El conflicto llegó después. Dispuesta a no verle la cara, la senadora también consensuó con sus socios legislativos que el jefe de Gabinete no diera su informe de gestión el 2 de julio, pero el funcionario anunció que quiere estar igual. "Estoy dispuesto a ir", dijo en un tuit, cuando supo de la decisión que se había tomado en la cámara alta sin su consentimiento.
Estoy a disposición para presentarme el día 2 de Julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional.
La jefa del bloque La Libertad Avanza (LLA) reunió a los jefes de bloque de partidos aliados para trazar una hoja de ruta. No fueron todos. Estuvieron la UCR y los partidos provinciales, a excepción de Santa Cruz, cuya dupla se mantiene en la oposición dura. Tampoco fueron representantes del PRO, con tres bancas.
Además, no asistieron los miembros de Convicción Federal, que responden a los gobernadores aliados de Salta, Tucumán y Catamarca. En el oficialismo aseguran que se comunicaron y están a favor de estirar los tiempos.
Con este cuadro de aliados, Bullrich se aseguró los 37 votos que necesita para abrir el recinto en la sesión del jueves y votar que los proyectos de interpelación a Adorni sean girados a comisión. De lo contrario, se requerirían dos tercios, 48 votos.
No es lo que se había acordado entre los jefes de bloque la semana pasada, cuando se interpretó que en la sesión las interpelaciones podían votarse sin haber tenido dictámenes. Incluso, los aliados habían puesto el 2 de julio como fecha para interrogar al funcionario, el mismo día en que estaba previsto el informe de gestión.
Las jugadas de Patricia Bullrich
Como explicó Letra P, los gobernadores aliados retrocedieron cuando supieron que Javier Milei no estaba dispuesto a cambiar al jefe de Gabinete. Sus senadores aceptaron que el jueves los proyectos de interpelación no se debatan y, a diferencia de lo ocurrido en Diputados, tampoco se puso una fecha de tratamiento en comisiones.
EXVOCERO AL BANQUILLO El PRO, la UCR y partidos provinciales voltearon la sesión y retrasan la interpelación a Adorni
En el Senado, los partidos provinciales pesan más en las decisiones y claramente no están interesados en ser los que interroguen a Adorni, aunque tampoco quieren defenderlo. "El tema de fondo es que ellos insisten en que Milei tiene que tomar la decisión", explican desde el oficialismo del Senado.
Para justificar el cambio de postura, Bullrich, que prefirió no asistir a la reunión que Adorni tuvo con los senadores libertarios, llevó al a la reunión de labor 12 antecedentes de proyectos de moción de censura presentados en el Senado, desde 1997.
En todos los casos, se enviaron a la Comisión de Asuntos Constitucionales, que desde diciembre preside el libertario Agustín Coto. Es lo que propondrán en la sesión. Después de esa discusión, se aprobará el proyecto para garantizar la inviolabilidad de la propiedad privada, acuerdos internacionales y pliegos judiciales.
El contraataque del jefe de Gabinete
Cuando el tema Adorni parecía archivado en el Senado, el propio jefe de Gabinete reabrió la polémica. "Estoy a disposición para presentarme el día 2 de julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional", escribió en su cuenta de Twitter.
El ministro coordinador blanqueó otro capítulo de la interna oficialista, que en muchos casos no es más que una serie de desencuentros que el Presidente no logra corregir. Según confirmaron fuentes del bloque libertario, los aliados no quieren colaborar con la continuidad de Adorni, pero tampoco legitimarlo. De hecho, el plazo para hacer preguntas vence este miércoles y casi ningún bloque las envió.
Un informe de gestión dejaría expuestos a los aliados, porque el peronismo convertirá la escena en una interpelación y, quien se quede callado, podría ser acusado de cómplice. El problema es que sin asistir al Congreso una vez al mes, Adorni puede ser acusado de incumplir la Constitución y tampoco quiere quedar en ese lugar. Por eso está dispuesto a ir al Senado. Aunque Bullrich no lo quiera recibir.