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Según la consultora Innova, una porción "determinante" del electorado vuelve a inclinarse por el progresismo. López Molina, el gran perjudicado. La caída de la marca en la Cuna de la Bandera.
Por 03/04/2019 10:33

Cambiemos arrasó en las legislativas de 2017 en toda la provincia de Santa Fe. El concejal Roy López Molina quedó en ese momento a las puertas de la Intendencia al sacarles 16 puntos al peronista Roberto Sukerman y al aliado del socialismo Pablo Javkin. Pero la crisis macroeconómica y la caída estrepitosa de la imagen del presidente Mauricio Macri reconvirtieron el escenario y el macrismo perdió el poderío, la ventana ¿Dónde van esos votos? ¿Cómo se movieron los electores que eligieron a Cambiemos hace dos años y no lo harían esta vez? ¿Quién los representa ahora?

 

 

El voto que acompañó a Cambiemos en 2017 en la provincia estaba compuesto “mayormente por ciudadanos cuyas decisiones no responden a ideologías”, explicó Guillermo Variego, titular de la consultora Innova. “Son ciudadanos abiertos y predispuestos a acompañar propuestas que conecten con sus percepciones emocionales”, describió el encuestador a Letra P.

 Variego considera que en la categoría gobernador el escenario es “más abierto”, porque los candidatos de los frentes más competitivos, el peronismo y el Frente Progresista, comparten gran parte de este electorado “que observa las formas y los contenidos, priorizando las percepciones por sobre los encasillamientos”.

Pero la situación en Rosario es diferente. El comportamiento de los votantes en la cuna del socialismo tiene disimilitudes con respecto a lo que ocurre en toda la Bota.

“La vuelta del voto al Frente Progresista en detrimento de Cambiemos es una realidad”, afirmó Variego. Y agregó: “Hoy, a menos de un mes de las PASO, las encuestas demuestran que una porción de electores, que suele determinar las elecciones, se vuelve a inclinar por el Frente Progresista, pero no necesariamente por el socialismo”.

Para el consultor, el Partido Socialista (PS) atraviesa una “especie de plebiscito” donde está en juego, no la adhesión a su precandidata a intendenta, la debutante como cabeza de lista Verónica Irízar, sino “el acompañamiento a un espacio que posee lo bueno y lo malo de estar 24 años al frente de la gestión”.

 

 

Para describir el intríngulis del PS, Variego yuxtapone la experiencia de gestión, el conocimiento de la ciudad y la estructura partidaria del socialismo versus “la acumulación de errores propios del tiempo y el no poder apaciguar la principal problemática que manifiestan los rosarinos, la inseguridad”.

En el PRO, al lado de López Molina, hacen una lectura similar y están preocupados por la chance de que el voto que recibieron en 2017 esté migrando a las arcas de Pablo Javkin, el contrincante de Irízar en la PASO del progresismo rosarino.

Javkin, con astucia, lee las dificultades del socialismo como sello y lidera una campaña desprovista de los colores y el logo del Frente Progresista. Le pega a la gestión en temas de interés general y no se pega a las figuras del partido. Si supera la primaria, se verá. Por lo pronto, se concentra en los desencantados con Cambiemos.

Fuga de votos en el PRO rosarino que beneficia al Frente Progresista

Según la consultora Innova, una porción "determinante" del electorado vuelve a inclinarse por el progresismo. López Molina, el gran perjudicado. La caída de la marca en la Cuna de la Bandera.

Cambiemos arrasó en las legislativas de 2017 en toda la provincia de Santa Fe. El concejal Roy López Molina quedó en ese momento a las puertas de la Intendencia al sacarles 16 puntos al peronista Roberto Sukerman y al aliado del socialismo Pablo Javkin. Pero la crisis macroeconómica y la caída estrepitosa de la imagen del presidente Mauricio Macri reconvirtieron el escenario y el macrismo perdió el poderío, la ventana ¿Dónde van esos votos? ¿Cómo se movieron los electores que eligieron a Cambiemos hace dos años y no lo harían esta vez? ¿Quién los representa ahora?

 

 

El voto que acompañó a Cambiemos en 2017 en la provincia estaba compuesto “mayormente por ciudadanos cuyas decisiones no responden a ideologías”, explicó Guillermo Variego, titular de la consultora Innova. “Son ciudadanos abiertos y predispuestos a acompañar propuestas que conecten con sus percepciones emocionales”, describió el encuestador a Letra P.

 Variego considera que en la categoría gobernador el escenario es “más abierto”, porque los candidatos de los frentes más competitivos, el peronismo y el Frente Progresista, comparten gran parte de este electorado “que observa las formas y los contenidos, priorizando las percepciones por sobre los encasillamientos”.

Pero la situación en Rosario es diferente. El comportamiento de los votantes en la cuna del socialismo tiene disimilitudes con respecto a lo que ocurre en toda la Bota.

“La vuelta del voto al Frente Progresista en detrimento de Cambiemos es una realidad”, afirmó Variego. Y agregó: “Hoy, a menos de un mes de las PASO, las encuestas demuestran que una porción de electores, que suele determinar las elecciones, se vuelve a inclinar por el Frente Progresista, pero no necesariamente por el socialismo”.

Para el consultor, el Partido Socialista (PS) atraviesa una “especie de plebiscito” donde está en juego, no la adhesión a su precandidata a intendenta, la debutante como cabeza de lista Verónica Irízar, sino “el acompañamiento a un espacio que posee lo bueno y lo malo de estar 24 años al frente de la gestión”.

 

 

Para describir el intríngulis del PS, Variego yuxtapone la experiencia de gestión, el conocimiento de la ciudad y la estructura partidaria del socialismo versus “la acumulación de errores propios del tiempo y el no poder apaciguar la principal problemática que manifiestan los rosarinos, la inseguridad”.

En el PRO, al lado de López Molina, hacen una lectura similar y están preocupados por la chance de que el voto que recibieron en 2017 esté migrando a las arcas de Pablo Javkin, el contrincante de Irízar en la PASO del progresismo rosarino.

Javkin, con astucia, lee las dificultades del socialismo como sello y lidera una campaña desprovista de los colores y el logo del Frente Progresista. Le pega a la gestión en temas de interés general y no se pega a las figuras del partido. Si supera la primaria, se verá. Por lo pronto, se concentra en los desencantados con Cambiemos.