Entrevista | Fernando Avellaneda

“Trabajamos en políticas que acompañen las estrategias sanitarias nacionales”

El interventor del IPSS Tucumán y presidente del COSSPRA cuenta los objetivos de la organización que lidera desde el 11 de septiembre.

Trabajar hacia adentro de las Obras Sociales Provinciales en políticas unificadas, que sumen a las políticas sanitarias nacionales, la reciprocidad afiliatoria y el impacto de la inversión en medicamentos son algunos de los aspectos en los que Fernando Avellaneda, interventor del IPSS Tucumán y presidente del Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA), puso énfasis a lo largo de esta entrevista con Letra P. También habló del cimbronazo que generó la pandemia por COVID-19 en los presupuestos de las obras sociales provinciales y sobre cómo debería restructurarse el sistema de salud en su conjunto.

 

Al ser consultado sobre el accionar de la cartera sanitaria nacional, fue contundente al destacar lo que considera como un hecho inédito en el país: la toma de decisiones basadas en la evidencia científica y la salud pública, en un escenario con cambios continuos.

 

-¿Cuáles son los principales ejes de trabajo sobre los que avanzará COSSPRA en su gestión?

 

-El desafío mayor del Consejo es ir integrándose a las propuestas de políticas sanitarias que hoy tiene el Ministerio de Salud de Nación. Porque las obras sociales provinciales somos responsables de brindar cobertura a un porcentaje muy significativo de la población local, recordemos que el 16% de los habitantes del país están cubiertos por la seguridad social provincial y uno de cada cuatro con seguridad social, tiene como seguro de salud una obra social provincial. A pesar de todo esto no se ha logrado la visibilidad deseada por el lado de COSSPRA y la necesidad, por parte de quienes diseñan las políticas sanitarias, de incorporarnos como actores.

 

Nuestro reto es trabajar hacia adentro en políticas unificadas y así acompañar las estrategias sanitarias nacionales. No solo se trata de sumar a través de, por ejemplo, la Comisión Nacional de Tecnologías de Salud (CONETEC) o de la firma de convenios como los generados por Nación. La mirada nuestra, de cara a los próximo cinco años, debería ser la misma, o muy parecida, a lo que espera el ministerio de nosotros. Claro que implica mucho trabajo técnico y de consenso político sanitario.

 

-¿Cuáles son los temas que deberían abordar hacia adentro del COSSPRA para ser tomados como interlocutores por el Ministerio de Salud Nacional?

 

-En los convenios nacionales con las provincias y las obras sociales provinciales hay muchas líneas: vulnerabilidad, maternidad e infancia, discapacidad, enfermedades crónicas no transmisibles. Nuestras políticas de cobertura deberían ser muy similares a la de cada Ministerio provincial o a las que poya la cartera nacional, a través de medicamentos o pago de prestaciones.

 

Una de las cosas más importantes sería poder compartir información. Nosotros, de la mano de la informatización, tenemos hoy disponible información fidedigna y dura para la toma de decisiones propias; pero también poder compartir esa información con el ministerio de salud provincial y nacional. Será una fortaleza para el sistema sanitario.

 

 

 

-Estos desafíos, en parte, ¿se proponen alcanzarlos profundizando la labor del Observatorio de la Seguridad Social Provincial?

 

-Sí, la idea es que el observatorio sume, a los datos duros que manejamos hoy, otros dinámicos que nos ayuden en la toma de decisiones. Es muy importante que contemos con la foto del 2019; pero es mucho mejor si, además, tengo hoy la filmación de 2020. Es sobre este último aspecto en el que profundizaremos.

 

-¿Qué lugar tendrá el capítulo medicamentos?

 

-Cuando uno mira el impacto global que los medicamentos tienen en los presupuestos de las obras sociales provinciales, en todas supera el 20%, alcanzando casi el 30% en algunos casos. En Tucumán, escala al 24%. Puede verse como gasto o inversión, pero de cualquier modo es lo que destinamos en la materia.

 

El tema medicamentos es un desafío importante, en el que necesitamos trabajar acompañando las políticas nacionales. Algunas líneas se están abordando desde Nación, vinculadas, por un lado, con lo que es la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología Sanitaria. Como COSSPRA tenemos allí un espacio y lo cierto es que la Comisión fue realizando dictámenes en materia de medicamentos de alto precio.

 

Además, hay una política que inauguró el Gobierno nacional de generar, a través de la Secretaria de Comercio, un precio anclado en relación a los regionales, aún en medio de la pandemia.

 

Otro punto es el de los medicamentos ambulatorios y, dentro de este, la problemática de los más usados, los prescriptos por sobre uso, los que no deberían prescribirse más, entre otros aspectos.

 

Como COSSPRA apoyamos la ley de prescripción electrónica y digital porque entendemos que va a ser una herramienta de control para protección del paciente y su bolsillo.

 

 

 

-Yendo al contexto actual de pandemia por COVID-19, ¿se puede establecer el impacto en los presupuestos de las obras sociales provinciales?

 

-Con respecto a la pandemia, en algunas provincias el ministerio local tomó la batuta, y es la cartera local quien dictamina qué hacer y está bien, porque es quien tiene la gobernanza.

 

Desde el punto de vista financiero, sostener el aumento del costo de la atención de estos pacientes es muy difícil, porque nuestros aportes y contribuciones no tienen previsto situaciones extraordinarias, están ligados a los incrementos en el salario de los trabajadores.

 

-¿Cuál considera que será el impacto para el sistema de salud en general?

 

-En lo que va de la pandemia y hacia adelante, el sector de la salud está teniendo una visibilidad nunca antes obtenida. Ahora se puso sobre el tapete la necesidad de contar con políticas estatales, que incluyan tanto a los prestadores públicos como a los privados, y una primera consideración es que, hacia el futuro, el sector tendrá que trabajar sobre normas de calidad y de acreditación.

 

Por otro lado, en las seguridades sociales provinciales y nacionales venimos enunciando que no alcanza con un modelo como el actual, tan fraccionado. Debemos, en base a este, generar uno superador para alcanzar un modelo de financiamiento distinto, con posibilidades de compra conjunta para prácticas de alto precio, sin pensar en un seguro de catastróficas. Un paquete que incluya diálisis, cardiovasculares o medicamentos específicos para el cáncer, VIH o la hepatitis C. Donde todos participen, las Obras Sociales Provinciales, los Ministerios.

 

En este esquema, las prestaciones y la compra de insumos deben recaer sobre aquellos centros que hayan acreditado calidad.

 

 

 

-¿Cómo evalúa el accionar del Ministerio de Salud nacional y de sus funcionarios en lo que va de pandemia?

 

-Tenemos que felicitarlos, sacarnos el sombrero. Si hubiera sido una pandemia de gripe, habiendo tenido la experiencia de H1N1, uno piensa que podríamos haber actuado sobre lo construido. Pero no fue así y con este virus todavía estamos buscando medicaciones o tratamientos que alivianen al paciente para que, al menos, no lo pongan en cuidado crítico.

 

Hemos tenido un acompañamiento muy importante de toda la sociedad, a nivel país, durante los primeros 40 días y ahora se está tornando más difícil. Debemos apelar a la responsabilidad de los ciudadanos.

 

Con respecto al Ministro Ginés González García y al resto de los funcionarios que lo acompañan, hay un concepto de gestión sanitaria que los describe. Como docente de salud pública lo enseñábamos, pero no lo habíamos aplicado, que es tomar decisiones de salud pública basadas en evidencia científica. Que en este caso ha ido mutando a medida que avanzó la pandemia, pero la toma de decisiones se hizo en función de esto. La propia Sociedad Argentina de Infectología sacó un comunicado sobre la toma de decisiones en contexto de incertidumbre, hablando de las dificultades que conlleva.

 

Y esto ha hecho el Gobierno nacional con Ginés, ir tomando decisiones basadas en la evidencia científica y la salud pública. No hay registro en nuestro país de que se haya hecho antes. Implica una lectura técnica diaria de mucho volumen de información, manejarla, procesarla. Ese ha sido el desafío del equipo técnico y, además, el plus de comunicarlo.

 

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