18|4|2021

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"No conviene discutir el sistema electoral entre gallos y medianoche"

13 de diciembre de 2020

13 de diciembre de 2020

En diálogo con Letra P, admite que no fue un buen año, pero dice estar "muy satisfecho" con su gobierno. Mejor no hablar de candidaturas. La vacuna no es magia.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, transita los últimos días de su aislamiento –el tercero desde que se desató la pandemia- en la residencia oficial de La Plata. Del otro lado del teléfono, dice estar aliviado por no haber contraído coronavirus ni contagiado a su familia, ya que el contacto fue muy estrecho. “Debería haberme contagiado”, supone y bromea: “Soy una prueba de que la prevención funciona; soy un experimento”.  Cuenta que sigue con los cuidados del barbijo, ventanas abiertas y alcohol en gel como desde el día uno. 

Acaba de cumplir un año de gestión como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Lo considera un aprendizaje, remarca que la pandemia llegó sobre una emergencia en la que ya se encontraba la provincia y que el año que viene será el de la transición a la pospandemia. Augura “reconstrucción y reactivación económica” para 2021 al pulso del plan de vacunación, que, estima, llevará varios meses para llegar a toda la población bonaerense.

 

Cuando habla de la posibilidad de eliminar las elecciones primarias, como ya pidieron otros gobernadores peronistas, hace una pausa. Pide un debate de cara a la sociedad y asegura que hoy no tiene una posición tomada sobre qué hacer con las PASO, aunque advierte: “Entre junio y julio todavía vamos a estar vacunando”. 

 

Candidato. Kicillof, en Letra P, en la prehistoria de todo.

-En este año de gestión, ¿con qué tres acciones de gobierno se queda?

 

-El manejo de la pandemia, vinculado a las millones de decisiones que hubo que tomar, totalmente inesperadas, vinculadas a la salud. El trabajo que hicimos en la reparación y el mantenimiento de escuelas que estaban abandonadas, incluso con la pandemia encima, y el vínculo que tuvo el gabinete entero y yo mismo con la complejidad de 135 intendentes. Un presidente tiene 24 gobernadores; nosotros, 17 millones de habitantes. Hubo que acelerar, calibrar y articular para tomar decisiones de a montones. El aprendizaje fue muchísimo.

 

- ¿La vacuna contra el covid-19 es la esperanza para 2021?

 

-La vacuna no es una foto, sino una película. Si vamos al ritmo más rápido, va a llevar seis meses, sabiendo que quien reciba la vacuna tiene que esperar 40 días desde la primera dosis para sentir que su aparato inmunológico responde. La vacuna no es el genio de la lámpara, pero abre una etapa distinta. Es el comienzo de la salida. Cambia las expectativas en lo emocional y lo real, porque, a medida que vayamos vacunado personal esencial y personas de riesgos, vamos a ir disipando las principales dificultades que genera la pandemia. Ahí sí vamos a poder decir que cada día estamos mejor.

 

Triple Alianza. De la pandemia a la puja por los recursos.

-¿Sigue aceitada la triple alianza de Nación, Provincia y Ciudad o la pelea por los recursos coparticipables dejó de lado todo eso?

 

-La coordinación tiene que ser permanente. Lo dije todo el tiempo: es muy difícil que el virus no cruce la General Paz y eso pasa con muchísimas políticas de Estado. Con respecto al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, me deja su contacto de WhatsApp y hablamos.

 

-¿Y cómo tomó que los senadores de Juntos por el Cambios acompañaran el reclamo por fondos que hizo la Ciudad? 

-Perturbador. Cuando ganó Macri, que es un dirigente político de la ciudad de Buenos Aires, le dio todo a la Ciudad de manera desproporcionada y por decreto. Desde tenencias de terreno, pasando por recursos financieros y la policía. Trabajó para la Ciudad y, cuando terminó el gobierno de Macri, aquellos puntos en los que se había excedido, con los que no había respetado los procedimientos, evidentemente iban a tener que revisarse.

-Hay una puja entonces.

-No veo una puja de recursos con la Ciudad. A la Ciudad le habían dado claramente de más y de manera indebida y al mismo tiempo confluye que la Provincia, hace más de 30 años, perdió puntos de coparticipación a través de una decisión equivocada e injusta. Se han encontrado las dos situaciones: a uno le sobra y a otro le falta, pero eso no quiere decir que esté en conflicto con Larreta por la coparticipación. A la Provincia hay que darle más recursos, porque no puede ser que aportemos el 40% de los recursos tributarios y recibamos 20. Es injusto e indefinible. 

-¿Cuánto colaboró la Nación?

-Entre Provincia y Nación hay una afinidad muy particular. Eso contribuye a que la provincia de Buenos Aires esté en condiciones de reclamar lo que es justo y necesario: más recursos. Los problemas no se solucionan solo con recursos, pero, sin eso, es imposible. Hay que poner el tema en discusión.  

 

Alumno Kicillof. El gobernador pondera a su gabinete y admite: "Estoy en proceso de aprendizaje".

-Hay gobernadores que pidieron suspender las PASO. ¿Cuál es su posición?

 

-Es evidente que se está discutiendo y estudiando y es una situación compleja, porque requiere formar consensos y una discusión frontal, de cara a la sociedad. No hay lugar para oportunismos políticos. En 2017, el macrismo intentó, como en 2019, dar la discusión sobre el sistema electoral. No es conveniente hacerlo entre gallos y medianoche. Lo que sí puedo decir, sin tomar una posición, es que probablemente en junio y julio del año que viene todavía estemos vacunando. La pandemia no terminó ni mucho menos. Vamos a tener un año con pandemia. Es una discusión que hay que dar… qué es lo conveniente, lo razonable, pero hay que lograr consensos. Estoy convencido de eso.

 

¿Piensa hacer cambios en su gabinete?

 

-Estoy muy satisfecho en cómo está funcionando el gobierno provincial y a los ministros les tocó trabajar en las peores condiciones. Mostraron una capacidad de trabajo incansable.

 

-La respuesta sería no, entonces. 

 

-Vamos a entrar en un año de transición a la pospandemia, de reactivación y recuperación económica, de recuperar lo perdido y ponernos en la vía de reconstrucción. Uno todo el tiempo está pensando cómo fortalecer la capacidad de respuesta, pero estoy conforme y agradecido con todo el equipo. Mostró una entrega absoluta por la provincia. 

 

-¿Algún ministro o alguna ministra puede estar dentro de las listas del año que viene?

 

-Con respecto al calendario de discusión política, ha habido cambios. Nadie tuvo mucho tiempo de ponerse a pensar. Eso tiene que ver con la pandemia, este fue un año de pandemia. Estamos todos en política, participamos en política, pero fue un año muy complicado para ponerse a ver candidaturas. 

 

-¿Una autocrítica?

 

-Estamos en un frente que, si bien es bastante uniforme con respecto a la orientación, a las prioridades, es bastante diverso también y eso implicó hasta reconciliaciones personales. Aprendí mucho la complejidad que tiene el sistema político de la provincia de Buenos Aires. Aprender la tarea de ser gobernador, conducirse con la política de la provincia, con los 135 intendentes, con la oposición y el oficialismo es algo en lo que vengo avanzando y aprendiendo. Siento que, para eso, tuve que estar muy dispuesto y recibir críticas y elogios, pero estoy en proceso de aprendizaje. 

 

-No suena a autocrítica eso.

 

-Sí, lo es, porque me hubiera gustado hacerlo de manera más efectiva y más rápida, pero creo que todos los que formaron parte pusieron mucha capacidad para hacerlo y apertura. A nadie le sirve el egoísmo y la autosuficiencia. Todo el sistema político de la provincia me ayudó, tengo que agradecerle.

 

-Si tuviera que ponerse un puntaje…

 

-Nunca me evalúo a mí mismo con un puntaje; dejemos que evalúen los otros. Ha sido un año difícil, hay que analizarlo en contexto desde el punto de vista de lo que representó la pandemia. Nadie con responsabilidad de gobierno puede decir que tuvo un buen año, no es fácil. Dimos una respuesta muy buena. Si hay que medirla por la preocupación que pusimos y el sacrificio, si evaluamos por ahí, más no se podía.