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Timonel de la secretaría de Salud y defensor acérrimo del sistema municipal, le da confianza al intendente. Socialista sin líder fijo, sonó para intendente. Epidemias y tragedias sobre el lomo.
Por 25/03/2020 10:17

Cuando la situación del coronavirus se puso seria en el país, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, alivió su preocupación al pensar en su secretario de Salud. Respiró hondo y valoró más que nunca la decisión de mantener al experimentado funcionario en su cargo después de dos gestiones con el socialismo, su socio político en el Frente Progresista. Leonardo Caruana ya tiene el cuero duro por pasar epidemias, gripes y tragedias, y ahora se enfrenta a un desconocido y desafiante virus que no se sabe hasta dónde puede ahorcar. Cuenta con el respaldo de un sistema de salud preparado. Beneficios de “políticas sostenidas”, resalta.  

“Sentimos esa tranquilidad que te da un médico cuando estás con miedo por un familiar internado, y viene y te dice las cosas claras y con calma”, sintetizó alguien que está trabajando día a día en la crisis. El tono con que habla y sus movimientos parsimoniosos suman a la descripción.

Desde la intendencia aseguran que Javkin-Caruana es un dúo que funciona bien. El mandatario se ocupa de apalancar las otras secretarías por las contingencias, sabiendo que hay alguien que tiene solidez en Salud. Caruana es el epicentro, Javkin conduce. “Todos los recursos a Salud”, repite el intendente. Juntos realizan las conferencias de prensa, incluso se suma a la vicegobernadora, Alejandra Rodenas, quien es la pata del Ejecutivo provincial en la ciudad.

 

 

 

 

 

En las reuniones de Gabinete, el médico de 52 años especializado en medicina general y familiar escucha en silencio con cara exhausta, tras semanas agitadas y presión constante. Así y todo, se somete y contesta interrogatorios larguísimos, desde preguntas de confección de política públicas en crisis hasta cómo lavarse las manos. Sabe que es un bálsamo para el resto de los funcionarios.

Ya ha librado sus batallas. No suelta la lucha contra el dengue ni siquiera en tiempo de coronavirus. En los noventa, cuando el cólera metía miedo, era delegado de los médicos residentes. En aquella época el antídoto era la lavandina, ahora el alcohol. En 2013, a meses de asumir como secretario de Rosario, ocurrió la tragedia de Salta 2141: un edificio completo voló por el aire tras un escape de gas, dejando 22 víctimas fatales. Escombros, pericia y urgencia. Ahora, limpieza, riesgo y aislamiento.

También vivió desde la función pública la epidemia de la Gripe A la década pasada, cuando el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias Rosario (CEMAR) fue la referencia para toda la región. Él fue director mucho antes de este centro. Ahora se reconforta con la autorización para detectar casos de COVID-19 y de esa forma no tener que esperar tres días al Malbrán.

Su experimentado equipo trabaja en varios escenarios: optimista, mediano y pesimista. Por ahora en Rosario se maneja el primero, con ocho contagiados al cierre de esta nota, pero el descuido y la irresponsabilidad pueden prender el averno. En ese límite está haciendo equilibrio todo el país.   

 

 

 

 

 

 

La pandemia del monstruo chino parece tener todas las cualidades de la narrativa de los dirigentes de la salud pública: responsabilidad y prevención. Como para los filósofos, este es un contexto terrible que resulta fascinante intelectualmente hablando, para la salud pública la crisis sanitaria resulta ser un desafío. Según el secretario, no se puede abordar una crisis si no se tiene ejercicios previos de trabajo. Y Rosario en eso es pionera.

“Tenemos infraestructura pública, y eso demanda tiempo y políticas sostenidas. Lo que no tenés cuando se presenta la crisis, no lo vas a tener más adelante. Nosotros tenemos un desarrollo de un sistema de salud con una lógica de sensibilización, capacitación, compromiso con el trabajo, y eso hace que desde que aparecieron los primeros casos en China nos metimos a trabajar”, dijo a Rosario12.

Fue crítico de las políticas del macrismo en Salud que afectaron a la ciudad. “La pregunta es con qué definición queremos trabajar: ¿La salud es un derecho o una mercancía? Si es una mercancía, depende de la capacidad de pago de las personas y es individual. Y esta es la matriz ideológica de Cambiemos que toma a la salud, al trabajo y a la educación como variable de ajuste y que éstas se deban reacomodar en función de una normalización financiera”.

 

 

 

 

SOCIALISMO. Caruana se define progresista y hasta se animó en Twitter a un “Lula libre”. Empuña el manual de Hermes Binner y su transformación del sistema público desde cuando era secretario de Salud de Héctor “Tigre” Cavallero, y, sobre todo, en su intendencia.

“Para nosotros, la salud es un hecho social, colectivo e histórico; nadie está bien si el resto está mal. Es una construcción social, por eso en los países de mejor salud, el sistema es solidario”, definió al bastión del socialismo.

Da como ejemplo el parto respetado de las maternidades rosarinas. Defensor de la despenalización del aborto, algo que puede fundamentar con hechos: desde la implementación no punible en Rosario, bajó drásticamente la cantidad de prácticas y complicaciones. Lo expuso en la Cámara de Senadores en el debate del 2018.

Caruana es secretario de Salud municipal desde mediados de la gestión de Mónica Fein, en 2013, cuando se desempeñaba como subsecretario y tuvo que reemplazar al histórico Miguel Capiello, que desembarcó en el Senado. Ganó peso dentro del gabinete y hasta se rumoreó como candidato del socialismo para la intendencia en 2019 por ser la cara visible y actual de la salud pública.

 

 

 

 

En 2015 fue evaluado para ser el ministro de Salud provincial de Miguel Lifschitz. Diferencias en la conformación del equipo no condujo al cargo en aquel momento y continuó en Rosario. Este año sonó como uno de los posibles candidatos del socialismo para la intendencia aunque el gobernador fue quien optó por la concejala Verónica Irizar.

Por todo esto la consideración de Javkin para mantenerlo en el Gabinete fue total. No sólo una negociación de equilibrio de poder con el socialismo. Javkin se ahorró arrancar de cero en un área que demostró complejidad de arranque con una pandemia.