14|6|2021

¿Era necesario?

11 de marzo de 2020

11 de marzo de 2020

Axel Kicillof se subió al escenario del 8M, en La Plata, y se convirtió en el protagonista de un acto pensado por y para las mujeres y las disidencias. Se trata del paro internacional de mujeres que promueve, por un lado, el cese de tareas para visibilizar la desigualdad de condiciones y, por el otro, marchar para exponer también los correlatos del sistema patriarcal, como la violencia convertida ya en femicidio.

 

La decisión de Kicillof disparó de forma inmediata, o no tanto, la primera pregunta que se hace el feminismo en esta nueva etapa, donde por primera vez la temática se inserta de manera explícita en un gobierno.

 

¿Se puede aceptar que un varón cis género, beneficiado claramente por el sistema patriarcal, sea el protagonista de una jornada pensada por las damnificadas para visibilizar su situación?

 

La actividad también sumó los condimentos de un gobernador convertido en rockstar por las propias feministas, que lo ovacionaron de manera más sexual que política, y por algunos fallidos o desinteligencias observados en su discurso, como el inicial “compañeros” que expresó el gobernador cuanto tomó la palabra en el cierre del acto: “En el feminismo queremos lugar también para los varones”, reclamó. A eso sumó el dato, presentado de forma llamativa como un logro, de que en su gabinete hay “casi igualdad” de género.

 

 

 

Es claro que el 8M siempre constituyó una jornada de mujeres en paro y marchas sin presencia de hombres porque justamente ellos debían, al menos por un día, postergar sus beneficios y quedarse haciendo las tareas que realizan las mujeres, por las cuales no son remuneradas en la mayoría de los casos.

 

“Una foto de Kicillof en la residencia cuidando a sus hijos hubiera sido la línea del paro de mujeres”, reflexiona una funcionaria feminista que prefiere mantener su nombre en reserva, aunque acepta dialogar en extenso sobre el tema. “Pero el gobernador es la figura bonaerense de mayor rango, quien tiene el poder de decisión y quien definió la inclusión no solo del feminismo en el gobierno sino la inserción de sus reclamos como políticas de Estado”. remarcó.

 

Fuentes del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, a cargo de Estela Díaz, remarcan que la decisión de incluir y dar protagonismo a Kicillof fue acertada porque refiere a una jornada, la que se desarrolló en la plaza San Martín de La Plata, organizada por el Ejecutivo, donde la presencia del mandatario otorga mayor visibilidad y pantalla mediática al evento.

 

La actividad también sumó los condimentos de un gobernador convertido en rockstar por las propias feministas, que lo ovacionaron de manera más sexual que política.

"No se trata de que sea varón, sino de que es el gobernador. Si no hubiese estado, el acto no habría tenido la misma pantalla. Y la idea era que el reclamo tuviera repercusión”, rescata una dirigente feminista del Frente de Todos que participó del acto del domingo.

 

Este argumento se nutre también de un segundo relato, más subterráneo, que habla de la necesidad de Díaz y todas las mujeres feministas que ocupan cargos en el gobierno provincial -también en la administración nacional y en diferentes dependencias descentralizadas- de mostrar impacto y eficiencia en la gestión.

 

Es la primera vez que el feminismo ocupa roles en un gobierno y, según confiesa una funcionaria, “no hay chances de fallar”. Según esta teoría, que contradice un poco la excesiva exigencia que se pretende de las mujeres en el sistema capitalista, donde deben cumplir una cantidad de roles y de manera perfecta, si las cosas salen mal, quedan expuestas en ese proceso todas las mujeres que participan del gobierno. Son mujeres que observan una extensa y probada trayectoria en el campo feminista y en diversas vertientes.

 

Esta aceptación de que un varón sea el protagonista y jefe de un acto por el 8M, observada por las mujeres y disidencias del gobierno, y con el objetivo de lograr que los reclamos feministas se conviertan en políticas de Estado, abona, además, la idea y aceptación de un nuevo feminismo, más adaptado y quizás reconvertido, con el correr de la gestión del gobierno, en un feminismo kirchnerista.

 

 

 

Es un feminismo que antepone el objetivo a las formas, pero que no se alerta sobre la posibilidad de que esas formas, que no son inocentes, terminen monitoreando el objetivo.

 

“Muchos intendentes repiten en estos días el discurso que Kicillof dijo en la plaza San Martín”, destaca una funcionaria a Letra P, como una manera indirecta de insertar el discurso feminista en varones que nunca mostraron mayor interés por el tema.

 

Se puede ver como un logro, un avance, aunque sin olvidar que en el sistema político bonaerense la mayoría de los jefes y las jefas comunales oficialistas sigue en público la letra que dictan sus gobernantes, más allá de sus propias reflexiones.

 

Kicillof demostró un interés nuevo, no visto hasta la fecha en ningún otro gobernante bonaerense, de incluir y trabajar sobre los reclamos de las mujeres y las disidencias, un interés que no lo obliga a sostener en todo momento el protagonismo.

 

 

 

Un sector del oficialismo reconoce que un anuncio del gobernador vinculado a la violencia de género hubiera vestido de sentido su presencia en el acto.

 

Hay quienes, incluso, hubieran preferido ver al mandatario saludar desde el escenario, pronunciando algunas palabras, pero nunca el cierre. La palabra final correspondía a Díaz o a la vicegobernadora, Verónica Magario, quien también forma parte del Poder Ejecutivo.

 

“Tanto lío porque cerró el acto; es el gobernador y era un acto de gobierno”, indicó a esta periodista una mujer cercana al gobierno. Efectivamente, hubo una convocatoria del Ejecutivo a comenzar los festejos del bicentenario bonaerense con una jornada de reivindicación de mujeres ilustres y aprovechando la fecha del 8M.

 

Un sector del oficialismo reconoce que un anuncio del gobernador vinculado a la violencia de género hubiera vestido de sentido su presencia en el acto.

Aunque, en ese aprovechamiento de la fecha, no se podían desconocer las consignas y el sentido de esta jornada internacional. El paro, que este año asumió el carácter plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Bisexuales, Travestis, Trans, No Binaries, Afro y Originarias, planteó la lucha y la asunción del poder de aquellas excluidas o invisibilizadas por el sistema patriarcal. A la vez y quizá en equilibrio, la necesidad del corrimiento de los varones que deberán asumir un rol secundario y dejar de lado sus privilegios,

 

No es la exclusión del varón por odio ni por capricho, sino la decisión de visibilizar, aunque de manera inversa, un sistema existente y naturalizado.

 

Por eso, la pregunta: ¿Era necesario que un varón cis género, favorecido por el patriarcado, fuera el protagonista y el encargado de cerrar el acto del 8M? Quizá el gobernador no se autopercibe, no se reconoce en su condición, aun cuando tenga las mejores intenciones con el feminismo.