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"No quiero que el PRO nos diga a qué dirigente radical poner"

La presidenta de la Juventud Radical dice que su partido falló en el diálogo con el macrismo. Reclama reglas de juego claras y PASO para definir candidatos. El poder y la militancia por la igualdad.

“La Juventud Radical va a ir a apoyar este frente electoral, pero con reglas de juego claras, no como ahora”, anticipa la presidenta de la organización, Luciana Rached, y reclama que la coalición Cambiemos, además de electoral, sea política. “Hay que dar vuelta de página, hablar de generosidad y de sacrificios”, dice.

En una entrevista con Letra P, la dirigente política más importante de la pata joven de la Unión Cívica Radical (UCR) se define como “atrevida, mandada y corajuda” y reconoce que para hacer valer su posición ha gritado a los gobernadores radicales. “Soy como un pájaro carpintero con ellos”, dice, y agrega que se siente “respetada” por sus pares masculinos.

Su rol en la UCR no es menor. Es la primera vez en más de un siglo de historia del partido que una mujer llega a ser presidenta de la Juventud Radical. Al repasar las motivaciones de su incursión militante, pese a que se resiste, no puede evitar las lágrimas. “Me emociono porque sentía que me podía llevar el mundo por delante”, indica. Sin embargo, reconoce que no le fue fácil acceder a un lugar, hasta ahora, reservado para los hombres. “Milité cuatro años para ser presidente de la Juventud nacional. Por lo general, los varones se elegían en dos meses”, remarca. Y señala que “el mayor problema de la mujer en los partidos políticos es que siempre fue excluida de la toma de decisiones".

 

BIO. Luciana Rached es santiagueña y milita en la organización Cantera Popular. Estudiante de Ciencia Política, el acercamiento a la UCR es familiar. Su padre, Emilio Rached, es intendente de Pinto, una localidad del sudeste de Santiago del Estero. “Es la provincia más pobre”, dice y reclama un “Estado inteligente, que sepa administrar, que de herramientas a las personas para realizar su proyecto de vida”.

 

 

-Con el movimiento feminista disputando poder, ¿cómo fue su irrupción en un cargo jerárquico dentro del radicalismo?

-Asumí como presidente de la juventud después de 127 años de historia, toda una novedad. Este partido, como toda estructura antigua, tiene cosas arraigadas. En este caso, la cultura paternalista, patriarcal. Lo que se generó alrededor de la interrupción voluntaria del embarazo fue un hecho importante en la historia argentina y, como militantes políticos y con una función partidaria, uno tiene que ser responsable. Usted puede estar moralmente en contra del aborto, pero éticamente tiene que estar a favor de la salud pública. Digo, el pañuelo verde no sólo representó la búsqueda de ampliar los derechos hacia la mujer, salimos todos a pedir igualdad. El hecho de que a los varones se les permita todo y a las mujeres casi nada en la política está muy arraigado. Todos los cambios generan un trance conflictivo y en eso estamos.

-En la estructura del partido hay pocas mujeres. ¿Este nuevo debate habilitará más mujeres?

-Más que dar el debate interno, me parece que es un deber. Los partidos políticos están para servir a la gente, la sociedad pide igualdad. Seríamos necios si no pensáramos en generar esas instancias partidarias. A nivel de juventud no tenemos paridad ni cupo, ahora la voy impulsar. Milité cuatro años para ser presidente de la juventud nacional, cuatro años recorrí el país. Por lo general, los varones se elegían en dos meses. Nunca se hizo una campaña nacional para presidir la juventud. Yo sabía que no la tenía fácil, pero estaba convencida de que lo iba hacer.

 

 

-¿Qué la motivó? ¿Qué pensaba que podía hacer que no se estaba haciendo?

-Todo. Soñaba muchísimo. Me emociono porque sentía que me podía llevar el mundo por delante. Sabía que, solo trabajando, militando, lo iba a lograr. Quería que este partido estuviera abierto a las mujeres, a la calle, a las nuevas generaciones. Era mi sueño. Por lo general todas las decisiones políticas las toma gente grande. Imagínese ser mujer y ser joven, era una doble desventaja. Me considero una atrevida, una mandada, una corajuda porque pensaba que podía lograrlo.

-¿Pudo hacer lo que pensaba?

-Me quedo con un sabor amargo porque no pude con todo, pero creo en el fortalecimiento de los partidos a partir de la vocación de servicio. No comparto las antinomias, porque le han hecho mucho daño a la Argentina y porque intento trabajar con el legado y los valores de Raúl Alfonsín. En el ‘83 no importó si eran peronistas, antiperonistas. Su objetivo era unir a la sociedad argentina y dejar atrás lo oscuro. Lo más valioso es que recorrí toda la Argentina, conozco todos los comités, durmiendo cuatro de siete días en el micro, pero siempre cargada de sueños y entendiendo que era lo último que tenía que abandonar. Por eso me emociona. Ser presidenta de la juventud radical es el cargo que más me honrará en la vida.

“Ser presidente de la Juventud Radical va a ser el cargo que más me honre en la vida”

-¿Qué opiná de mujeres como CFK y Vidal, quienes lograron ocupar lugares importantes de la política?

-Nosotros tuvimos una gran militante: Florentina Gómez Miranda. Y ella decía que, si una mujer entra a la política, la política cambia. Eso es real en la medida en que el feminismo no se instale como algo que quiere destruir al varón como lo ha hecho el varón con la mujer. El mayor problema de la mujer en los partidos políticos es que siempre fue excluida de la toma de decisiones, por ejemplo en el cierre de listas. Hoy estamos jugando un papel muy fuerte ahí, definiendo qué queremos porque ya no aguantamos esas cosas.

-¿Cómo ve el país?

-Veo que no podemos encontrar un rumbo económico. Los problemas son estructurales y de años. Hay mucha voluntad política para resolverlos, pero también veo mezquindades. A veces, los que hacemos política, desde el momento en que decimos que podemos cambiarle la vida a alguien, tenemos una cuota de soberbia. Desde este cargo partidario veo que muchos no se ocupan de lo que se tienen que ocupar, porque en muchas provincias todavía hay gobiernos feudales, como en mi provincia. Creo en un Estado inteligente, que sepa administrar, que entienda que debe dar herramientas a las personas para que puedan realizar su proyecto de vida, no cómo una dádiva eterna.

 

 

-¿Son escuchados sus planteos en el interior del partido?

-Sí, son escuchados. A veces, sin querer, pego algún grito y no con todo el respeto que se debe ante los gobernadores de este partido, a quienes respeto por su militancia y trabajo. Alguna vez he gritado y no me ha importado que sean gobernadores. Les he dicho que esa es mi opinión y que voy a bancarla con convicciones. Capaz que a los 50 años no lo haga, pero ahora elijo plantarme. Soy como un pájaro carpintero con ellos. Y me siento muy respetada. ¿Me costó? Sí, pero me siento respetada y eso me hace pensar que hay un partido que no sólo cree en la juventud, sino en la mujer como protagonista activa de los procesos políticos.

-Camino a la elección, ¿cómo ve las negociaciones y la participación de la UCR dentro del frente Cambiemos?

-En la convención de Gualeguaychú nosotros plateamos que no teníamos que pensar sólo en nuestro partido, sino ser generosos y tratar de aportar a un frente mucho más amplio, donde se trabaje y se hagan sacrificios en post de reconstruir Argentina. Hoy, cuatro años después, digo que esta coalición no ha madurado, ha sido solo electoral, no política. Faltó el diálogo, no se ha creído en la pluralidad de voces. Ha faltado diálogo para decidir políticas públicas. Las intervenciones de la UCR fueron espasmos que el Presidente escuchó. Hay que dar vuelta la página, hablar de generosidad y de sacrificios, sobre todo para generar confianza dentro y fuera del frente.

 

"Si hubiésemos compartido las decisiones de ciertas políticas públicas no sé si estaríamos como estamos"

-¿Cuál va a ser el planteo que va a llevar la juventud a la Convención?

-La juventud radical va a ir a apoyar este frente electoral, pero con reglas de juego claras, no como ahora. No quiero que el PRO nos diga a qué dirigente radical poner o no. No creo en la definición de candidatos por teléfono, se tienen que definir mediante una PASO, que es la mejor herramienta. Que la gente elija a quién quiere. Si hubiésemos compartido las decisiones de ciertas políticas públicas no sé si estaríamos como estamos.

-¿La intervención de la UCR habría evitado situaciones que llevaron a esta crisis?

-Son errores políticos. Y no sólo del PRO, también nosotros somos responsables. Está es en nuestra última oportunidad para fortalecer este frente y darle una posibilidad de vida distinta a los argentinos. Vamos a trabajar por este frente en la medida que se respete la identidad de cada uno de los partidos políticos. No se deben tomar decisiones unilaterales. Tenemos que pasar del discurso coalicionista y serlo.

 

 

-Dice que la UCR es parte responsable de lo que ha pasado. ¿Por qué no se puede imponer?

-La dirigencia de este partido no ha sabido ponerse de acuerdo en los mecanismos para influir en las decisiones del Presidente. Han fallado los mecanismos del diálogo. Nuestros gobernadores han defendido políticas públicas progresistas, pero a veces los que hacemos política somos demasiados mezquinos. Es momento de la generosidad. Hay que avanzar en un Cambiemos que esté en permanente evolución y que entienda que no hay mejor decisión que la que la gente nos puede decir.

-¿Cuál es su próximo objetivo?

-Voy a volver a mi provincia y, seguramente, disputemos alguna candidatura. Se eligen legisladores nacionales y quizá estemos con ganas de asumir nuevos desafíos. En mayo vamos a tener un encuentro nacional de la juventud, en Corrientes, donde se construirá una plataforma electoral de la juventud radical nacional, poniéndonos todos de acuerdo en cinco puntos esenciales que pretendemos que el próximo presidente tenga en cuenta.

"No quiero que el PRO nos diga a qué dirigente radical poner"

La presidenta de la Juventud Radical dice que su partido falló en el diálogo con el macrismo. Reclama reglas de juego claras y PASO para definir candidatos. El poder y la militancia por la igualdad.

“La Juventud Radical va a ir a apoyar este frente electoral, pero con reglas de juego claras, no como ahora”, anticipa la presidenta de la organización, Luciana Rached, y reclama que la coalición Cambiemos, además de electoral, sea política. “Hay que dar vuelta de página, hablar de generosidad y de sacrificios”, dice.

En una entrevista con Letra P, la dirigente política más importante de la pata joven de la Unión Cívica Radical (UCR) se define como “atrevida, mandada y corajuda” y reconoce que para hacer valer su posición ha gritado a los gobernadores radicales. “Soy como un pájaro carpintero con ellos”, dice, y agrega que se siente “respetada” por sus pares masculinos.

Su rol en la UCR no es menor. Es la primera vez en más de un siglo de historia del partido que una mujer llega a ser presidenta de la Juventud Radical. Al repasar las motivaciones de su incursión militante, pese a que se resiste, no puede evitar las lágrimas. “Me emociono porque sentía que me podía llevar el mundo por delante”, indica. Sin embargo, reconoce que no le fue fácil acceder a un lugar, hasta ahora, reservado para los hombres. “Milité cuatro años para ser presidente de la Juventud nacional. Por lo general, los varones se elegían en dos meses”, remarca. Y señala que “el mayor problema de la mujer en los partidos políticos es que siempre fue excluida de la toma de decisiones".

 

BIO. Luciana Rached es santiagueña y milita en la organización Cantera Popular. Estudiante de Ciencia Política, el acercamiento a la UCR es familiar. Su padre, Emilio Rached, es intendente de Pinto, una localidad del sudeste de Santiago del Estero. “Es la provincia más pobre”, dice y reclama un “Estado inteligente, que sepa administrar, que de herramientas a las personas para realizar su proyecto de vida”.

 

 

-Con el movimiento feminista disputando poder, ¿cómo fue su irrupción en un cargo jerárquico dentro del radicalismo?

-Asumí como presidente de la juventud después de 127 años de historia, toda una novedad. Este partido, como toda estructura antigua, tiene cosas arraigadas. En este caso, la cultura paternalista, patriarcal. Lo que se generó alrededor de la interrupción voluntaria del embarazo fue un hecho importante en la historia argentina y, como militantes políticos y con una función partidaria, uno tiene que ser responsable. Usted puede estar moralmente en contra del aborto, pero éticamente tiene que estar a favor de la salud pública. Digo, el pañuelo verde no sólo representó la búsqueda de ampliar los derechos hacia la mujer, salimos todos a pedir igualdad. El hecho de que a los varones se les permita todo y a las mujeres casi nada en la política está muy arraigado. Todos los cambios generan un trance conflictivo y en eso estamos.

-En la estructura del partido hay pocas mujeres. ¿Este nuevo debate habilitará más mujeres?

-Más que dar el debate interno, me parece que es un deber. Los partidos políticos están para servir a la gente, la sociedad pide igualdad. Seríamos necios si no pensáramos en generar esas instancias partidarias. A nivel de juventud no tenemos paridad ni cupo, ahora la voy impulsar. Milité cuatro años para ser presidente de la juventud nacional, cuatro años recorrí el país. Por lo general, los varones se elegían en dos meses. Nunca se hizo una campaña nacional para presidir la juventud. Yo sabía que no la tenía fácil, pero estaba convencida de que lo iba hacer.

 

 

-¿Qué la motivó? ¿Qué pensaba que podía hacer que no se estaba haciendo?

-Todo. Soñaba muchísimo. Me emociono porque sentía que me podía llevar el mundo por delante. Sabía que, solo trabajando, militando, lo iba a lograr. Quería que este partido estuviera abierto a las mujeres, a la calle, a las nuevas generaciones. Era mi sueño. Por lo general todas las decisiones políticas las toma gente grande. Imagínese ser mujer y ser joven, era una doble desventaja. Me considero una atrevida, una mandada, una corajuda porque pensaba que podía lograrlo.

-¿Pudo hacer lo que pensaba?

-Me quedo con un sabor amargo porque no pude con todo, pero creo en el fortalecimiento de los partidos a partir de la vocación de servicio. No comparto las antinomias, porque le han hecho mucho daño a la Argentina y porque intento trabajar con el legado y los valores de Raúl Alfonsín. En el ‘83 no importó si eran peronistas, antiperonistas. Su objetivo era unir a la sociedad argentina y dejar atrás lo oscuro. Lo más valioso es que recorrí toda la Argentina, conozco todos los comités, durmiendo cuatro de siete días en el micro, pero siempre cargada de sueños y entendiendo que era lo último que tenía que abandonar. Por eso me emociona. Ser presidenta de la juventud radical es el cargo que más me honrará en la vida.

“Ser presidente de la Juventud Radical va a ser el cargo que más me honre en la vida”

-¿Qué opiná de mujeres como CFK y Vidal, quienes lograron ocupar lugares importantes de la política?

-Nosotros tuvimos una gran militante: Florentina Gómez Miranda. Y ella decía que, si una mujer entra a la política, la política cambia. Eso es real en la medida en que el feminismo no se instale como algo que quiere destruir al varón como lo ha hecho el varón con la mujer. El mayor problema de la mujer en los partidos políticos es que siempre fue excluida de la toma de decisiones, por ejemplo en el cierre de listas. Hoy estamos jugando un papel muy fuerte ahí, definiendo qué queremos porque ya no aguantamos esas cosas.

-¿Cómo ve el país?

-Veo que no podemos encontrar un rumbo económico. Los problemas son estructurales y de años. Hay mucha voluntad política para resolverlos, pero también veo mezquindades. A veces, los que hacemos política, desde el momento en que decimos que podemos cambiarle la vida a alguien, tenemos una cuota de soberbia. Desde este cargo partidario veo que muchos no se ocupan de lo que se tienen que ocupar, porque en muchas provincias todavía hay gobiernos feudales, como en mi provincia. Creo en un Estado inteligente, que sepa administrar, que entienda que debe dar herramientas a las personas para que puedan realizar su proyecto de vida, no cómo una dádiva eterna.

 

 

-¿Son escuchados sus planteos en el interior del partido?

-Sí, son escuchados. A veces, sin querer, pego algún grito y no con todo el respeto que se debe ante los gobernadores de este partido, a quienes respeto por su militancia y trabajo. Alguna vez he gritado y no me ha importado que sean gobernadores. Les he dicho que esa es mi opinión y que voy a bancarla con convicciones. Capaz que a los 50 años no lo haga, pero ahora elijo plantarme. Soy como un pájaro carpintero con ellos. Y me siento muy respetada. ¿Me costó? Sí, pero me siento respetada y eso me hace pensar que hay un partido que no sólo cree en la juventud, sino en la mujer como protagonista activa de los procesos políticos.

-Camino a la elección, ¿cómo ve las negociaciones y la participación de la UCR dentro del frente Cambiemos?

-En la convención de Gualeguaychú nosotros plateamos que no teníamos que pensar sólo en nuestro partido, sino ser generosos y tratar de aportar a un frente mucho más amplio, donde se trabaje y se hagan sacrificios en post de reconstruir Argentina. Hoy, cuatro años después, digo que esta coalición no ha madurado, ha sido solo electoral, no política. Faltó el diálogo, no se ha creído en la pluralidad de voces. Ha faltado diálogo para decidir políticas públicas. Las intervenciones de la UCR fueron espasmos que el Presidente escuchó. Hay que dar vuelta la página, hablar de generosidad y de sacrificios, sobre todo para generar confianza dentro y fuera del frente.

 

"Si hubiésemos compartido las decisiones de ciertas políticas públicas no sé si estaríamos como estamos"

-¿Cuál va a ser el planteo que va a llevar la juventud a la Convención?

-La juventud radical va a ir a apoyar este frente electoral, pero con reglas de juego claras, no como ahora. No quiero que el PRO nos diga a qué dirigente radical poner o no. No creo en la definición de candidatos por teléfono, se tienen que definir mediante una PASO, que es la mejor herramienta. Que la gente elija a quién quiere. Si hubiésemos compartido las decisiones de ciertas políticas públicas no sé si estaríamos como estamos.

-¿La intervención de la UCR habría evitado situaciones que llevaron a esta crisis?

-Son errores políticos. Y no sólo del PRO, también nosotros somos responsables. Está es en nuestra última oportunidad para fortalecer este frente y darle una posibilidad de vida distinta a los argentinos. Vamos a trabajar por este frente en la medida que se respete la identidad de cada uno de los partidos políticos. No se deben tomar decisiones unilaterales. Tenemos que pasar del discurso coalicionista y serlo.

 

 

-Dice que la UCR es parte responsable de lo que ha pasado. ¿Por qué no se puede imponer?

-La dirigencia de este partido no ha sabido ponerse de acuerdo en los mecanismos para influir en las decisiones del Presidente. Han fallado los mecanismos del diálogo. Nuestros gobernadores han defendido políticas públicas progresistas, pero a veces los que hacemos política somos demasiados mezquinos. Es momento de la generosidad. Hay que avanzar en un Cambiemos que esté en permanente evolución y que entienda que no hay mejor decisión que la que la gente nos puede decir.

-¿Cuál es su próximo objetivo?

-Voy a volver a mi provincia y, seguramente, disputemos alguna candidatura. Se eligen legisladores nacionales y quizá estemos con ganas de asumir nuevos desafíos. En mayo vamos a tener un encuentro nacional de la juventud, en Corrientes, donde se construirá una plataforma electoral de la juventud radical nacional, poniéndonos todos de acuerdo en cinco puntos esenciales que pretendemos que el próximo presidente tenga en cuenta.