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El Gobierno insertó al senador en la agenda de inauguraciones que le quedan en el interior. Los reclutados piden fondos para la campaña y cargos en un eventual segundo mandato.
Por 27/06/2019 19:14

El candidato a vicepresidente por Juntos por el Cambio, Miguel Ángel Pichetto, tiene claro a qué figuras del peronismo provincial visitará y respaldará, pero en la primera escala del road show que comenzó este viernes demostró que todavía no recuerda bien los nombres de los precandidatos del nuevo espacio que integra. “Vengo a ratificar el apoyo a una figura joven que tiene un gran futuro en esta provincia: Alberto Rodríguez de Urquiza”, bramó el senador rionegrino para respaldar al aliado peronista que tiene la Casa Rosada en La Rioja, cuyo apellido es, en rigor, Paredes de Urquiza, intendente de la capital provincial y principal antagonista del gobernador Sergio Casas, uno de los caciques norteños del PJ. El furcio no incomodó al ex titular del bloque que tiene ese partido en el Senado, dueño de una oratoria tan áspera como los temas que le han tocado defender durante los tres lustros que lleva en el Senado.

 

 

En la jefatura de campaña, a cargo de Marcos Peña, confirmaron que el ministro coordinador le pidió a Pichetto que sea como es, sin cambiar su estilo, una recomendación que también fue sostenida por el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba. En ese contexto, la pifia de Pichetto no fue tomada como un error, sino como parte de la agenda agitada de seducción y respaldo que había previsto con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, antes del cierre de listas del sábado pasado. La gira continuará este lunes por Tucumán y Salta, donde ambos buscarán extender su apoyo a dos candidatos que lograron incluir en el cierre de listas: el ex intendente de San Miguel de Tucumán y actual subsecretario de Interior de la Nación, Domingo Amaya, y la última incorporación que se anotó el rionegrino: el senador peronista por esa provincia Juan Carlos Romero.

 

 

Desde las primeras versiones que surgieron sobre la gira de Frigerio y Pichetto, en cada destino previsto surgieron distintas especulaciones sobre los pedidos in péctore de los nuevos aliados peronistas de cada territorio. Los planteos, según confiaron fuentes riojanas y salteñas, incluyen obtener apoyo financiero de Buenos Aires para una campaña proselitista que implicará un “especial cuidado” debido a la nueva legislación que establece la bancarización de todos los aportes económicos.

 

 

Además de los interrogantes económicos, la otra gran pregunta que sobrevuela a los flamantes socios peronistas de Juntos por el Cambio, es cuál será su futuro en un eventual segundo mandato de Macri. “Pichetto es una figura fuerte y eso los atrae, porque implica un cambio adentro del Gobierno, pero tampoco pierden de vista cómo quedó relegado el espacio que responde a (el presidente de la Cámara baja) Emilio Monzó y no pierden de vista que el PRO es difícil con los socios que ya están adentro, como el radicalismo”, razonó una fuente oficial que confirmó el abanico de interrogantes que mascullan los anfitriones de cada provincia.

 

 

El objetivo central de las recorridas es capitalizar políticamente las inauguraciones de las obras financiadas por la Casa Rosada dentro de la delgada línea que separa a la gestión pública de la campaña proselitista, cuando ya comenzó el tramo más caliente del calendario electoral.

El objetivo central de las recorridas es capitalizar políticamente las inauguraciones de las obras financiadas por la Casa Rosada 

En el caso de La Rioja, Pichetto fue incluido en la inauguración de una obra clave para la Nación por el impacto en la capital provincial y por la expectativa que puede generar. Fue la segunda etapa para la canalización del rio Tajamar, que atraviesa a la capital riojana, administrada  por Paredes de Urquiza como intendente. Recién llegado al oficialismo, el senador fue la estrella del segundo acto inaugural de esa obra en tres meses, aunque falta una tercera que queda atada a la suerte electoral del Gobierno. El encargado de confirmarlo fue el propio Frigerio, casi calzado en el traje de candidato que estrenó Pichetto. “Estas son obras que nunca se habían hecho. Vamos a incluir en el Presupuesto nacional del año que viene la segunda etapa de las obras en el Tajamar porque son obras que le cambian la vida a la gente”, arengó  el ministro sin mencionar que para cumplir con esa promesa, lo separa un nuevo examen de su administración en las urnas. 

La obra, según definió el Gobierno, es “la más importante de los últimos 40 años” en esa provincia. Ante las consultas de este medio sobre los reclamos políticos, un funcionario los desestimó. “Pero, ¿de que peronismo hablamos? Si Pichetto vino sólo básicamente”, espetó la fuente para esquivar las piedras que suenan en el río de las nuevas internas que se configuran dentro del Gobierno tras la llegada de Pichetto.