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Las fake news, la otra pandemia

La crisis sanitaria global por el coronavirus se mezcla con la política electoral para dar lugar a un auge de las noticias falsas. El rol de las redes sociales.

Las fake news, la otra pandemia

22/06/2020 11:08

 

Se ha dicho hasta el cansancio: el anonimato que prevalece en las redes sociales, ese que permite la “existencia” de usuarios inexistentes, la falsedad de cuentas y la inteligencia artificial, abrió un espacio infinito para la propagación de fake news (noticias falsas), información orientada eficazmente a destruir reputaciones con denuncias irreales y datos falaces…. Lisa y llanamente, con mentiras.

Desde la irrupción del COVID-19, mucho se ha escrito y descripto sobre las fake news. Desde múltiples vértices se produjo una propagación de datos que acabaron por crear confusión e incertidumbre en todo el planeta. Datos falsos, síntomas de la enfermedad que no eran tales, disposiciones de los distintos gobiernos que tampoco existían en realidad. En fin, un cúmulo de supuestas novedades direccionadas a crear desconcierto más que a aportar claridad sobre la pandemia.

Sobran los ejemplos. En Brasil, de acuerdo con el Grupo de Estudios de Desinformación en Redes Sociales (EDRES) de la Universidad Estadual de Campinas, desde las cuentas de Jair Bolsonaro y sus familiares, además de usuarios robots –¡que llegarían a 8000!–, se difundió información falsa sobre estadística de la pandemia y también sobre la cura de la enfermedad.

 

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.

 

Ecuador es otro caso emblemático. Ese país no solo es un epicentro importante en materia de contagios y transmisión sino que allí la pandemia de la desinformación también se multiplica y propaga por cada rincón del país. De hecho, se comprobó la existencia de un troll center que opera desde la provincia de Manabí para difundir contenido falso sobre el COVID-19.

En este contexto, Andrés Luna, especialista en comunicación en crisis y desastres y docente de la Universidad UTE, organismo académico que analiza detalladamente el impacto de las fake news durante la pandemia en Ecuador, subrayó que las noticias falsas llegaron a generar mayores repercusiones que la propia pandemia.

 

 

En dicho país, puntualmente, se comprobó que muchos de los usuarios que masificaban noticias falsas estaban ligados a la candidatura de Otto Sonnenholzner para las elecciones del año próximo. Como se ve, detrás de la pandemia, hay interés en desestabilizar.

En República Dominicana el caso es diferente y mezcla las arenas de la “infoxicación” con la desesperación del barro electoral. Días atrás, Twitter bloqueó a casi 170 mil usuarios que difundían noticias positivas sobre la campaña del opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM) por supuesta difusión de noticias falsas.

Como muestra pequeña, aunque no menos relevante, se puede mencionar en dicho país el caso del municipio de Santiago de los Caballeros, donde se dio otra situación paradigmática. Allí, Eduardo Estrella, también candidato del PRM, fue apuntado por campaña sucia. Desde muchos sectores se le adjudica la propagación de un video intervenido donde se vincula a su contrincante de las próximas elecciones del 5 de Julio -Julio Valentín, del Partido de la Liberación Dominicana, PLD- con la megacausa Odebrecht, de la cual el mismo Valentín fue desvinculado y sobreseído judicialmente hace tiempo, tras demostrarse su inocencia en el hecho. 

 

Eduardo Estrella, candidato a senador en República Dominicana.

 

Si bien Estrella nunca se adjudicó la campaña, obviamente, desde usuarios de Facebook, Instagram y Twitter de procedencia dudosa se multiplicaron mensajes difamatorios en las cuentas de su contrincante Valentín. Un dato: hace pocos días, Facebook confirmó la baja de cientos de cuentas bots, denunciadas masivamente por fake news en esa provincia dominicana, Santiago. El 97% de esas cuentas, según se constató, difundían spots y flyers asociados la campaña del PRM en general y de Estrella en particular. ¿Casualidad?

Los casos se multiplican a lo largo y a lo ancho del mundo y Europa no fue la excepción. Pero en España, por ejemplo, uno de los primeros países en regresar a la llamada nueva normalidad, el presidente del Gobierno Pedro Sanchez, también cuestionado severamente por su manejo de la crisis, se apuró en firmar una directiva de defensa nacional orientada a blindar las redes digitales, la protección de los datos privados y el ámbito de la información, en referencia al uso de las fake news por "potenciales adversarios" que busquen desestabilizar. 

Joseph Goebbels, referencia principal de la propaganda nazi, acuñó una sentencia que demuestra total vigencia en pleno 2020: "Si se dice una mentira suficientemente grande y se la repite continuamente, la gente comenzará a creerla". La idea de la mentira sistemática como estrategia de propaganda subsistió. Hoy, tiene forma de pandemia.