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La comunicación no será prioridad ni conflicto

Fernández habló poco sobre medios en el Congreso. Insistió en mejorar la publicidad oficial y darle destino educativo. Y valoró la “puesta en valor de los medios públicos”. Sin objetivos ni proyectos.

Las políticas de comunicación no serán una prioridad en la administración de Alberto Fernández. O, al menos, no de modo voluntario. No se buscará un conflicto allí. No ocupan un lugar en la lista de temas urgentes, liderada por el conflicto de la deuda y la pobreza. Y tampoco asoman como ámbitos en los que decisiones o iniciativas de la gestión puedan redundar en capitalizar apoyos de sectores no cercanos, en ampliar la base de sustento o en encontrar valoración de una corporación no tan cercana.

La del domingo pasado fue la primera vez en que el Presidente se dirigió a la Asamblea Legislativa. Junto al discurso de asunción de mando de diciembre de 2019, son las piezas fundacionales de la gestión a llevar adelante. Apenas pasaron 80 días, pero quedó claro en ambos mensajes cuáles son los aspectos criticados por la herencia recibida, cuáles los sectores convocados, los destinatarios de las primeras acciones, quiénes deben “ser solidarios” y a quiénes se cuidarán. Pero también se vislumbra la lista de aliados y la de actores no afectados por las primeras medidas.

La comunicación no es prioridad de la gestión en general. Las designaciones de sus responsables exponen más acuerdos de cúpula política (de “rosca”) que objetivos trazados con claridad. Se puede pensar que la “conectividad” y la administración ordenada de la publicidad oficial configuren líneas tensoras sobre las que operar en la materia. Pero sin que esto haga enojar a nadie.

 

 

El discurso presidencial muestra que no todos los ganadores del macrismo molestan ni serán incluidos en el revisionismo. Mientras los más beneficiados del agro, el mercado financiero o los supermercados fueron tratados “de tú a tú” por el Presidente, las grandes telcos y empresas de medios pasaron con la barrera alta. Como la farolera. Héctor no nos deja mentir.

“Comunicación” en general e incluso “telecomunicaciones” integran la lista de temas pendientes tanto en el discurso de apertura como en la gestión que apenas comienza. Esto se profundiza con la falta de definiciones de cargos importantes en el área, como la cuarta silla del Ejecutivo en el Directorio de Enacom.

 

 

En concreto, Alberto Fernández se refirió a los medios de comunicación en el marco de sus propuestas educativas. Allí anunció (nuevamente) la reconversión del uso de la publicidad oficial. También, del valor de los medios estatales en esta comunicación oficial educativa. Poco y nada para un discurso de casi 10.000 palabras y 80 minutos de duración.

¿Hay Políticas de Comunicación más allá de la Publicidad Oficial?

 

“Deseo informarles, asimismo, que en breve estaremos poniendo en marcha, tal cual lo anunciamos el 10 de diciembre, un proceso de reconversión de la publicidad oficial, que insumía millonarios recursos públicos. La reorientación de la misma hacia contenidos educativos ha disparado un proceso creativo inédito entre los medios de comunicación privados y el Estado. Agradecemos esa creatividad de las ideas y propuestas recibidas, que resulta potenciada por un trabajo plural en conjunto con la Secretaría de Medios y el Ministerio de Educación.”

 

El primero de los dos temas mencionados por Fernández sobre sus políticas de comunicación fue, como en su discurso de asunción, la publicidad oficial. Entonces había sido más duro con el gasto y sus destinatarios.

Resultan significativas varias cuestiones sobre este breve párrafo: los medios privados participaron de la confección de la política de PO sin una convocatoria abierta (incluso para los sin fines de lucro); Fernández no mencionó, en el marco de la Asamblea Legislativa, una intención de regular mediante ley la PO; el Presidente anunció la creación de una Agencia de Evaluación de Impacto de Políticas Públicas en la que bien debería incorporarse como cuestión la distribución de la PO.

El mercado de las comunicaciones no será una prioridad para el gobierno que inicia Alberto Fernández. La concentración y el poder de unas pocas empresas no ingresarán en la agenda.

Como precisó recientemente Letra P, la pauta publicitaria implica un 20% del mercado publicitario argentino. Si los mensajes distribuidos por el Gobierno nacional serán educativos, los medios tradicionales podrían verse perjudicados por esta política si se aplicase correctamente: son pocos los jóvenes en edad escolar que los miran, escuchan o leen.

El segundo gran tema tratado por el Presidente fue el relanzamiento de los medios estatales. En ese marco, se destaca el perfil productivo de las designaciones en medios estatales y la fuerte apuesta por recuperar canales como Paka-Paka y Encuentro, en línea con la política educativa. Además, las emisoras de Radio Nacional se encuentran en pleno lanzamiento con sus nuevas autoridades mientras la TVP aún no define la nueva grilla.

Como se sostiene al inicio, el mercado de las comunicaciones no será una prioridad para el gobierno que inicia Alberto Fernández. Si bien la conectividad y la pluralidad de voces aparecen en el discurso de las nuevas autoridades del ENACOM, el status quo parece intocable. Convivencia sin conflicto, como marca el presidente oficialista del Enacom, Claudio Ambrosini. O derecho adquirido, como marcara Fernández. La concentración y el poder de unas pocas empresas no ingresarán en la agenda. La guerra terminó. A bajar las banderas. Por ahora.