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Frigerio: "Hace falta una visión desarrollista que cambie el modelo económico"

Es primo del ministro del Interior y primer candidato a diputado en la provincia más austral. Como industrial, admite el impacto de la crisis pero aclara: "Nadie quiere volver al kirchnerismo".
Por 30/07/2019 11:37

Federico Frigerio es fueguino por adopción. Nació hace 32 años en Buenos Aires y hace siete vive en el territorio más austral de la Argentina. Es el nieto menor de Rogelio, el político que fundó el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), y comparte esa herencia familiar con su primo, el actual ministro del Interior de Mauricio Macri, que se llama igual que su abuelo. Luego de las recientes elecciones para gobernador, en las que su fuerza quedó tercera, compartirá boleta con la formula Macri-Miguel Angel Pichetto como primer precandidato a diputado nacional. Frigerio recibe a Letra P en el Salón de los Escudos de la Casa Rosada y relativiza el impacto de la alta tasa de desocupación que golpea al sur. Asegura que la provincia "es una importadora del desempleo nacional" porque "la gente sigue viniendo con la esperanza de encontrar un trabajo bien remunerado". En su mirada, el país necesita "una visión más desarrollista" que incluya al sector industrial ya que nada se puede construir sobre "cimientos flojos". 

Sus socios de la Coalición Cívica en el territorio lo responsabilizan por los resultados obtenidos, pero les contesta que "cada uno tiene que hacerse cargo de sus victorias y de sus derrotas". "Tercerizar culpas siempre es parte de la mezquindad política", dice. Defiende la política del Gobierno sobre Malvinas y asegura que "hay que retrotraer la situación" a la época anterior a la guerra de 1982 y recuperar la tarea del gobernador Ernesto Campos, un ícono isleño para los desarrolistas. A pesar de las derrotas sufridas en los comicios anteriores, cree que saldrá beneficiado luego de la victoria del radical K, Gustavo Melella como nuevo gobernador. El resultado truncó la reelección a la mandataria peronista Rosana Bertone, que supo tener una buena interlocución con la Rosada. 

 

BIO. Tiene 32 años y es egresado del Liceo Naval Militar. Vive en Rio Grande desde 2011. Es dueño de una empresa de gestión integral de residuos industriales y logística, que es la más grande de la provincia en ese sector. Delegado de la Unión Industrial Fueguina (UIF) y en la UIA Joven. Según la cartera de Interior, "asesoró ad-honorem al gobierno nacional en los planes de diversificacion productiva de la provincia de Tierra del Fuego". Fue el jefe de campaña de Cambiemos en 2017. Estuvo afiliado al Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), que fundó a fines de los 50 su abuelo Rogelio, quien fue una figura clave durante el gobierno del radical Arturo Frondizi (1958-1962), en el primer breve regreso del voto (con el peronismo proscripto) después del derrocamiento de Juan Domingo Perón. Ahora forma parte del PRO de Tierra del Fuego. Es el nieto menor del fundador del desarrollismo, e hijo de Mario, actual subsecretario de Investigación y Producción del Ministerio de Defensa.

 

-Tierra del Fuego es una de las provincias con más altas tasas de desocupación. ¿Esto explica los resultados que ha cosechado Cambiemos? 

-Hay que entender la hipocresía del relato kirchnerista, porque la industria electrónica es la que mayor incidencia tiene en mano de obra ocupada, con 10.000 puestos de trabajo. Pero el mercado se segmenta constantemente: tenemos televisores y celulares que se fabrican todo el año. También aparatos de aire acondicionado que se fabrican en los últimos seis meses. Y encima, cada cuatro años, tenemos otro ciclo que tiene que ver con la venta de televisores antes de cada Mundial de fútbol.

-¿Eso justifica los crecientes problemas de empleo en la provincia?

-La planta permanente cambia en Tierra del Fuego. Se sabe que muchos de esos empleos son temporales, debido a la estacionalidad que menciono. Pero cada vez que se termina esa estacionalidad, arranca el relato kirchnerista sobre los despidos. Pero estamos ante un ciclo que se repite en la provincia hace 14 años.

 

 

-La oposición sostiene que la crisis impactó duramente en la generación de trabajo en la provincia. ¿Por qué lo considera parte de un ciclo?

-Si bien es una provincia que sufrió, no fue por una incidencia directa de este gobierno, sino por una baja en el consumo. Obviamente bajó el consumo, bajó la demanda y punto. Hay todo un relato construido sobre la demanda de ciclos específicos y eso es una demanda constante y no se modifica. 

-La inflación y el desempleo, encabezan las preocupaciones del electorado. También en Tierra del Fuego, donde el costo de la vida es cada vez más alto. ¿Cómo lo afrontará desde su campaña?

-Más allá del ingreso del fueguino medio, hay que recordar que a Tierra del Fuego ingresan unas 600 personas sin trabajo por mes. En algún punto, Tierra del Fuego es una importadora del desempleo nacional. Eso sucede porque la gente sigue viniendo a la provincia con la esperanza de encontrar un trabajo bien remunerado. Siguen pensando que vienen y tienen trabajo. Pero eso no es así, porque al importar tanto desempleo sin generar más empleo, eso termina provocando que sea la provincia con mayor desempleo. Pero esa cifra es teórica, porque hay mucha importación de desempleados.

-¿Qué salida propone?

-Yo tengo una visión más desarrollista. Para mí la salida son las políticas de base. Porque cualquier cosa que quieras construir sobre cimientos flojos termina cayéndose en el mediano plazo. Y el trabajo que se está encarando en estos tres años va en ese sentido.

 

 

"Es lógico que todos los que tenemos una industria tengamos un malestar, pero no creo que ninguno elija volver al kirchnerismo."

-¿Con esta matriz económica, cree que este gobierno representa al desarrollismo?

-Hacer un paralelismo sería descabellado o injusto. Estamos camino a sentar las bases para poder proyectar un desarrollismo en los próximos cuatro años. 

-Cualquier empresario industrial le preguntaría por qué lo votaría en nombre del desarrolismo, cuando la administración nacional perjudicó al sector. ¿Qué le diría?

-Yo soy un empresario industrial. Creo que la política industrial no se la puede aislar del todo, es un conjunto de medidas. A los industriales o a cualquier persona que tiene un negocio le gusta ganar plata en el menor plazo posible y esa es la diferencia con la política pública de base que tiene que generar cimientos de largo plazo. Cualquiera de nosotros tiene que afrontar el cortoplacismo que te impone el sistema. En materia de largo plazo, esos mismos industriales van a ponderar el desarrollo institucional del país. Es lógico que todos los que tenemos una industria tengamos un malestar, pero no creo que ninguno elija volver al kirchnerismo. 

-En las últimas elecciones Cambiemos no sólo fue derrotado, sino que además tuvo dificultades para sostener esa marca. ¿Que provocó la derrota Bertone en manos de Melella?

-La gente en una elección provincial tiene que elegir entre gestiones locales. En este caso eligió entre la gestión de Bertone a nivel provincial y la de Melella como intendente de Río Grande. Cambiemos no estaba en las opciones por no tener ningún ejecutivo provincial ni municipal. En ese sentido, la gente eligió a la gestión de Melella. Me parece que Río Grande es una ciudad que esta prolija, con obras prolijas. Melella hace lo que tiene que hacer, pero no mucho más.

-Distintos referentes fueguinos interpretan que Bertone fue derrotada por el acercamiento que tuvo con el Gobierno. ¿Cuál es su interpretación?

-Todos los gobernadores tienen la obligación institucional de tener una relación fluida con el gobierno nacional por el bien de sus ciudadanos. No me meto en lo que Bertone haya hecho con respecto a su trabajo político. Es una responsabilidad de ella.

 

 

 

-Circuló un spot publicitario donde Melella llamaba a cortar boleta, sin importar a qué candidato presidencial fueran a votar. Después explicaron que se trató de un error de comunicación y apuntaron a Cambiemos por aprovecharlo. ¿Cuál es su respuesta a eso?

-No lo pongo en el marco de una polarización simplemente, sino de gente que tiene que elegir un nuevo Poder Ejecutivo. Los fueguinos tienen dos ejemplos: uno que fue el kirchnerismo y otro que es Cambiemos. No hay otro modelo para elegir. En mi opinión, todos los votos del vecinalismo se quedaron en la elección provincial y en este caso, con boleta corta y sin candidato a Presidente, la oferta de Melella busca apuntalarse en el Congreso con algún diputado o algún senador para la gestión nacional.

"Una persona de Malvinas hoy no accede a un hospital de alta complejidad si no viaja 14 horas a Londres o sino en Montevideo o Santiago de Chile. Podría venir tranquilamente a atenderse a la Argentina. Lo mismo con los vuelos. Es inconcebible estar tan cerca y no volver a relacionarnos cultural y económicamente ."

-El concejal de Ushuaia Tomás Bertolotto lo responsabilizó por los magros resultados en las elecciones locales. También lo cuestionó porque dice que no vive en la provincia. ¿Qué le contesta?

-Tercerizar culpas siempre es parte de la mezquindad política. En vez de preguntarse qué hicieron mal miran para afuera. Pero ese contexto lo circunscribo a la situación no muy buena que vivimos en materia social. Era lógico que salieran a buscar a un culpable fuera del territorio, pero se les dio total libertad para que ellos eligieran a sus candidatos. Tito Stefani era nuestro candidato natural a gobernador, pero quiso ir como candidato por Ushuaia. Lo aceptamos. Federico Sciurano habría sido también un excelente candidato, pero quería ser primer legislador. Lo fue. Y así pasó sucesivamente con todos los que fueron queriendo distintas candidaturas. A todos se les dijo que sí, pero encima muchos no quisieron la marca Cambiemos y prefirieron “Ser Fueguino”. También fue así.

-La mayoría de los liderazgos patagónicos de Cambiemos son de dirigentes radicales. ¿Cómo impacta la designación de Pichetto como vice? ¿Le sirve a su candidatura?

-Nos aporta algo muy bueno, que es una pátina distinta. Nos agrega más apertura al espacio. 

-La cuestión Malvinas atraviesa a la política fueguina. Con Macri hubo cambios muy importantes, que retomaron las negociaciones con un "paraguas" respecto al reclamo de soberanía, que ha sido muy cuestionado por la oposición. ¿Cuál es su posición?

-Eso es una construcción del relato, porque las campañas del kirchnerismo en Tierra del fuego tuvieron dos pilares: la demonización de las políticas del Gobierno y el tema Malvinas, que es muy importante. Hay que reinvidicar el trabajo de Campos, que fue el gobernador del desarrollismo entre el 58 y el 62. Lo único que hizo fue trabajar en la integración entre el continente y las Malvinas. Fue lo que mejores resultados arrojó en la integración de los dos territorios. Esa es la política que tiene que plantearse de ahora en más: integración económica y cultural. Lo reivindico porque es una persona que deberíamos tener dentro de los héroes de la patria.

-Pero la relación del continente con las islas era muy distinta antes de la guerra, eso cambió drásticamente desde entonces. ¿Cree que se puede revertir?

-Todo el trabajo de campos del 58 al 78 se tiró por la borda el 2 de abril del 82. 

-¿Viajó a Malvinas?

-Dos veces.

-¿Cuál sería la estrategia, cuando el gobierno colonial insiste que la única salida es la explotación del subsuelo marítimo, la explotación energética y pesquera?

-Pensemos que una persona de Malvinas hoy no accede a un hospital de alta complejidad si no viaja 14 horas a Londres o sino en Montevideo o Santiago de Chile. Podría venir tranquilamente a atenderse a la Argentina. Lo mismo con los vuelos. Es inconcebible estar tan cerca y no volver a relacionarnos cultural y económicamente con el intercambio de servicios con Malvinas. Después de esa integración, se va a dar la discusión de si ellos toman la decisión o si nosotros queremos. Se va a dar naturalmente, no es una definición política macro, sino pequeños pasos de integración.