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El ministro combina alta aceptación y baja imagen negativa en la opinión pública. Sus movimientos incomodan y descomprimen. El futuro del sheriff.

Por 10/08/2020 19:53

La gestión en la pandemia de coronavirus trae “efectos colaterales” al Gobierno bonaerense. Uno es la irrupción del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, en la escena mediática empujada por sus modos, la tensión con el gobierno nacional y el lugar en el que esto deja al propio Axel Kicillof. El funcionario, que reconoce a CFK como su única jefa política, ganó mucha exposición en nueve meses de gestión y ya es incluido en mediciones de opinión pública de cara al próximo año electoral. El “fenómeno” Berni se cuela en las conversaciones entre funcionarios y funcionarias del gabinete, que lo ven como un arma de doble filo. 

Pese a que días atrás, en una entrevista con Infobae, dijo que cuando termine su actividad en el gobierno se dedicará a descansar y a atender a la familia, el ministro ordenó darle centralidad a su perfil al frente del ministerio. Por ejemplo, lanzó un spot bajo el sello Fuerza Buenos Aires (FBA). En el ministerio se esfuerzan en aclarar que no tiene fines electorales. Las imágenes muestran al sheriff al frente de operativos policiales desbaratando bandas. El video, autónomo como sus movimientos, no lleva el sello oficial del gobierno bonaerense.

 



“Sergio tiene el 55% de aceptación, eso es una realidad”, resume a Letra P un alto funcionario bonaerense. El volumen político que ya ganó el exsecretario de Seguridad de Cristina Fernández de Kirchner tiene algunas particularidades. Solo habla con dos personas del gobierno: con Kicillof y con el Jefe de Gabinete, Carlos Bianco. Cuando aparece en televisión, se sube el volumen en los despachos de La Plata, adonde el funcionario prácticamente ya ni va debido a que montó su búnker en la base de operaciones que el ministerio tiene en la intersección de la autopista Richieri y la ruta 4, en puente 12, en el distrito de La Matanza. 

Cerca de Berni aclaran que no hay horizonte electoral y que el futuro de la fuerza política está en la figura del gobernador. En la gobernación bonaerense no validan tanto esta idea. Creen que Berni es un arma de doble filo, pero, como ya contó Letra P, lo respaldarán porque no hay alternativas fuertes sobre la mesa.

 

 

Además de reconocerle que “está en el territorio”, le valoran la atracción mediática que genera. El imán de Berni logra canalizar el tema caliente de la inseguridad en la provincia más grande del país. El otro lado de la moneda es que la autonomía que alcanzó muchas veces deja expuesto al gobernador. El ministro, en tanto, dice que eso solo le preocupa al periodismo. 

A principios de mes, apareció una medición de Métrica Consultores realizada a fines de julio. Allí, por primera vez se incluyó a Berni al igual que a Máximo Kirchner en la consideración del público. Detrás de Horacio Rodríguez Larreta, es el funcionario que menos imagen negativa acumuló (29,3%). También tiene la misma imagen positiva que Kicillof (33,1%). 

Si bien el equipo del mandatario descree de encuestas y sostiene que ni siquiera durante la campaña se ha guiado por ese tipo de parámetros, los movimientos de Berni por momentos incomodan, aunque por otros descomprimen. Berni, que por el momento permanece aislado por haber estado en contacto estrecho con un caso positivo de Covid-19, prepara otra participación estelar, esta vez junto al procurador Julio Conte Grand: dar a conocer el índice de delitos en la provincia.