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Una discípula de Cristina para la primera batalla grande de La Cámpora

Anabel Fernández Sagasti tiene 35 años y es la primera referente de la organización K que peleará por una provincia. De la mano de CFK, se impuso al PJ tradicional en las PASO y va por el batacazo.
Anabel Fernández Sagasti tiene 35 años y es la primera referente de la organización K que peleará por una provincia. De la mano de CFK, se impuso al PJ tradicional en las PASO y va por el batacazo.
Por 29/09/2019 9:21

MENDOZA (Enviada Especial) “El domingo nos estamos jugando muchas cosas. Espero que los mendocinos lo primero distinto que hagan el domingo sea votar a Anabel”. Alberto Fernández dio el aliento final. Anabel Fernández Sagasti, con la Cordillera de los Andes como telón de fondo, sonrió. A su izquierda y a su derecha, cinco días antes de las elecciones a gobernador de Mendoza aplaudieron todos los mandatarios peronistas del país. Entre los invitados, también lo hicieron Sergio Massa y referentes del amplio espectro del PJ local, todos empujando el triunfo de la primera candidata a gobernadora de La Cámpora que, con 35 años, busca arrebatarle el triunfo al radicalismo este domingo y asestarle un golpe más al gobierno de Mauricio Macri.

 

 

Casi cuatro meses antes de esa foto de unidad peronista en Luján de Cuyo, Fernández Sagasti había dado el batacazo. Contra todos los pronósticos, el 9 de junio había vencido en las primarias del peronismo a Alejandro Bermejo, intendente de Maipú y representante del tradicional sector Azul. Fue un ajustado 18,33% a 17,31%, que dio vuelta las ecuaciones del PJ local, obligado a encolumnarse detrás de la dirigente mendocina más identificada con Cristina Fernández de Kirchner, cuando el holgado triunfo del Frente de Todos en las primarias de agosto todavía no estaba en el horizonte.

 

 

“Siento que ella y su candidatura simboliza uno de mis sueños: ser el puente entre las nuevas generaciones y las anteriores”, dijo Cristina en la carta que envió al pueblo de Mendoza antes de las primarias para pedir el voto por su elegida. El aliento se profundizó a fines de julio, cuando la ex presidenta eligió Mendoza como uno de los escenarios en los que presentó su libro, Sinceramente. Esa tarde, en el departamento de San Martín, Cristina volvió a darle su bendición. La llamó “nuestra Anabel”.

 

 

Dos semanas después, el triunfo contundente del Frente de Todos en las primarias nacionales cambió el tablero nacional y también local. En las PASO mendocinas, el 9 de junio, el Frente Cambia Mendoza, que encabeza el radicalismo, había obtenido el 42,89% de los votos y había consagrado como candidato a Rodolfo Suárez, el delfín del gobernador Alfredo Cornejo. Suárez ganó la interna con el 29,46% de los sufragios. El peronismo, unido en el Frente Político y Social Elegí, había llegado al 35,64%. En agosto, con la economía en caída libre, los resultados de la fórmula Fernández-Fernández en Mendoza, subían el número del peronismo al 40,48%, tres puntos por encima de Juntos por el Cambio y le alentaban la esperanza a Fernández Sagasti para la elección a gobernador del 29 de septiembre.

Habilitada por Cristina, la senadora empapeló la provincia de afiches con fotos suyas junto a Alberto Fernández en los que la ex presidenta brilla por su ausencia. “Todo consensuado”, dicen en el peronismo que se mueve lejos del Instituto Patria y se sorprende de la plasticidad con la que la candidata se amoldó a la campaña junto al resto del espacio para ir a la caza de los votos moderados.

 

 

La identificación de Fernández Sagasti con la ex presidenta no es menor. Nacida en Godoy Cruz, la senadora se acercó al kirchnerismo a partir del conflicto por la 125, impulsó el nacimiento en Mendoza de la agrupación que lidera Máximo Kirchner y, en 2011, con apenas 27 años, fue electa diputada nacional. Abogada estudiosa, en el Congreso se convirtió rápidamente en una de las referentes del kirchnerismo en temas jurídicos. Cuando tenía 31 años recién cumplidos, el Frente para la Victoria la puso al frente de la Comisión de Juicio Político, en mayo de 2015, y le encargó que abriera una investigación para evaluar el estado de salud del entonces juez de la Corte Carlos Fayt, una eminencia en Derecho que seguía en el Máximo Tribunal a sus 97 años. La decisión generó polémica y la reacción adversa de todo el mundo judicial. La mendocina logró surfear el proceso, incómodo para la defensa política, y levantó el pie del acelerador cuando le ordenaron congelar la avanzada, un mes antes de que Fayt presentara su renuncia.

 

 

En diciembre de ese mismo año, cuando tenía apenas un año más de la edad mínima que exige la Constitución Nacional para ocupar ese cargo, asumió como senadora nacional y se integró al bloque del Frente para la Victoria-PJ, que conducía Miguel Ángel Pichetto. Rápidamente se consolidó como una de las voces fuertes de la disidencia interna minoritaria, que esperó dos años hasta que Cristina desembarcó en el Senado y el peronismo blanqueó su ruptura. En el Congreso, algunos la bautizaron “Cristinita”.

 

Fernández Sagasti se reunió en 2018 con Cornejo y desató tensiones en la interna del peronismo. 

 

Pragmática, no dudó en reunirse con el gobernador Cornejo para discutir la ampliación de la Suprema Corte provincial, a costa de generar tensiones en la interna peronista. Tras su triunfo en las PASO, tejió alianzas con el sector de tradicional "azul", que construyó el histórico operador Juan Carlos “Chueco” Mazzón, quien falleció de manera repentina en plena campaña 2015, enfrentado con Cristina y el camporismo. Los vínculos se reconstruyeron y Fernández Sagasti terminó trabajando codo a codo con “los azules”.

Con Bermejo, intendente de Maipú, se dedicó a recorrer la provincia, luego de que el cierre de listas nacionales lo ubicara segundo en la boleta de unidad que logró cerrar el peronismo mendocino, detrás de Marisa Uceda, la abogada laboralista que impuso en primer lugar Fernández Sagasti. La histórica Patricia Fadel, ex diputada nacional y actual senadora provincial, fue una de las tres dirigentes que la acompañaron en el primer debate de candidatos que se celebró en la provincia.

Audaz, su participación en el último debate también recibió elogios del peronismo moderado e, incluso, de sectores empresarios locales que miraban al camporismo de reojo. “Ahora quieren que gane Anabel”, le dijo a Letra P un dirigente del massismo que mantuvo reuniones en los últimos días con dueños del capital que quieren que la provincia esté alineada con la Nación en un futuro. Aún si la victoria no acontece, coinciden peronistas y radicales, la nueva bandera ya habrá sido plantada.