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Vendaval financiero: Guzmán calcula y el mercado espera la oferta por la deuda

El colapso de las bolsas por el coronavirus llega en el momento más inoportuno. Claves de una coyuntura endiablada. Una mancha negra se extiende por el mundo. Alerta: buitres. ¿Esperar es una opción?

Por 09/03/2020 14:56

La diseminación del pánico en los mercados internacionales en el inicio de esta semana no podía resultar más inoportuna para la Argentina, justo cuando el Gobierno debe presentar su oferta de canje de bonos en peligro de default a los acreedores privados. Ante esta crisis inesperada, el ministro de Economía, Martín Guzmán, evalúa cómo proceder y los bonistas esperan conocer si el cronograma de la negociación sufrirá demoras o seguirá adelante en los plazos previstos.

Los hechos se enlazaron del peor modo posible. La epidemia de coronavirus provocó una desaceleración de la economía mundial -algunos analistas ya la ven cerca de mutar en recesión- y, por consiguiente, de la demanda de hidrocarburos. La semana pasada, Arabia Saudita y Rusia, dos megaproductores, buscaron un acuerdo de recorte de la extracción para sostener los precios, pero fallaron. Ante esto, la monarquía wahabita respondió con un anuncio de incremento de su producción y desató una guerra de precios que llevó al crudo a cotizar este lunes, a mitad de rueda, con una caída del orden del 17%, a apenas 34 dólares por barril. Se trata de un modo de sacar de la cancha la oferta de países en los que la actividad opera con mayores costos, especialmente en Estados Unidos, que basó su revolución energética en la explotación de yacimientos no convencionales como el argentino de Vaca Muerta. El nivel de endeudamiento de muchas empresas que operan en Estados Unidos con grandes bancos y la posibilidad de que estas quiebren hicieron el resto para desquiciar a los mercados.

 

 

El pánico financiero genera lo que se da en llamar “vuelo a la calidad”, esto es, la salida de los capitales de activos más riesgosos para refugiarse en los más seguros, sobre todo en Bonos del Tesoro estadounidense. Estos movimientos masivos incrementan la demanda de dólares y de esos bonos y sus respectivos precios. A mayor valor de la deuda norteamericana, cuyo riesgo de impago es cero, menores resultan las tasas de interés que esta paga, situación que abrió un debate entre optimistas y pesimistas respecto de su impacto sobre el futuro de la negociación de la deuda argentina.

Para los primeros, la drástica caída de los rendimientos en los mercados centrales incrementaría el apetito de los acreedores de la Argentina por hacerse con nuevos títulos, producto del canje en ciernes, incluso aunque estos lleguen con quita de capital y de tasa de interés. Para los segundos, el escenario internacional resulta demasiado disruptivo para justificar esa expectativa y, de hecho, pone en peligro todo el proceso.

Polémicas aparte, parece claro que, si la actual situación de crisis se prolonga, la violencia de las correcciones de precios terminará por darles la razón a los segundos. Justamente, la profundidad y la duración del actual escenario es parte de los análisis contrarreloj que realiza el Ministerio de Economía.

 

 

Federico Furiase, director de la consultora Eco Go y profesor en la Universidad Torcuato Di Tella, explicó en diálogo con Letra P que “existe una expectativa de recesión global por efecto del coronavirus que genera disrupción de la oferta en las cadenas de producción. Esto encuentra a los bancos centrales con pocas municiones para estabilizar los mercados a través de una reducción de las tasas de interés”, las que ya se encuentran en niveles históricamente bajos.

“Todo eso hace que los mercados entren en pánico, que colapsen las acciones, que descienda las tasas de los Bonos del Tesoro y que se desplome el petróleo. Esa combinación de factores es muy negativa para los mercados emergentes, porque caen los precios de los commodities y se deprecian las monedas frente al dólar”, añadió.

“Aunque se trata de un problema totalmente internacional, va a afectar duramente al país”, le dijo a este medio, por su parte, el analista financiero Christian Buteler.

Este economista se cuenta entre los pesimistas sobre el impacto de la coyuntura. “Algunos analistas entienden que, cuanto peor estén los bonos, mejor será para el país, porque la oferta por la deuda se verá más sustentable. Yo pienso lo contrario: estamos en medio de un vuelo a la calidad, esto es, una salida de activos de riesgo. Obviamente, la deuda argentina es un activo de riesgo y, si nadie los quiere, no hay mejora de la oferta que les pueda cuadrar a los acreedores”, señaló.

 

 

Furiase coincide: “Si bien la tasa de interés se desploma en Estados Unidos, este escenario es muy negativo para las gestiones sobre la deuda, porque los precios de los bonos argentinos se siguen hundiendo, lo que aumenta el riesgo de que empiecen a comprar los fondos buitres”, que apuestan a litigar para quedarse con el 100% del valor nominal de los bonos, por lo que dejan espacio a ninguna negociación amigable. “Este es el riesgo de haber extendido la negociación de la deuda en lugar de haberla apurado. Ahora, con este estado de los mercados y con estos precios de los bonos argentinos, que cotizan a entre un 35 y un 40% de su valor nominal, estamos en una situación mucho más complicada para llegar a un acuerdo exitoso”, añadió.

“Si llegan a caerse mucho los bonos, pueden entrar los fondos buitres, a los que no les interesa ningún tipo de arreglo. Que la crisis haya estallado en este momento es muy mala noticia para la Argentina y eso no se le puede achacar al Gobierno”, se lamentó Buteler.

En este contexto, “una demora de la oferta a los acreedores es una opción, pero el problema es que empiezan a correr otros plazos, que son los próximos vencimientos de deuda. No es que todo se precipite el 31 de marzo -el plazo establecido por el Gobierno para poner fin a las gestiones- pero tampoco hay mucho margen. Por otro lado, nadie asegura que las cosas se vayan a tranquilizar en pocos días”, explicó el analista financiero.