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La dirigente del Evita que derrotó a Walter Festa sostiene que el hijo de CFK “estaba al tanto de la mala situación” del distrito y que por eso se habilitó la interna. Los números y sus chances.
Por 17/08/2019 15:24

“La próxima intendenta es mujer”, dice un cartel que flamea en una esquina del distrito bonaerense de Moreno. Abajo, en letras más grandes, pintadas de azul y blanco, se lee “Mariel Fernández 2019”. Es abril y la dirigente del Movimiento Evita recorre junto al diputado Máximo Kirchner las instalaciones del nuevo Instituto Superior de Formación Docente Néstor Kirchner. Aquel acto, del que también fueron parte Leonardo Grosso y Fernando “Chino” Navarro, se convirtió en la antesala del inicio de su campaña para posicionarse como una alternativa al intendente Walter Festa y un guiño del armado peronista a su incipiente candidatura. A poco de cumplirse tres días de su victoria sobre el jefe comunal en la interna de Frente de Todos, los números anticipan que el escenario de octubre la tendrá a Mariel Fernández celebrando nuevamente. “Sabíamos que teníamos muchas posibilidades porque había distintas encuestas que nos indicaban que estábamos muy cerca”, dijo la dirigente a Letra P, y advirtió que confiaba en que los indecisos no iban a respaldar la gestión de Festa. Con el mismo tono sostuvo que está segura de que en las generales traccionarán los suficientes votos para ayudar a que las fórmulas nacional y provincial “vuelvan a ganar”.

 

 

Oriunda de uno de los barrios más postergados de Moreno, Cuartel V, comenzó su trabajo de militante política y social con un activismo barrial que arrancó en el movimiento fomentista y luego derivó en la creación de un centro cultural. Entre 2011 y 2015 fue concejala en representación del Evita en Moreno. La militancia la comparte con su pareja Esteban “Gringo” Castro, dirigente de Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

“Estamos muy emocionado porque no sólo nos enfrentamos al aparato municipal. También a Joaquín de la Torre (ministro de Gobierno provincial) y a Mario Ishii (intendente de José C. Paz), quienes tenían sus candidatos. Había mucha plata puesta en campaña, mucha estructura y nosotros no la teníamos. Pero teníamos mucha militancia”, agregó repasando la primera parte de la campaña en la que se apuntó al encuentro con el vecino, a las reuniones barriales y a las publicaciones en las redes sociales.

Aquella visita del hijo de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en abril pasado le dio el envión que le faltaba para posicionarse como una oponente con amplias chances de cambiar la conducción de Moreno. “Tuve la oportunidad de hablar con Máximo sobre la posibilidad de que haya PASO y que Festa no fuera el único candidato. Él estaba al tanto de la mala situación de Moreno, él lo entendió”, dijo. Y agregó que el “trabajo como organización comunitaria es muy conocido en el ambiente de la militancia y él me pidió que quería venir a conocer el trabajo que nosotros hacemos en los barrios”.

 

 

“Su acompañamiento lo viví con mucha felicidad, la comunidad lo recibió con mucho afecto porque siempre los sectores populares tienen mucho cariño con la familia Kirchner. De ahí en más mi candidatura tuvo un impacto por fuera de Moreno. Su visita fue un espaldarazo, una ayuda. Él sabía que yo iba a ser candidata así que no es casualidad que haya venido”, agregó.

La resistencia de la oposición interna y extrapartidaria se hizo sentir. La denominada “campaña sucia” también fue una triste protagonista y llegó al punto más violento cuando un miembro de su organización terminó con un brazo quebrado durante una pegatina de carteles. Sin embargo, Fernández asegura que sus orígenes la fortalecieron y que no la asusta este accionar. “He tenido una vida muy dura, me crié en un barrio muy humilde de Moreno y estoy acostumbrada. Trabajo en comunidad hace muchísimos años, en situaciones adversas, así que no tengo miedo, confío mucho en la organización popular”, remarcó en charla con este medio.

“No puede ser que se invierta plata en los medios para sacar notas truchas, mentir sobre mi persona o pagar en los medios para que no me nombren, para que no me inviten. Me da lástima que en un municipio tan pobre se haya gastado tanta plata en eso”, sostuvo.

 

 

El domingo, el frente Todos obtuvo el 62% de los votos, mientras que Juntos por el Cambio alcanzó el 19,7%. Las proyecciones electorales indican que será la próxima mandataria de Moreno, la primera mujer en sentarse en el sillón municipal. “Me reivindico como feminista, desde el feminismo comunitario porque me crié un barrio, un feminismo que tiene que ver con la construcción de las mujeres en comunidad”, señaló. Y aseguró que su trabajo “por los derechos de las mujeres comenzó hace muchos años, incluso en momentos en que no se hablaba tanto de feminismo”.

“Siempre me molestó mucho que las mujeres trabajáramos tanto y después no podamos expresarnos políticamente con una representación genuina. La organización en Moreno está dirigida por mujeres mayoritariamente porque siempre hicimos un reconocimiento al trabajo y al esfuerzo de las mujeres”, dijo y agregó que su candidatura fue parte de ese proceso.