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El ex legislador y sindicalista del juego que supo enfrentar al macrista Angelici opera en las orillas del PJ para beneficiar a Vidal. Divide para que sigan reinando intendentes PRO con mala gestión.
Redacción 07/06/2019 8:55

La mala gestión de los intendentes en distritos clave sumada a la imagen en caída libre del Presidente que tira para abajo a su activo más preciado, la gobernadora de Buenos Aires, encendió la alarma en el comando de campaña de María Eugenia Vidal. Cambiemos busca parar la sangría y frenar el crecimiento de una oposición unificada en distritos donde los votos se cuentan de a montones. Ambos objetivos contribuyen a un mismo fin pero tienen distinta estrategia y ejecutor. Para frenar la fuga, el Gobierno bonaerense puso en marcha el operativo para recuperar el voto desencantado, con la propia mandataria a la cabeza. La tarea de dividir al adversario fue tercerizada y tiene de ejecutor al ex legislador y sindicalista proveniente del juego Daniel Amoroso.

En las propias filas del vidalismo hay quienes la consideran una “jugada desesperada” pero al mismo tiempo “necesaria” para evitar el “desastre”, perder la provincia y –por consiguiente- el gran objetivo de Mauricio Macri, la reelección. 

 

 

Operando en las orillas del PJ bonaerense, Amoroso es el encargado de reclutar armadores políticos caídos en desgracia y más apegados a la billetera que al signo político, para que esmerilen a todo dirigente que tribute a la unidad del peronismo.

El plan implica, además, dotar de recursos a dirigentes peronistas de segundas y terceras líneas para atomizar el espacio, ayudarlos a lanzarse a una campaña impensada tiempo atrás. Algunos nombres ya comenzaron a lucirse en pasacalles, afiches, pintadas y otra cartelería estática. La estrategia conlleva acuerdos para no molestar la militancia opositora de esos sectores que, en rigor, se transforman en oposición de la oposición.

 

 

Falsas denuncias, escraches, utilización de trolls en redes y fake news serían, además, parte de una campaña sucia financiada por el oficialismo bonaerense para empujar a aquellos jefes comunales de gestión tambaleante.

Pilar y Quilmes, distritos comandados por Nicolás Ducoté y Martiniano Molina, respectivamente, son, junto a Mar del Plata –dirigida por el aliado a Cambiemos Daniel Arroyo-, bastiones que el peronismo quiere recuperar.

Amoroso, el enviado de Cambiemos para dividir al peronismo en el conurbano

El ex legislador y sindicalista del juego que supo enfrentar al macrista Angelici opera en las orillas del PJ para beneficiar a Vidal. Divide para que sigan reinando intendentes PRO con mala gestión.

La mala gestión de los intendentes en distritos clave sumada a la imagen en caída libre del Presidente que tira para abajo a su activo más preciado, la gobernadora de Buenos Aires, encendió la alarma en el comando de campaña de María Eugenia Vidal. Cambiemos busca parar la sangría y frenar el crecimiento de una oposición unificada en distritos donde los votos se cuentan de a montones. Ambos objetivos contribuyen a un mismo fin pero tienen distinta estrategia y ejecutor. Para frenar la fuga, el Gobierno bonaerense puso en marcha el operativo para recuperar el voto desencantado, con la propia mandataria a la cabeza. La tarea de dividir al adversario fue tercerizada y tiene de ejecutor al ex legislador y sindicalista proveniente del juego Daniel Amoroso.

En las propias filas del vidalismo hay quienes la consideran una “jugada desesperada” pero al mismo tiempo “necesaria” para evitar el “desastre”, perder la provincia y –por consiguiente- el gran objetivo de Mauricio Macri, la reelección. 

 

 

Operando en las orillas del PJ bonaerense, Amoroso es el encargado de reclutar armadores políticos caídos en desgracia y más apegados a la billetera que al signo político, para que esmerilen a todo dirigente que tribute a la unidad del peronismo.

El plan implica, además, dotar de recursos a dirigentes peronistas de segundas y terceras líneas para atomizar el espacio, ayudarlos a lanzarse a una campaña impensada tiempo atrás. Algunos nombres ya comenzaron a lucirse en pasacalles, afiches, pintadas y otra cartelería estática. La estrategia conlleva acuerdos para no molestar la militancia opositora de esos sectores que, en rigor, se transforman en oposición de la oposición.

 

 

Falsas denuncias, escraches, utilización de trolls en redes y fake news serían, además, parte de una campaña sucia financiada por el oficialismo bonaerense para empujar a aquellos jefes comunales de gestión tambaleante.

Pilar y Quilmes, distritos comandados por Nicolás Ducoté y Martiniano Molina, respectivamente, son, junto a Mar del Plata –dirigida por el aliado a Cambiemos Daniel Arroyo-, bastiones que el peronismo quiere recuperar.