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Mario Riorda, especialista en comunicación,considera un error de Fernández adelantar anuncios por los medios y forzar el enfoque positivista: "Si alguien no tiene miedo, no modifica un hábito".
Por 20/03/2020 14:47

El coronavirus llegó a la Argentina y, de inmediato, se transformó en el tema central de la sociedad, los medios de comunicación y de la política. El presidente Alberto Fernández se puso al frente de la lucha contra la pandemia y también se encargó de comunicar las medidas más contundentes que adoptó el Gobierno, como el aislamiento obligatorio hasta el 31 de marzo. 

En cada una de sus apariciones públicas, el Presidente intenta llevar tranquilidad y apela a la responsabilidad de los ciudadanos para evitar la temida curva de la pandemia. "Nada tiene sentido si los argentinos y las argentinas no hacen su parte", señaló el jefe de Estado durante la conferencia de prensa que brindó tras la reunión con los gobernadores. 

Sin embargo, el politólogo y presidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (ALICE), Mario Riorda, considera que no es suficiente acudir a la buena voluntad de la ciudadanía para cambiar conducta y reconoce que el Gobierno "le tiene miedo al miedo", herramienta fundamental en una comunicación de riesgo

"A los gobiernos no les gusta dar malas noticias, prefieren trabajar bajo un esquema de noticias positivas", reconoce el experto en comunicación política en diálogo con Letra P y advierte que "si el Gobierno no aplica el miedo, caerá en un voluntarismo peligroso". 

 

 

-¿Cuál es la diferencia entre comunicación de crisis y de riesgo?

-La comunicación de crisis requiere de certezas ante una situación de incertidumbre, para que los ciudadanos tengan un pronóstico sobre lo que está sucediendo y lo que está por venir. En cambio, la comunicación de riesgo no tiene la obligación de ver un futuro porque no lo conoce, sino que trabaja básicamente desde el motor persuasivo del miedo para modificar el nivel de alerta ciudadana ante un riesgo potencial o real. El objetivo de la comunicación de riesgo es modificar un hábito o conducta.

-¿Cómo hay que comunicar en un contexto de pandemia? 

-América Latina todavía está en la etapa de la comunicación del riesgo y los gobiernos deben utilizar todas sus herramientas para intentar que la gente modifique sus conductas para evitar la propagación del virus. El riesgo trabaja básicamente sobre la alerta pública y, para activarla, es necesario introducir el miedo en la sociedad. Si alguien no tiene miedo, no modifica un hábito. 

"Hay un nivel de desorganización comunicacional que responde al exceso de voluntarismo presidencial."

-¿Cómo está manejando la comunicación de riesgo el Gobierno?

-Está en un proceso complejo, porque está frente a un riesgo potencial elevado. Argentina, además de sufrir esta pandemia, convive con una crisis económica y sus consecuencias sociales. En este contexto, la comunicación del Gobierno no es del todo mala ni del todo buena, se encuentra en un punto medio. Si bien Alberto Fernández se muestra muy activo y el Gobierno está dispuesto a generar políticas públicas, hay un nivel de desorganización comunicacional que responde al exceso de voluntarismo presidencial. También hay una ausencia de comunicación vía contrato del habla. El Gobierno debería dar una conferencia por día para que la información llegue a toda la sociedad y dejar de dar charlas exclusivas a los medios de comunicación.

-¿El Gobierno tiene miedo de aplicar la estrategia del miedo?

-Sí, por supuesto. La comunicación de riesgo debe aplicar miedo y a los gobiernos no les gusta dar malas noticias, prefieren trabajar bajo un esquema de noticias positivas. Los gobiernos le tienen miedo al miedo y tratan de montar una situación de control. Si el Gobierno no aplica el miedo, caerá en un voluntarismo peligroso e insignificante. 

 

 

-¿El Presidente debería ser el único vocero o es mejor varios interlocutores?

-Se necesita una vocería oficial orquestada, donde cada actor oficial que hable tenga bien estudiada la partitura para no desencajar con el resto de la orquesta. Por ende, pueden ser muchas voces las que hablen y no necesariamente la máxima autoridad presidencial. Hay muchos riesgos sectoriales y el Presidente no es especialista en todos los temas. Lo mejor es que hablen las voces más autorizadas y legitimadas de cada sector. 

-¿Cómo evalúa las apariciones públicas del Presidente en los medios?

-Debería dejar de dar entrevistas para preanunciar las medidas, porque genera una expectativa peligrosa en la población. Anunciar lo que se va anunciar produce instancias especulativas, como el amontomaniento de la gente en los supermercados.

-¿Cómo ve la comunicación de Rodríguez Larreta y Kicillof?

-La picardía de Larreta de haber tosido durante una conferencia y después haber hecho un video para decir que estuvo mal taparse la boca con la mano puede parecer muy simpático. Sin embargo, el verdadero error fue haber dado una conferencia de prensa con poca información y haberse metido en una carrera para ver quién dice más y quién toma medidas más rápido. Eso también forma parte del voluntarismo peligroso. En estos casos, la prudencia es mucho mejor que el ego del narcisismo de salir a dar la cara por el 'qué dirán'. 

 

 

-¿Qué rol juegan las fake news y cómo se pueden evitar?

-Hay un informe de una consultora norteamericana que indica que, entre enero y febrero, se crearon cuatro mil nuevos sitios dedicados al coronavirus y solamente el 3% era malicioso. No es mucho. En este momento, hay más actos involuntarios que fake news dando vueltas en las redes sociales. 

-¿Qué papel juega la oposición en la crisis?

-La oposición venía muy desdibujada y ahora tomó una actitud absolutamente prudente y condescendiente con las medidas que adoptó el Gobierno.