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Por primera vez el oficialismo corre riesgo de perder el poder. Las encuestas lo dan a Martínez perdiendo el ballotage. El liberal Talvi y el nacionalista Manini crecen y preocupan al blanco Lacalle.
Por 20/08/2019 13:54

Lejos de haberse ordenado tras las primarias, la política uruguaya sigue en un rumbo imprevisible de cara las elecciones presidenciales del 27 de octubre próximo. Según las encuestas, el oficialismo frenteamplista tiene por primera vez, desde su llegada al poder en 2005, serias chances de perder y, además, en la oposición crece la intención de voto del candidato colorado Ernesto Talvi, a punto tal que hay quienes lo ven disputando la segunda vuelta contra el frenteamplista Daniel Martínez en desmedro de quien era el favorito de la oposición para ese rol el blanco Luis Lacalle Pou. Por otro lado, lejos de las luces mediáticas, la candidatura del general (RE) Guido Manini Ríos con su partido Cabildo Abierto sigue subiendo, sobre todo en el interior del país.

La consultora Cifrapor ejemplo, difundió pocos días atrás su primera encuesta tras las elecciones internas, ya con los candidatos definidos. Ante la pregunta “a quién piensa votar en las elecciones nacionales del último domingo de octubre”, el 33% respondió Frente Amplio, 25% Partido Nacional, 22% Partido Colorado y 5% Cabildo Abierto. Los demás partidos suman 2% y hay 12% que tiene la intención de votar en blanco o anulado o está indeciso.

Por su parte, la encuestadora Opción dio a conocer sus números unos días antes, pero también con los candidatos definidos y, en coincidencia con Cifra, mostró un crecimiento de los colorados y un proporcional decrecimiento de los blancos. En números, el oficialismo lideraba con 27% y los nacionales estaban segundos con 23%, pero seguidos muy de cerca por los colorados, con 19%. Cabildo Abierto, en tanto, marcaba 10%. A su vez, 6% dijo que votará en blanco o anulado y 10% no sabe qué votará o prefirió no decirlo.

 

 

Las dos encuestadoras coinciden en señalar que Lacalle Pou y Talvi derrotarían a Martínez en el probable ballotage del 24 de noviembre. De acuerdo con la consultora Opción, Martínez obtendría 39% de los votos en cualquier escenario, mientras Lacalle Pou lograría 51% y Talvi, 48%. Cifra, por su parte, da mejores porcentajes al oficialismo (42%), pero también considera que sería derrotado tanto por Lacalle Pou como por Talvi.

La mayoría de los analistas políticos uruguayos coincide en que, tras casi 15 años gobernando, el oficialismo izquierdista sufre un fuerte desgaste que debería tener efectos en las urnas. 

Marcos Methol, director del Semanario La Mañana, le dijo a Letra P que “los colorados están aumentando sus votos tirándose hacia el centro y hacia la izquierda, algo que no es usual en ese partido, con un discurso que ellos mismos llaman progresista y liberal. El otro que crece es Cabildo Abierto con un discurso marcado en seguridad y creación de empleo que atrae muchos desencantados de distintos partidos, incluso del Frente Amplio en zonas rurales”.

Aunque tras el fracaso en las primarias de Argentina y otros países del mundo las encuestas no son una referencia certera, la mayoría de los analistas políticos uruguayos coincide en que, tras casi 15 años gobernando, el oficialismo izquierdista sufre un fuerte desgaste que debería tener efectos en las urnas. “En la calle se percibe bastante malestar con el Frente, pero igualmente sigue siendo el partido más popular. Hay que ver si esta vez le alcanza para ganar. Es una maquinaria electoral pesada de arrancar, pero, una vez que acelera, suele ser bastante eficaz”, indicó a este portal Santiago Sánchez, periodista de La Diaria.

En esa línea, los popes del Frente, el presidente Tabaré Vázquez, el ex presidente José Mujica, el economista Danilo Astori y otros, decidieron abrirle paso a una nueva generación, lo que permitió la entronacion como candidato del alcalde montevideano Martínez, pero no es tarea sencilla reemplazar liderazgos tan fuertes y tan longevos.

Aunque incomparable con la situación argentina, muchos uruguayos consideran que el oficialismo no ha dado respuesta satisfactoria a las demandas en seguridad, educación y, por supuesto, economía. El oficialismo intentó mitigar esos debes con haberes en la agenda valórica y, en ese sentido, no solo ratificó la despenalización de la marihuana promovida por el gobierno de Mujica, sino que avanzó con una polémica ley en favor de las personas trans y, ya en campaña, Martínez prometió incrementar los recursos destinados a combatir la violencia de género.

 

 

Pero la agenda feminista es difícil de controlar. Martínez se sacó una foto con un popular cantante de cumbia uruguayo, Gustavo "El Gucci" Serafini, quien se postulaba como candidato a diputado nacional por el Frente Amplio. Inmediatamente, grupos feministas salieron a cuestionarlo por denuncias mediáticas – no en la Justicia - en su contra por supuestos abusos y, presionado por sectores de su propio espacio, Martínez se reunió con Serafini y le pidió que se bajara de la candidatura. Enojado, el artista amenaza ahora con divulgar las conversaciones privadas que mantuvo con Martínez y le inició un juicio por daño moral y lucro cesante.

En la misma línea, otro punto que complicó a los frentistas fue el triunfo de Talvi en la interna colorada, ya que le generó un fuerte competidor en ese rubro. A tono con sus pares liberales de Europa y Estados Unidos, Talvi promueve políticas económicas pro mercado a la par del fomento de los derechos individuales. En ese sentido, dejó atrás las posiciones conservadoras de su partido y atrajo a sectores liberales del Partido Nacional, pero también a aquellos votantes del FA que priorizan las cuestiones valóricas (aborto, género, despenalización de drogas, etc.) por encima de las económicas.

En el oficialismo hay quienes apuestan a que las próximas mediciones registren el supuesto efecto entre los votantes uruguayos de la estrepitosa derrota de Mauricio Macri en las primarias argentinas en complemento con el fracaso del modelo económico pro mercado que aplicó en su gobierno. Pero, aunque Uruguay, por razones obvias, mira mucho lo que pasa en Argentina, es difícil imaginar que haya muchos votantes que prioricen ese análisis a la hora de definir su voto.  

 

 

De todos modos, por las dudas, Lacalle Pou hace rato que no reivindica “el cambio” como supo hacer años atrás y busca frenar su caída apelando, en cierto modo, a la “solidaridad” del oficialismo, que lo prefiere como rival por las razones descriptas. En ese sentido puede leerse el anunciado debate televisivo que sostendrían próximamente Martínez y Lacalle. Los nacionales confían en que el ascenso de Talvi en las encuestas sea temporal y que, pasado su “momento”, al consolidarse como la principal opción de alternancia, vuelvan a agrandar la brecha en las encuestas.

Pero tienen también los blancos otro problema con Manini Ríos. El líder de Cabildo Abierto ha sido el único candidato en expresarse abiertamente contra la “ideología de género” y, ante las dudas de Lacalle y las certezas de Talvi, ha sumado adherentes de sectores que también priorizan lo valórico por sobre lo económico, pero con una mirada conservadora.

Referenciándose en el nacionalismo popular, Manini Ríos también atrae votantes desencantados del FA. Lejos de las propuestas económicas liberales de Talvi (pero también de Lacalle e incluso de Martínez), el militar propone derogar la bancarización obligatoria y revisar el contrato con la papelera UPM2, cuestiona el excesivo endeudamiento y busca instalar el eje bancos versus producción. La designación de Guillermo Domenech como candidato a vicepresidente, un reconocido ex militante blanco, no es tampoco una buena noticia para Lacalle.