsecretaria de Salud de San Fernando (durante la gestión de su marido, el exintendente Luis Andreotti).

 

 

Con una mayoría de integrantes provenientes del terruño bonaerense, el desempeño electoral del Frente de Todos alimenta las especulaciones. Sobre las 35 bancas que renueva la provincia, el oficialismo logró 19 bancas el año pasado, tres más que las 16 obtenidas en 2017, cuando el Frente Renovador y Unidad Ciudadana iban por separado. Ese crecimiento es la base de las expectativas para 2021: con sólo repetir los resultados de 2019, podrían meter tres bancas más, desde el territorio originario del massismo.