25|7|2022

La presión por el dólar provoca un efecto manada en la previa de la elección

24 de octubre de 2019

24 de octubre de 2019

El Central no deja de vender para evitar otra devaluación. El lunes cambia el escenario. La reacción no es por miedo a Alberto: es por la certeza de que será inevitable imponer más restricciones.

A pesar de la vigencia del cepo cambiario y tasas en pesos menores a las que supieron ser pero que se mantienen en un 68%, el Banco Central logra contener la cotización del dólar solo con muchas dificultades ante las incertidumbres, más económicas que políticas, que plantea la elección presidencial del domingo.

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

Ante la fuerte presión compradora, que incrementaba este jueves el valor de la divisa un 0,8% en el Banco Nación, con lo que totalizaba un avance del 4,2% en una semana, la autoridad monetaria anunció que al mediodía subastaría 200 millones de dólares para aplacar la sed de los compradores. ¿Después? Monitorear y ver… Nadie descartaba que hiciera falta quemar todavía más reservas.

 

 

Las razones de esta suerte de “efecto manada” no pasan por la posibilidad fuerte de que Alberto Fernández se convierta el domingo a la noche en presidente electo de los argentinos. Es más, dado el resultado de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 11 de agosto, eso está prácticamente descontado. Pasan, en realidad, por la certeza de los inversores de que, superada la instancia electoral, el gobierno de Mauricio Macri no tendrá motivos ni recursos para mantener el populismo cambiario que ha hecho desde el 1 de septiembre, cuando anunció un cepo light que dejó a salvo a los ahorristas de clase media y nunca sirvió para frenar el drenaje de divisas.

 

Así, los analistas se dividen sobre lo que vendrá, de la mano además de una transición en la que, si las urnas confirman las previsiones, Fernández hará valer por fin su ruego de que se dejen de quemar las reservas del Banco Central. ¿Vendrá un cepo más duro, que además de las empresas deje fuera del mercado oficial a los individuos que quieran realizar compras grandes, bajando drásticamente el cupo actual de 10.000 dólares mensuales? ¿Será, acaso, un desdoblamiento cambiario liso y llano, que solo deje dentro del mercado regulado al comercio exterior y mande al libre a todos los que quieran atesorar o viajar? Ante la duda, todos raspan el fondo de la olla y se dolarizan.

 


 

 

Además, la expectativa de devaluación crece en paralelo a una ampliación brusca de la brecha hasta el orden del 30% entre el dólar oficial y el llamado “dólar fuga”, el contado con liquidación, el vehículo (legal) por el que las empresas compran títulos en pesos en el país y los venden en dólares en el exterior, donde dejan depositadas sus ganancias.

 

Si lo anterior recalienta las expectativas de inflación hasta un alarmante 7% en noviembre y en diciembre, por si faltara algo, el lanzamiento de un diálogo social en caso de un triunfo de Fernández lleva a algunos formadores de precios a disponer aumentos “preventivos”. La expectativa de devaluación le da combustible al dólar, y el empinamiento de estos, al de los precios. Loop criollo.

 

Las expectativas necesitan, para concretarse, combustible. Y este es el progresivo desarme de plazos fijos en pesos que se dolarizan: quienes pueden hacerlo dentro de los límites del cepo para individuos, por allí van; y quiénes no, apelan, justamente al “dólar fuga”.

 

 

 

Hay que tener en cuenta, por otro lado, que el déficit fiscal de diciembre obligará al Banco Central a financiar al Tesoro de golpe con unos 240.000 millones de pesos, un 18% de la base monetaria actual, algo que recalentará más los precios, como calculó la consultora Eco Go.

 

Los operadores se hacen una pregunta al paso: si un endurecimiento el control de cambios es evidentemente impostergable y Horacio Rodríguez Larreta no logra el domingo evitar una segunda vuelta, ¿cómo le pegaría al PRO esa medida antipática para la clase media en un segundo turno?

 

Quien atribuya la actual ebullición al Frente de Todos se equivoca por doble vía. Además de que su eventual triunfo ya está incorporado a los precios de los activos nacionales, el sueño del “Sí, se puede” podría resultar aún más lesivo para la estabilidad del mercado. Un ballotage prolongaría el cepo inútil hasta el 24 de noviembre, haciendo pasar el nivel de reservas del estado crítico actual a uno todavía peor.

 

A los (al menos) 200 millones que perderá el Central este jueves por vía de ventas para calmar la cotización, hay que sumar una sangría que pasó de la semana pasa a la actual de un promedio diario de unos 50 millones de dólares a alrededor de 200 millones. Si a eso se suman vencimientos de deuda, hubo ruedas en las que la salida de divisas superó los 500 millones de dólares.

 

¿Y si ocurriera lo impensable y, además de ballotage, Macri ganara el 24-N? El refuerzo del cepo o el desdoblamiento son hipótesis fuertes que se imponen en el ánimo de los operadores gane quien gane la elección.

 

No es un candidato. Es la Argentina.