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Abandonó el periodismo tras 30 años para sumarse a las filas del futuro gobierno. Será una suerte de escriba del mandatario. En esta nota del 2 de diciembre, retrato de la voz oficial.
Por 02/12/2019 16:54

Dejó todo. Abandonó el periodismo tras 30 años de prime time y aceptó el ofrecimiento de Omar Perotti para convertirse en el vocero de gobierno de Santa Fe. Rafaelino igual que el gobernador electo, Leonardo Ricciardino es parte de esa raza minúscula que liderará los destinos de la provincia durante los próximos cuatro años. Amigo férreo y eterno de Roberto Mirabella, mano derecha del futuro mandatario y armador de la “unidad en la diversidad” que decantó en la vuelta del peronismo a la Casa Gris.

 

 

Ricciardino y Mirabella se conocen desde pibes. Comparten el fanatismo por el rock y cuando llega el verano despuntan la pasión en Cosquín Rock, entre sierras y ferné. La gestión y el Senado nacional les impedirán hacerlo en febrero, en la próxima edición del festival que organiza José Palazzo.

 

 

A Leo, así se lo conoce en toda la provincia, hace rato que la idea de dar el salto a la política le ronda la cabeza. Estuvo cerca en 2017, rosqueó hasta donde pudo y creyó que iba a ser el elegido de Perotti para encabezar la lista de diputados nacionales. Pero no. El flamante ex senador nacional lo desorientó y no le levantó la mano.

Pero nunca perdió el deseo a partir de allí. Siempre estuvo en el radar de los políticos que encargaban a encuestadores que midan su imagen. Él siempre lo supo. Al cierre electoral de 2019 se lo tomó con más calma. “Si llega, llega”, les decía a sus cercanos. No quería ilusionarse de más como dos años atrás.

 

 

El ofrecimiento no llegó a principios de año, sino hace poco, muy poco. El perottismo le propuso ser vocero de Gobierno, rol que no le cerró de entrada, pero finalmente aceptó. Será una suerte de escriba de Perotti, pondrá la cara ante medios y periodistas por un hombre que esquiva los flashes. Su debut será el lunes 9, dos días antes de que asuma el gobernador comunicará en soledad el futuro gabinete.

Periodista de raza, completo, siempre lució sólido en radio gráfica y TV. Amante de la política, no se lo conoce sin traje. Dueño de un vozarrón tanguero, bien de AM, trabajó casi treinta años en LT8 y otros tantos en Rosario/12, el suplemento de Página/12 en Rosario. Más Canal 5 y Radio Sí, llegó a trabajar en cuatro medios al mismo tiempo.

 

 

De lunes a lunes, sin descanso. Así de apasionado. Workaholic extremo, el cuerpo le pasó factura ante semejante estrés. Le cuesta cuidarse en las comidas, fumó demasiado y le tuvieron que colocar cuatro estents.  

Siempre estuvo vinculado al PJ, en Rafaela, pero también en Santa Fe, donde se graduó en Comunicación Social. Luego migró hacia Rosario para estudiar Historia y Derecho, pero rápidamente encontró lugar en medios.

 

 

Al aire defendió con convicción las gestiones kirchneristas y condenó con dureza al macrismo. Con el socialismo tuvo etapas, algunas de mieles y otras de espinas.

Ferviente hincha de Colón, vivió semanas de fiesta ante la clasificación del sabalero a la final de la Copa Sudamericana. Días antes de la derrota, recibió el mejor regalo, la camiseta autografiada del Pulga Rodríguez.

 

 

 

Amante de la soledad y gran lector, sufre el calor como pocos y prende el aire acondicionado apenas ingresa a un espacio. Suele encenderlo hasta en invierno. Seguramente cerrará el año, como cada caluroso 31 de diciembre, con una foto que ya se convirtió en cábala: habano en una mano y whisky en la otra, más una biblioteca de fondo. El brindis será distinto esta vez. Nuevo y novedoso trabajo. Chau al periodismo y hola a la política.